Bob Bergdahl incluso aprendió a hablar pashto, la lengua de los
captores de su hijo, y cuando se confirmó el intercambio del sargento
por cinco prisioneros de Guantánamo, Bob envió un mensaje en esa lengua a
Bowe y a la gente de Afganistán.
La doctora Monika Schmid, profesora
de Lingüística de la Universidad de Essex, en Reino Unido, le dijo a la
BBC que algunas personas pasan décadas sin hablar o escuchar su lengua
materna, pero conservan la capacidad de hablarla rápidamente si la
circunstancia lo exige.
Pero otros pierden la fluidez de entender y comunicarse en su propio idioma.
La profesora de Lingüística sostiene que es muy
extraño que alguien pierda completamente el manejo de su lengua, pero
reconoció que algunas personas sufren una suerte de "desgaste de su
lenguaje", es decir, tienen problemas para recordar algunas palabras o
utilizan estructuras gramaticales extrañas o anticuadas.
Cuestión de edad
Una vez que uno pasa la pubertad, indica la
doctora Schmid, el idioma de la infancia se ha estabilizado y cualquier
efecto que tenga este "desgaste" se puede revertir si la persona vuelve a
integrarse en un círculo donde se hable su lengua.
Pero niños de incluso 10 años no necesariamente tienen la capacidad de retener el lenguaje de su infancia.
En un estudio realizado en Francia con personas
de 30 años que abandonaron Corea del Sur en su niñez y fueron adoptados
por familias francesas, se descubrió que tenían la misma posibilidad de
reconocer el idioma coreano que cualquier francés nativo que jamás
escuchó el lenguaje de ese país.
Bowe tiene cientos de mensajes -en inglés- esperando por él en EE.UU.
Pero no se trata solo de una cuestión de edad.
La doctora Aneta Pavlenko, de la Universidad de
Temple en Filadelfia, Estados Unidos, opina que a medida que nos
sumergimos más profundamente en el estudio o el uso de un segundo
lenguaje perdemos habilidades de manejar el primero, debido a que
nuestras capacidades cognitivas son limitadas.
A pesar de que ella enseña ruso en la
universidad estadounidense, recuerda que al regresar a su comunidad ruso
parlante en Kiev, Ucrania, se había olvidado de cómo iniciar una
conversación en su propio idioma en la oficina de correos.
Situaciones traumáticas
Es conocido que lesiones cerebrales pueden tener
un impacto en la pérdida del lenguaje, pero traumas emocionales también
pueden tener esta clase de efectos.
La doctora Schmid recuerda que entre los judíos
alemanes que abandonaron su país durante el Holocausto, la pérdida del
idioma alemán era más dramática cuando el dolor y el sufrimiento era
peor.
Días atrás, tras pronunciar su mensaje en
pashto, el padre de Bowe Bergdahl volvió a hablar en inglés para
referirse justamente al trauma de su hijo.
"La complicada naturaleza de su recuperación nunca va a ser realmente comprendida", manifestó Bob Bergdahl.
Lo que se puede anticipar es que la capacidad de volver a hablar su propio idioma jugará un papel clave en esa recuperación.