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Sunday, August 17, 2014

Período Depresivo (Trastorno Bipolar - Wikipedia)


Las señales y los síntomas del período depresivo en el trastorno bipolar incluyen (pero en ningún sentido se limitan solo a ellos): sentimientos constantes de tristeza, ansiedad, culpa, ira y soledad y/o desesperanza, desórdenes de sueño, apetito, fatiga, pérdida de interés por actividades de las que la persona antes disfrutaba, problemas de concentración, odio hacia uno mismo, apatía o indiferencia, despersonalización, perdida de interés en la actividad sexual, timidez o ansiedad social, irritabilidad, dolor crónico (con o sin causa conocida), falta de motivación, e incluso ideas suicidas.32
Durante la fase depresiva el paciente puede presentar:
  • Pérdida de la autoestima.
  • Desánimos continuos.
  • Ensimismamiento.
  • Sentimientos de desesperanza o minusvalía.
  • Sentimientos de culpabilidad excesivos o inapropiados.
  • Fatiga (cansancio o aburrimiento) que dura semanas o meses.
  • Lentitud exagerada (inercia).
  • Somnolencia diurna persistente.
  • Insomnio.
  • Problemas de concentración, fácil distracción por sucesos sin trascendencia.
  • Dificultad para tomar decisiones y confusión general enfermiza, ejemplos: deciden un cambio repentino de empleo, una mudanza, o abandonar a las personas que más aman como puede ser una pareja o un familiar (cuando el paciente es tratado a tiempo deja de lado las situaciones "alocadas" y regresa a la vida real, para recuperar sus afectos y su vida).
  • Pérdida del apetito.
  • Pérdida involuntaria de peso.
  • Pensamientos anormales sobre la muerte.
  • Pensamientos sobre el suicidio, planificación de suicidio o intentos de suicidio.

Monday, December 31, 2012

El Llanto (laguia2000.com)


Llorar es sin duda para la mayoría, un verdadero desahogo, además de ser una forma de segregar toxinas del organismo.

Pero no siempre el llanto sirve para ese propósito ya que también parece tener una función comunicativa al producir una respuesta de consuelo en los que están presentes, que sirve para mejorar el estado de ánimo del que llora.

Las personas lloran por distintos motivos: por tristeza, por desesperanza, por impotencia, por frustración, por ira, por dolor y también pueden llorar de alegría y de felicidad.

Antiguamente llorar no era un signo de debilidad como lo es ahora, sino la manifestación de un estado de ánimo.

Según la teoría freudiana, el llanto es una forma de catarsis, que significa un modo de liberar la energía de las emociones reprimidas que no han sido canalizadas adecuadamente, pero desde el punto de vista científico esta teoría no tiene fundamento.
Lo cierto es que las encuestas dan como resultado que las lágrimas alivian, liberan y tienen fuerzas sanadoras.

Ad Vingerhoets y Michele Hendriks de la Universidad de Tilburg, junto a Jonathan Rottenberg de la Universidad de Florida del Sur de Tampa, intentan revelar de manera científica si realmente llorar hace bien como la mayoría supone.

En 2007, estos científicos observaron que a corto plazo llorar parecería ser expresión de una reacción de estrés aguda pero en un tiempo más prolongado, tendría un efecto tranquilizador que no implica necesariamente una mejoría del estado de ánimo.

El farmacólogo William Frey, de la Universidad de Minnesota en Saint Paul constató en 1981 que las lágrimas que expresan una emoción y las que se vierten en forma refleja difieren en su composición. Las derramadas debido a la tristeza poseían un cuarto más de proteínas que las producidas por el efecto de una cebolla; y posteriormente se comprobó que contenían mayor cantidad de tres hormonas del estrés, la prolactina, la adrenocorticotropina y la leu-encefalina.

Frey considera que las lágrimas purifican el cuerpo del exceso de sustancias que se forman debido a una carga emocional.

Sin embargo, algunos experimentos parecen mostrar que por el contrario las lágrimas pueden ejercer un efecto negativo en el sistema inmunitario, en tanto que la contención del llanto parecería ejercer un efecto positivo sobre ese sistema.

Este fenómeno pone en evidencia que no se puede comprobar en un laboratorio con experimentos controlados el supuesto alivio de las lágrimas.

Otro argumento sostiene que en los estudios controlados los voluntarios no tienen ninguna respuesta a sus lágrimas o sea que nadie reacciona frente a ellas ni existe la posibilidad de un eventual consuelo, que parece ser la función más importante del llanto.

Los niños pequeños, por ejemplo, lloran principalmente para atraer la atención de su madre, a veces sin lágrimas.

Es probable que a lo largo de la evolución haya quedado asociado el sentimiento de necesitar ayuda con la activación de las glándulas lagrimales.

Lo cierto es que el llanto emocional parece ser exclusivo de la especie homo-sapiens y que es más probable que una persona llore cuando hay alguien presente.

Las personas hipersensibles y angustiadas lloran más que las que cuentan con mayores recursos defensivos y también los individuos extrovertidos que son más sociables y comunicativos si se los compara con los introvertidos, lo que afirma la hipótesis de que el llanto tiene una función importante comunicativa.

Las mujeres lloran más que los hombres pero por diferentes razones. En ambos, la razón suele ser una pérdida, pero mientras las mujeres suelen llorar más por ira o impotencia, los varones lo hacen por alegría u orgullo y según estudios realizados, los hombres parecen tolerar menos las lágrimas de otros.

El cansancio nos hace más vulnerables al llanto y también la acción de algunos medicamentos.

En países fríos la gente llora más que en los cálidos; es probable que esta diferencia se deba a que el clima riguroso favorece los estados emocionales negativos, mientras el calor propicia estados anímicos más positivos.

Fuente: “Mente y Cerebro, No.47/2011, “El lenguaje de las lágrimas”, Joachim Marschall, psicólogo y periodista.


Saturday, December 15, 2012

La depresión, cada vez más común y poco tratada (BBC)

La depresión, la enfermedad mental más común, afecta a unas 350 millones de personas en el mundo y a pesar de los tratamientos efectivos muchos pacientes nunca son tratados ni diagnosticados.

Ése es el mensaje que muchos expertos en todo el mundo están lanzando en el Día Mundial de la Salud Mental.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 75% de las personas que sufren la enfermedad vive en los países en desarrollo.

Pero debido al estigma y desconocimiento que todavía existen sobre la depresión, muchos no reconocen que están enfermos.

"Es una enfermedad cada vez más común en todo el mundo, con una tendencia cada vez mayor de ser un alta prioridad de salud pública, más que las enfermedades cardiovasculares o neurológicas", le dice a BBC Mundo el doctor Roger Montenegro, miembro del consejo de dirección de la Fundación Mundial para la Salud Mental (WFMH, por sus siglas en inglés).

"La depresión es una problemática que ya vemos todos los días, en hospitales, en nuestras propias familias", dice el también presidente de la Fundación Contener en Argentina, una organización de defensa de derechos de las personas que sufren trastornos mentales.

Pero a pesar de ser tan común, dice el experto, mucha gente todavía no puede reconocer la enfermedad cuando la sufre y por lo tanto no busca ayuda para aliviarla.

Tristeza "sostenida"

La depresión, explica el experto, no son las fluctuaciones del estado de ánimo que todos podemos sentir en determinado momento.

La depresión genera un estado sostenido de tristeza o falta de esperanza que puede durar dos semanas o más e interfiere con la capacidad de funcionar en nuestra vida diaria.
"Hay que diferenciar la tristeza de la depresión. La tristeza es parte de la vida, pero hay un nivel de tristeza que a pasa a preocupaciones somáticas o inhibición en el comportamiento psicosocial" Dr. Roger Montenegro
"Hay que diferenciar la tristeza de la depresión", dice Montenegro.

"La tristeza es parte de la vida, pero hay un nivel de tristeza que a pasa a preocupaciones somáticas o inhibición en el comportamiento psicosocial. La depresión produce una desconcentración y desinterés por la vida, trastornos de sueño, disminución de la libido".

Estos son los síntomas de las formas leves y moderadas de la depresión, pero en sus formas más severas puede poner en riesgo la vida del que la sufre.

"En sus formas más profundas la enfermedad va acompañada de otros síntomas y allí comienza a instalarse la idea de que la vida no tiene sentido y que la muerte puede ser un alivio", explica el psiquiatra.

En los casos más graves la depresión puede llevar al suicidio: un millón de personas se suicidan cada año en el mundo, según la OMS. En América Latina y el Caribe la cifra es de 63.000.

"Sabemos -dice Montenegro- que 75% de las personas que se suicidan han comunicado, un mes antes de suicidarse, a un familiar o conocido que tienen deseos de morir o matarse, 60% ha comunicado ese deseo en los dos meses previos al acto y 50% en los tres meses antes de cometerlo".

"Y esto ocurre porque estas personas no fueron tratadas adecuadamente", agrega.

"Es necesario hacer mucho más"

Depresión

Seis de cada diez personas con la enfermedad en América Latina no reciben tratamiento.

La enfermedad es un trastorno complejo en el que intervienen factores sociales, psicológicos y biológicos.

Puede ser causa o consecuencia de otra enfermedad, como cardiovascular o una experiencia postparto, o puede ser resultado de presiones económicas y sociales, desempleo, desastres naturales y guerras.

En América Latina, se calcula que la depresión afecta a 5% de la población adulta, y seis de cada diez personas con la enfermedad en la región no reciben tratamiento.

Pero las brechas entre un país y otro en diagnóstico y tratamiento de la enfermedad son enormes.

Por ejemplo, un estudio llevado a cabo por la WFMH sobre depresión entre los adultos mayores en varios países de América Latina encontró que en Perú, México y Venezuela, la mayoría de los participantes con síntomas de la enfermedad nunca habían recibido tratamiento para ella.

A pesar de la enorme carga de salud pública, el presupuesto que dedican muchos países a la salud mental es mínimo.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en América Latina y el Caribe, el porcentaje del presupuesto sanitario destinado a salud mental es inferior al 2%.

La enfermedad, dice el doctor Montenegro, está relegada en la región.

"Los gobiernos han producido declaraciones para crear leyes de salud mental con presupuestos muy bajos, o con promesas imposibles de cumplir o presupuestos que luego son recortados", explica el miembro del consejo de dirección de la Fundación Mundial para la Salud Mental.
"Sabemos que 75% de las personas que se suicidan han comunicado, un mes antes de suicidarse, a un familiar o conocido que tienen deseos de morir o matarse " Dr. Roger Montenegro
"En el grueso de América Latina es necesario hacer mucho más porque no basta con tener solo buenas intenciones. Es necesario educar y luchar para los temas de salud mental entren en la agenda y en la cabeza de los políticos, y educar a los médicos de atención primaria, que son el primer contacto del paciente, para que puedan reconocer los síntomas y detectar la enfermedad".

Y agrega: "Es necesario trabajar mucho más en un esfuerzo de tres partes, que incluya a profesionales, pacientes y sus familias".


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