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Sunday, September 16, 2012

Salmos 70


Salmos 70 -Súplica por la liberación
--Salmo de David, para conmemorar.

1 Oh Dios, acude a librarme;
Apresúrate, oh Dios, a socorrerme.

2 Sean avergonzados y confundidos
Los que buscan mi vida;
Sean vueltos atrás y avergonzados
Los que mi mal desean.

3 Sean vueltos atrás, en pago de su afrenta hecha,
Los que dicen: !!Ah! !!Ah!

4 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan,
Y digan siempre los que aman tu salvación:
Engrandecido sea Dios.

5 Yo estoy afligido y menesteroso;
Apresúrate a mí, oh Dios.
Ayuda mía y mi libertador eres tú;
Oh Jehová, no te detengas..

 

Tomado de "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia."
Libros poéticos -Salmos Tomo-1. Editorial CLIE.
 
Este salmo es una copia, casi palabra por palabra, de 40:13-17. El salmista ora aquí que Dios envíe:
   I. Socorro, a él mismo (vv. 1, 5).
   II. Confusión a sus enemigos (vv. 2, 3).
   III. Gozo a sus amigos (v. 4).
Versículos 1-5
El título «para conmemorar» (hebreo, lehazkir), lo mismo que en 38, ha de entenderse, como bien explica el doctor Cohen, en sentido técnico, en conexión con Lv. 2:2 («para memorial»), por lo que es posible que el título indique que el salmo se había de cantar durante la celebración de esta clase de sacrificio. En todo caso, es cierto que se había de cantar en el templo, como se ve por 1 Cr. 16:4 («para que recordasen», hebreo, lehazkir).
     1. David ruega aquí a Dios que se apresure a socorrerle, pues se siente afligido y menesteroso (vv.1,5). Se halla en situación poco menos que desesperada, por lo que pide a Dios que acuda a librarle (v. 1). De nadie espera alivio y socorro, pues dice (v. 5): Ayuda mía y mi libertador eres tú. Te has comprometido a serlo de todos los que te buscan; de ti, pues, dependo y de nadie más; así lo he palpado con frecuencia; eres Todo suficiente; así que date prisa en venir. »
     2. Ora que Dios llene de confusión el rostro de sus enemigos (vv. 2, 3): «Sean avergonzados y confundidos, etc. Que sean traídos al arrepentimiento, tan llenos de vergüenza como para buscar tu nombre (83:16); que se percaten de su insensatez en luchar contra los que tú proteges. No obstante, que sus proyectos contra mí queden frustrados y ellos se sientan humillados (Neh. 6:16).
     3. Ruega a Dios que llene de gozo el corazón de sus amigos (v. 4). Hagamos del servicio a Dios nuestro gran negocio, y del favor de Dios nuestro, gran placer y deleite, pues eso es buscarle y amar su salvación. Estemos entonces seguros de que, a no ser que lo impidan nuestras culpas, el gozo del Señor llenará nuestra mente, y las alabanzas del Señor llenarán nuestra boca. Todos los que albergan buenos deseos con respecto al consuelo de los santos y a la gloria de Dios, no pueden menos de decir de corazón un gran «amén» a esta oración, a fin de que los que aman la salvación de Dios puedan decir continuamente: Engrandecido sea Dios (v. 4c).

Monday, August 20, 2012

Proverbios 15

Proverbios 15
1 La blanda respuesta quita la ira;
Mas la palabra áspera hace subir el furor.
2 La lengua de los sabios adornará la sabiduría;
Mas la boca de los necios hablará sandeces.
3 Los ojos de Jehová están en todo lugar,
Mirando a los malos y a los buenos.
4 La lengua apacible es árbol de vida;
Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.
5 El necio menosprecia el consejo de su padre;
Mas el que guarda la corrección vendrá a ser prudente.
6 En la casa del justo hay gran provisión;
Pero turbación en las ganancias del impío.
7 La boca de los sabios esparce sabiduría;
No así el corazón de los necios.
8 El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová;
Mas la oración de los rectos es su gozo.
9 Abominación es a Jehová el camino del impío;
Mas él ama al que sigue justicia.
10 La reconvención es molesta al que deja el camino;
Y el que aborrece la corrección morirá.
11 El Seol y el Abadón están delante de Jehová;
!!Cuánto más los corazones de los hombres!
12 El escarnecedor no ama al que le reprende,
Ni se junta con los sabios.
13 El corazón alegre hermosea el rostro;
Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.
14 El corazón entendido busca la sabiduría;
Mas la boca de los necios se alimenta de necedades.
15 Todos los días del afligido son difíciles;
Mas el de corazón contento tiene un banquete continuo.
16 Mejor es lo poco con el temor de Jehová,
Que el gran tesoro donde hay turbación.
17 Mejor es la comida de legumbres donde hay amor,
Que de buey engordado donde hay odio.
18 El hombre iracundo promueve contiendas;
Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.
19 El camino del perezoso es como seto de espinos;
Mas la vereda de los rectos, como una calzada.
20 El hijo sabio alegra al padre;
Mas el hombre necio menosprecia a su madre.
21 La necedad es alegría al falto de entendimiento;
Mas el hombre entendido endereza sus pasos.
22 Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo;
Mas en la multitud de consejeros se afirman.
23 El hombre se alegra con la respuesta de su boca;
Y la palabra a su tiempo, !!cuán buena es!
24 El camino de la vida es hacia arriba al entendido,
Para apartarse del Seol abajo.
25 Jehová asolará la casa de los soberbios;
Pero afirmará la heredad de la viuda.
26 Abominación son a Jehová los pensamientos del malo;
Mas las expresiones de los limpios son limpias.
27 Alborota su casa el codicioso;
Mas el que aborrece el soborno vivirá.
28 El corazón del justo piensa para responder;
Mas la boca de los impíos derrama malas cosas.
29 Jehová está lejos de los impíos;
Pero él oye la oración de los justos.
30 La luz de los ojos alegra el corazón,
Y la buena nueva conforta los huesos.
31 El oído que escucha las amonestaciones de la vida,
Entre los sabios morará.
32 El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma;
Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento.
33 El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría;
Y a la honra precede la humildad.


Comentario al Proverbio  15-
Tomado de "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia."
Libros poéticos -Proverbios Tomo-2. Editorial CLIE.

Versículo 1

El mejor medio de mantener la paz es el uso de palabras suaves. Si el furor se levanta como una tormenta amenazante, la respuesta blanda dispersa las nubes y hace salir el sol. Las razones que no van en compañía de la mansedumbre no llegan a convencer (comp. 1a P. 3:15). No hay nada que tanto atice el fuego de la discordia como las palabras ásperas, hirientes, en las que abunda el insulto y la recriminación.

Versículo 2

La lengua de los sabios adorna el conocimiento (lit.). Así se usa este verbo en 2a R. 9:30 (<...adornó su cabeza»). El sentido es que el sabio conoce el modo de expresar sus ideas en bellas frases, que deleitan y edifican a otros (comp. con Tito 2:10). En cambio, la boca de los necios derrama necedad. Un corazón necio y malvado hace que la boca rebose necedad y suciedad.

Versículo 3

Los ojos de Yahweh están en todo lugar; no sólo lo ve todo desde lo alto (Sal. 33:13), sino que está presente en todas partes; por lo que no se le oculta nada: pecados secretos, servicios que nadie ve, penas que a nadie se comunican, todo está abierto a su vista. Esto sirve de gran consuelo a los buenos y de tenor a los malos.

Versículo 4

La lengua apacible es árbol de vida. La diferencia entre esta frase y la del versículo 1 es que allí se trataba de apaciguar la ira, mientras que aquí se trata de dar instrucción sana, curativa, y edificante. Una vez más se menciona el árbol de vida, cuyas hojas sirven para la sanidad de las naciones (Ap. 22; 2). En efecto, una buena lengua puede curar las almas enfermas convenciéndolas de pecado y presentándoles la salvación que hay en Cristo, y puede también reconciliar a quienes han estado enemistados. En cambio, la lengua malvada, en lugar de sanar, hiere, hace daño a los demás y a su propio dueño.

Versículo 5

Los superiores (Padres, tutores, maestros, etc.) han de dar instrucción y reprensión a los que están a su cargo. No sólo los han de educar con la luz del conocimiento, sino también con el calor del celo; ambas cosas se han de hacer con afecto, a la vez que con autoridad. Es cierto que la corrección, aun viniendo de Dios (v. He. 12:11), causa tristeza; pero mejor es el dolor que causa el cirujano que la muerte que ocasiona un tumor maligno. Y toda persona prudente presta atención a cualquier corrección o consejo que sirva para mejorar su carácter y sus actos.

Versículo 6

Donde hay honestidad, puede esperarse que haya prosperidad. Y, si no llegan a conseguirse muchos de los bienes de este mundo, hay siempre un gran tesoro en la gracia de Dios. Además, los que poseen poco, pero tienen el corazón dispuesto a contentarse con poco, pueden disfrutar de la necesaria comodidad en esta vida. En cambio, donde hay maldad, aunque llegue a abundar la riqueza, no puede haber bendición de Dios y es frecuente que haya maldición de parte de quienes son víctimas de la opresión del malvado.

Versículo 7

Bien se usan los conocimientos cuando se comunican, no cuando se reservan para uno mismo o para unos pocos íntimos. Hemos de esforzamos en propagar los buenos conocimientos, enseñando a los más posible, a fin de que éstos los comuniquen, a su vez, a otros (v. 2 Ti. 2:2).

Versículo 8

También muchos malvados ofrecían, y ofrecen, sacrificios a Dios, pero estos sacrificios, por muy costosos y numerosos que fuesen, no eran aceptados por Dios, porque no se ofrecían con las debidas disposiciones de fe y sinceridad de corazón. En cambio, la oración de los rectos es la delicia de Dios. No estará de más advertir que el proverbio no trata de contraponer la oración al sacrificio, siendo el sacrificio la expresión externa de la oración interior, por lo que han de estar juntos. La antítesis está en la disposición de justos y malvados.

Versículo 9

Este proverbio es como una secuencia del anterior y, al mismo tiempo, como el criterio supremo que define la religión de una persona. El carácter piadoso de una persona no se mide por la cantidad de actos religiosos que lleva a cabo, sino por el camino que ha escogido, es decir, por la pauta que ha marcado a su conducta. No hay acto religioso, por elevado o costoso que sea, que pueda compensar por la desobediencia a la voluntad de Dios (comp. Mt. 7:21 y SS.).

Versículo 10

Esto muestra que los que no soportan ser corregidos han de esperar ser destruidos. De todos los pecadores, los que dejan el camino, esto es, los apóstatas, son los que peor reciben la corrección.

Versículo 11

Este proverbio corrobora lo dicho en el v. 3 acerca de la omnipresencia de Dios, en orden a sus juicios sobre el mal y el bien. En particular, el proverbio quiere poner de relieve que aun las regiones que para el hombre son un profundo misterio (el Seol y el Abadón), para Dios son enteramente conocidas. El hebreo Abaddón significa ‘destrucción’ y es uno de los nombres que, en Ap. 9:11, se le dan al diablo. Este destructor, aunque tiene poder para engañar a los hombres, no puede evadirse del conocimiento que Dios tiene de él. Dios conoce todas sus mafias y todos sus disfraces (Job. 26:6). Y si Dios puede atravesar las profundidades de Satanás, mucho mejor puede escudriñar el corazón humano. Dios es mayor que nuestro corazón (1a Jn. 3:20), lo cual es un aviso para no ser remisos, pero también un consuelo para no ser demasiado escrupulosos.

Versículo 12

El escarnecedor hace burla de Dios y de la religión y, además, odia a los que tratan de convencerle y corregirle. No quiere volver en sí y reflexionar sobre lo que le conviene, pues no puede soportar el que su conciencia le acuse. Triste en verdad es el caso del hombre que no está dispuesto a razonar consigo mismo ni, mucho menos, con Dios (v. Is. 1:18).

Versículo 13

El corazón alegre (con santa, sana y sabia alegría) contribuye a la salud de la persona (comp. 14:30; 17:22), pues se siente dichosa (v. 15), y eso se refleja en el rostro, el cual, aun cuando no sea naturalmente bello, aparece radiante y agradable a los que lo contemplan. Un ánimo sanamente gozoso, bajo el gobierno de la prudencia y de la gracia, es un gran ornamento de la religión, pues añade lustre a la hermosura de la santidad y capacita al hombre para mejor hacer el bien. En cambio, la melancolía insana es un gran enemigo del hombre; «la tristeza del mundo produce muerte» (2aCo. 7:10).

Versículo 14

El sabio no se satisface con lo que ya sabe, sino que busca aumentar su sabiduría, mientras que el necio se satisface con sus necedades y no intenta buscarles remedio.

Versículo 15

Hay personas de ánimo depresivo, con lo que todos sus días resultan difíciles, es decir, malos. No hay que censurar a tales personas ni menospreciarlas, sino compadecerlas, consolarlas y orar por ellas. El humor de una persona depende, en gran medida, de su temperamento, y es difícil de remediar. Otras, en cambio, están bien dispuestas a ver el lado rosa de la vida, por lo que tienen un banquete continuo, aceite para las ruedas de su obediencia a Dios.

Versículos 16-17

El gozo cristiano produce contentamiento y hace agradable y fácil la vida. Santidad y amor le bastan al hombre, aunque posea pocas cosas del mundo.

Los que tienen grandes tesoros, tienen grandes temores y corren grandes peligros, especialmente cuando no tienen en cuenta a Dios ni a los pobres. Cuando los hermanos habitan juntos en armonía (Sal. 133:1), sienta mejor una sobria comida de legumbres o verduras que el más opíparo banquete. En cambio, donde reina el odio, la enemistad y la desconfianza, ni un buey engordado servirá para alegrar la vida.

Versículo 18

El enojo enciende un fuego que consume ciudades e iglesias, pues el hombre iracundo suscita contiendas y hace que otros se peleen entre sí también. En cambio, el que es tardo en airarse, no sólo impide la contienda, sino que, cuando se ha encendido, contribuye grandemente a apagar el incendio, uniendo a los que se habían enemistado y trayéndolos a concordia mediante mutuas concesiones.

Versículo 19

El perezoso inventa toda clase de excusas para librarse del trabajo; intenta convencer a los demás de que su camino está bordeado de espinos, por lo que podría rasgarse el vestido; de ahí su repugnancia a emprender cualquier tarea. En cambio, el que se esfuerza por cumplir honestamente con su deber, lo halla fácil por la gracia de Dios y, lo que para el otro es camino de espinas, para él es una gran avenida bordeada de rosales.

Versículo 20

Los hijos buenos son el gozo de sus padres, quienes bien pueden gozarse en ellos, después de los cuidados y fatigas que les han costado. Y un motivo más de satisfacción para los hijos es saber que han servido de consuelo y ayuda a sus padres cuando éstos han llegado a la ancianidad. En cambio, los malos hijos menosprecian a sus padres, no reconocen su autoridad y les pagan con malos tratos los beneficios que de ellos recibieron.

Versículo 21

El malvado peca, no sólo sin pesar, sino aun con placer. Careciendo de buena norma, carece también de sinceridad y dirección sabia, pero el hombre entendido, el que tiene los ojos y el corazón iluminados por el Espíritu Santo (Ef. 1:18), vive una vida bien ordenada y trata en todo de conformar su voluntad a la de Dios (Ro. 12:1, 2).

Versículo 22

Este proverbio viene a ser una repetición de 11:14, por lo que no necesita especial comentario.

Versículo 23

Bien suele hablar el que habla a tiempo; es decir, cuando sus palabras pueden hacer bien y se presenta la oportunidad de decir algo útil, edificante. Muchas buenas palabras han sido, a veces, inútiles y hasta contraproducentes por haber sido pronunciadas de mala manera o a destiempo.

Versículo 24

EL camino de la sabiduría y de la santidad es un camino de vida y, por camino hacia arriba (en último término, hacia el Cielo); es el del Seol abajo, de la muerte (en último término, del infierno

Versículo 25

Los soberbios, es decir, los arrogantes que se valen de su posición de autoridad para oprimir a los pobres, serán destruidos ellos y sus casas, en justo castigo por las expoliaciones que cometieron. En cambio, Dios es el gran protector de los oprimidos y despojados. Se menciona la viuda como tipo de una persona sin protección, expuesta a la voracidad de los opresores.

Versículo 26

Los pensamientos de los malvados son malvados y, por ello, no pueden menos de ser abominación a Yahweh, quien los ve y juzga conforme a toda su perversidad; en cambio, las expresiones (lo que del corazón sale por la boca) de los limpios son agradables (versión más probable). Advierte Cohen que el vocablo hebreo para ‘limpios’ (o ‘puros’) parece ser usado aquí en su sentido técnico conforme se aplica a ‘los animales limpios’ que son aceptables para el sacrificio.

Versículo 27

El codicioso (comp. 1:19) alborota (es decir, pone en desorden) su casa (ya visto en 11:29), por lo que el dinero que gana, por mucho que sea, sirve de poco provecho.

El contexto sugiere, en realidad, que gran parte de esa ganancia se debe al soborno, por lo que no es de extrañar que su casa sufra ‘alboroto’, es decir, contiendas y reclamaciones de los que se creen perjudicados por la conducta deshonesta del codicioso. En cambio, el que aborrece el soborno, vivirá libre de preocupaciones.

Versículo 28

El justo, como prudente que es, medita (lit.), es decir, reflexiona antes de hablar, de forma que las palabras que profiere son beneficiosas y edificantes. En cambio, el malvado, presto a echar por su boca la maldad que rebosa su corazón, no se para a reflexionar, pues tiene de sí mismo tan alta opinión que no piensa necesitar de mesura ni ponderación.

Versículo 29

Dios se distancia de los que le desafían, aunque le invoquen con los labios; en cambio está cercano y escucha a los que oran de veras (comp. Sal. 145:18).

Versículo 30

Por el contexto se deduce, como advierten Ryrie y Cohen, que la luz de los ojos significa el brillo que resplandece en los ojos cuando se recibe una buena noticia. Dice que esa buena nueva conforta los huesos porque penetra muy hondo. Para una persona buena, no hay mejor buena nueva que oír cosas buenas de otros (v. 3a Jn. versículo 4).

Versículo 31

El oído que escucha bien la buena admonición ama al que amonesta. Las amonestaciones de los buenos amigos son llamadas aquí reprensiones (lit.) de vida, porque son medios para sustentar la vida espiritual y, en el sentido directo del proverbio, para prolongar la vida natural. Al que tal escucha, se le asegura un lugar entre los sabios, porque quienes saben escuchar y obedecer, también sabrán enseñar y dirigir bien.

Versículo 32

El que rehúsa la corrección (lit.), menosprecia su alma; es decir (probablemente), lo hace con peligro de su vida, ya que sus malos caminos, no rectificados, pueden conducirle a situaciones peligrosas y aun fatales. El error fundamental de los pecadores es que tienen en poco su propia alma; por eso, la dañan por complacer al cuerpo. En cambio, el que escucha la corrección adquiere (lit.) entendimiento y, de este modo, se aparta de los malos caminos y anda por buenas sendas, las que llevan a la vida eterna y aun favorecen aquí a la salud corporal.

Versículo 33

El temor reverencial de Yahweh es instrucción (lit, hebr. musar) de sabiduría; es decir, en sabiduría o para sabiduría (comp. 1:7; 9:10). La 2a. parte del versículo, además de asegurar la verdad corriente en la Biblia de que «el que se humilla será ensalzado», parece indicar que el que es humilde para ser instruido y corregido, puesto que es temeroso, alcanzará el honor que la sabiduría lleva consigo.

Tuesday, July 31, 2012

Salmos 37


Salmos 37 (RV60) -El camino de los malos
Salmo de David.
1 No te impacientes a causa de los malignos,
Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
2 Porque como hierba serán pronto cortados,
Y como la hierba verde se secarán.
3 Confía en Jehová, y haz el bien;
Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.
4 Deléitate asimismo en Jehová,
Y él te concederá las peticiones de tu corazón.
5 Encomienda a Jehová tu camino,
Y confía en él; y él hará.
6 Exhibirá tu justicia como la luz,
Y tu derecho como el mediodía.
7 Guarda silencio ante Jehová, y espera en él.
No te alteres con motivo del que prospera en su camino,
Por el hombre que hace maldades.
8 Deja la ira, y desecha el enojo;
No te excites en manera alguna a hacer lo malo.
9 Porque los malignos serán destruidos,
Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.
10 Pues de aquí a poco no existirá el malo;
Observarás su lugar, y no estará allí.
11 Pero los mansos heredarán la tierra,
Y se recrearán con abundancia de paz.
12 Maquina el impío contra el justo,
Y cruje contra él sus dientes;
13 El Señor se reirá de él;
Porque ve que viene su día.
14 Los impíos desenvainan espada y entesan su arco,
Para derribar al pobre y al menesteroso,
Para matar a los de recto proceder.
15 Su espada entrará en su mismo corazón,
Y su arco será quebrado.
16 Mejor es lo poco del justo,
Que las riquezas de muchos pecadores.
17 Porque los brazos de los impíos serán quebrados;
Mas el que sostiene a los justos es Jehová.
18 Conoce Jehová los días de los perfectos,
Y la heredad de ellos será para siempre.
19 No serán avergonzados en el mal tiempo,
Y en los días de hambre serán saciados.
20 Mas los impíos perecerán,
Y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros
Serán consumidos; se disiparán como el humo.
21 El impío toma prestado, y no paga;
Mas el justo tiene misericordia, y da.
22 Porque los benditos de él heredarán la tierra;
Y los malditos de él serán destruidos.
23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre,
Y él aprueba su camino.
24 Cuando el hombre cayere, no quedará postrado,
Porque Jehová sostiene su mano.
25 Joven fui, y he envejecido,
Y no he visto justo desamparado,
Ni su descendencia que mendigue pan.
26 En todo tiempo tiene misericordia, y presta;
Y su descendencia es para bendición.
27 Apártate del mal, y haz el bien,
Y vivirás para siempre.
28 Porque Jehová ama la rectitud,
Y no desampara a sus santos.
Para siempre serán guardados;
Mas la descendencia de los impíos será destruida.
29 Los justos heredarán la tierra,
Y vivirán para siempre sobre ella.
30 La boca del justo habla sabiduría,
Y su lengua habla justicia.
31 La ley de su Dios está en su corazón;
Por tanto, sus pies no resbalarán.
32 Acecha el impío al justo,
Y procura matarlo.
33 Jehová no lo dejará en sus manos,
Ni lo condenará cuando le juzgaren.
34 Espera en Jehová, y guarda su camino,
Y él te exaltará para heredar la tierra;
Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.
35 Vi yo al impío sumamente enaltecido,
Y que se extendía como laurel verde.
36 Pero él pasó, y he aquí ya no estaba;
Lo busqué, y no fue hallado.
37 Considera al íntegro, y mira al justo;
Porque hay un final dichoso para el hombre de paz.
38 Mas los transgresores serán todos a una destruidos;
La posteridad de los impíos será extinguida.
39 Pero la salvación de los justos es de Jehová,
Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.
40 Jehová los ayudará y los librará;
Los libertará de los impíos, y los salvará,
Por cuanto en él esperaron.

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Tomado de "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia."
Libros poéticos -Salmos Tomo-1. Editorial CLIE.
Este salmo es acróstico, es decir, alfabético, pues cada dos líneas sucesivas se comienza por una letra del alfabeto hebreo, excepto en los VV. 7, 20 y 34, en que se agrupan tres líneas bajo una sola letra, y en otras tres ocasiones en que son cinco las líneas que se agrupan bajo una sola letra (vv. 14, 15; 25, 26; 39,40). En este salmo de exhortación sapiencial, David, I. Nos prohíbe impacientamos ante la prosperidad de los malvados (vv. 1, 7, 8). II. Nos aporta muy buenas razones para ello: 1. El carácter escandaloso de los malvados (vv. 12, 14, 21, 32), a pesar de su prosperidad; y el carácter honorable de los justos (vv. 21, 26, 30, 31). 2. La inminente ruina de los malvados (vv. 2, 9, 10, 20, 35, 36, 38) y la salvación y preservación con que los justos están protegidos de todos los malvados planes de los impíos (vv. 13, 15, 17, 28, 33, 39, 40). 3. La especial misericordia que Dios tiene reservada para todos los buenos y el favor que les dispensa (vv. 11, 16, 18, 19,22-25,28,29,37). III. Prescribe muy buenos remedios contra el pecado de envidiar la prosperidad de los impíos y anima grandemente a hacer uso de dichos remedios (vv. 3-6,27, 34).
Versículos 1-6
1. Se nos precave aquí contra el descontento ante la prosperidad y los éxitos de los malhechores (v. 1): «No te impacientes... ni tengas envidia... » Podemos imaginarnos que David se había predicado a sí mismo esta exhortación. No hay sermón que tenga tantas posibilidades de llevar fruto como el que nos hemos predicado antes a nosotros mismos. Cuando miramos en derredor nuestro, vemos el mundo lleno de malhechores y obradores de iniquidad que prosperan y tienen éxito en sus negocios. Esto nos tienta a impacientamos y tener envidia, como si Dios hiciese la vista gorda al permitir que tales hombres prosperen florecientes. Estamos tentados a tener envidia de la forma en que se enriquecen, aun cuando lo hagan por medios ilícitos, y de los placeres de que disfrutan; hasta llegamos a desear el sacudirnos el freno de la conciencia para disfrutar también nosotros de los mismos placeres que ellos. Pero si miramos hacia delante con los ojos de la fe, no hallaremos motivo para envidiar la prosperidad de los malvados, pues su ruina está ya a las puertas (v. 2). Florecen, sí, pero como la hierba, de la cual nadie tiene envidia, pues pronto se marchitarán. La prosperidad material es algo que se desvanece rápidamente, como la vida terrenal a la cual está confinada.
2. Se nos aconseja luego vivir una vida de confianza en Dios; esto nos preservará de impacientamos ante la prosperidad de los malhechores. Si buscamos el bien de nuestra alma, hallaremos pocos motivos para envidiar a quienes tanto mal procuran a su alma. Tenemos aquí tres excelentes preceptos y tres preciosas promesas:
(A). Hemos de poner en Dios nuestra esperanza en cuanto al camino del deber; así hallaremos en este mundo consuelos y ventajas que el pecado no puede dar (v. 3). Se nos pide confiar en Yahweh y hacer el bien. No podemos confiar en Dios si estamos inclinados a vivir como nos plazca. Se nos promete que tendremos en este mundo todo lo necesario para subsistir (v. 3b): «Habita tu tierra y pace en la fidelidad» (lit.; es decir, aliméntate de las promesas fieles de Dios -v. Is. 14:30). Dios no niega el panal que practica la justicia (v. 25; Mt. 6:33). Hay quienes leen: «Serás alimentado por fe», del mismo modo que leemos: «El justo por fe vivirá» (Nota del traductor: el vocablo hebreo emunah significa, en efecto, tanto fe como fidelidad).
(B) Hemos de hacer de Dios el deleite de nuestro corazón, y así tendremos lo que nuestro corazón desea (v. 4). Se nos mandaba (v. 3) hacer el bien, y a este mandamiento sigue el de poner nuestra delicia en Yahweh, lo cual es un privilegio tanto como un deber. Y este delicioso deber lleva anexa una promesa: «Y El te concederá los deseos (lit.) de tu corazón.» No nos promete satisfacer los apetitos del cuerpo, sino concedernos los deseos del corazón, todo aquello a lo que aspira lo más íntimo de nuestro ser. ¿Cuáles son los deseos de una buena persona? Conocer y amar a Dios, vivir para él, agradarle y agradarse en El.
(C) Hemos de hacer de Dios nuestro guía y someternos en todo a sus direcciones e instrucciones; entonces, todos nuestros asuntos, aun los que nos parecen más intrincados y difíciles, tendrán buen resultado (vv. 5, 6). El deber es muy sencillo; y si lo cumplimos bien, nos facilitará y hará cómoda la existencia misma: «Encomienda a Yahweh (lit, haz rodar hasta Yahweh) tu camino (esto es, todas tus empresas, todos tus asuntos)» (comp. 55:22; Pr. 16:3). Así como extendió Ezequías ante Dios las cartas de Senaquerib (2 R. 19:14; 2 cm. 32:17), así hemos de extender ante Dios nuestros problemas, asuntos y deseos, seguros de que los dejamos en buenas manos y satisfechos plenamente de lo que resulte, pues todo lo que Dios hace está bien hecho. Pero hemos de seguir la Providencia sin forzarla, y suscribir lo que dice la Sabiduría Infinita sin prescribirle lo que ha de hacer. La promesa es deliciosa: «El actuará» (lit. hará, obrará). Todo lo que le hayas encomendado, El lo hará prosperar, si no para tu gusto, ciertamente para tu bien. El hallará medios de sacarte de tus apuros, de desvanecer tus temores y de cumplir tus deseos. «Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía» (v. 6), es decir, hará que se manifieste que eres persona honesta y que tus asuntos marchen bien, por muy oscuro que haya sido el cariz que hayan tomado tus negocios. Si nos esmeramos en guardar una buena conciencia, bien podemos dejar a Dios el cuidado de preservamos un buen nombre.
Versículos 7-20
I. Aquí se inculcan y remachan los anteriores preceptos. 1. Estemos tranquilos y seamos pacientes, si creemos en Dios (v. 7): «Guarda silencio ante Yahweh y espera en El»; esto es, quédate tranquilo con todo lo que Dios haga, y ten la seguridad de que todo cooperará para tu bien (Ro. 8:28), aunque no sepas cómo ni cuándo. «Guarda silencio», no un silencio de resentimiento, sino de sumisión. 2. No descompongamos nuestras emociones ante el espectáculo de la prosperidad en medio de la maldad: «No te alteres con motivo del que prospera en su camino (v. 7)...Deja la ira, depón el enojo (v. 8)», al ver que prospera el que hace maldades; que no te estimule ello a imitar su maldad: «No te excites (lit. no te inflames) en manera alguna a hacerlo malo»; es decir, no les envidies en su prosperidad, no sea que te sientas tentado a seguir el mismo camino que ellos para enriquecerte, o a recurrir a medios violentos para deshacerte de su preponderancia.
II. Se repiten y recalcan las anteriores razones.
1. Los justos no tienen motivo para envidiar la prosperidad material de los malvados (v. 9): «Porque los malhechores serán destruidos» por algún azote repentino de la justicia divina en medio de su prosperidad. La condición de los justos, incluso en esta vida, es, en todo y por todo, mejor y más deseable que la de los malvados (v. 16). En verdad, lo poco del justo vale más que las muchas riquezas del impío (comp. Pr. 15:16, 17; 16:8; 28:6), porque viene de mejor mano, de la mano de un amor especial, no meramente de la mano de una providencia ordinaria. «Los que esperan en Yahweh heredarán la tierra» (v. 9; comp. v. 11 y Mt. 5:5), esto es, disfrutarán de las bendiciones incluidas en el pacto. Comenta Arconada: « Este principio, aplicable al orden personal, familiar, social, nacional e internacional, pudiera ser aquí una vislumbre de la futura época mesiánica (Mt. 5, 4).» También «se recrearán con abundancia de paz» (v. 11b), de esa paz que el mundo no puede dar (Jn. 14:27). «Conoce Yahweh los días de los íntegros» (v. 18), esto es, cuida especialmente de ellos por medio de su providencia, aun en los momentos más amargos y difíciles, que por eso se cuentan aquí por «días» (comp. Gn. 47:9; Job 14:1), pero tampoco quedará sin recompensa la obra de un solo día.
2. Los justos no tienen motivo para impacientarse ante los posibles éxitos que los malvados obtengan en sus planes contra los justos, ya que:
(A) Sus maquinaciones se volverán contra ellos, pues terminarán en el fracaso y en el ridículo (vv. 12, 13). Son orgullosos e insolentes, pero Dios los contempla con desprecio, pues ve que sus intentos van a quedar fallidos. Los hombres tienen ahora su día, pero el día de Dios es el que dará el juicio decisivo. (B) Sus intentos acabarán en su propia destrucción (yv. 14, 15): «Su espada entrará en su mismo corazón.» Todo lo que ellos han preparado para derribar al pobre y para matar al justo ( . 14), se volverá contra ellos. (C) Los que no sean repentinamente quitados de en medio, quedarán inhabilitados para hacer el mal, pues les serán inutilizados los instrumentos de su maldad: «Su arco será quebrado» ( v. 15b); más aún, «sus brazos serán quebrados» (v. 17), de forma que no podrán seguir adelante con sus perversas maquinaciones.
Versículos 2 1-23
1. Qué se requiere de nosotros como camino para nuestra felicidad. Si queremos obtener las bendiciones de Dios:
1. Hemos de tomar conciencia de nuestro deber de dar a cada uno lo suyo, porque «el impío toma prestado y no devuelve» (v. 21). Esto es lo primero que Dios demanda de nosotros: hacer justicia (v. Miq. 6:8), dando a cada uno lo que le pertenece.
2. Hemos de estar prestos a amar misericordia; a todas las obras de caridad, compasión, beneficencia, etc. (v. 21 b), pues así como es una prueba de la bondad de Dios el poner el bien en nuestras manos, así es una prueba de nuestra bondad poner nuestro corazón donde está el bien de nuestras manos, a fin de dar y prestar a otros.
3. Hemos de apartamos del pecado y empeñamos en la práctica de una piedad seria y sincera (v. 27): «Apártate del mal y haz el bien» (com. 34:14; Is. 1:16, 17).
4. Debemos abundar en buena conversación y usar nuestra lengua para glorificar a Dios y edificar al prójimo. Es parte del carácter del justo el que su boca derrama sabiduría (v. 30), pues de la abundancia de un buen corazón hablará la boca lo que es bueno y útil para edificar a otros.
5. Hemos de tener nuestra voluntad enteramente sometida a la voluntad y a la palabra de Dios (v. 31): «La ley de su Dios está en su corazón.» En vano pretenderíamos que Dios es nuestro Dios, si su ley no está dentro de nuestro corazón para hacer de ella la norma de nuestra conducta.
II. Qué se nos promete, bajo estas condiciones, como ejemplos de nuestra dicha.
1. Que tendremos la bendición de Dios, y que esta bendición será la fuente dulce y segura de todos nuestros consuelos y gozos temporales (v. 22): «Los que Dios bendice heredarán la tierra» (v. lo dicho en la sección anterior).
2. Que Dios dirigirá y dispondrá todos los asuntos de ellos en la forma que más convenga para la gloria de Dios (v. 23): «Por Yahweh son afianzados los pasos del hombre (hebr. guéber, esforzado, guerrero, etc. Aquí, el que se esfuerza en cumplir con los requisitos del pacto), y El (Yahweh) aprueba su camino.» Señal de esta aprobación es el éxito que Dios le concede y la protección con que le rodea, pues le guía paso a paso y así le conserva en continua dependencia de la dirección diyina.
3. Que Dios le preservará de quedar tendido en el suelo si cae en pecado o sufre algún grave apuro (v. 24): «Cuando cayere, no quedará postrado, porque Yahweh sostiene su mano.» Una persona piadosa podrá caer en pecado, pero la gracia de Dios le hará recobrarse mediante el arrepentimiento, a fin de que no quede postrado en el pecado. Podrá, por algún tiempo, perder el gozo de la salvación, pero le será luego restaurado, pues Dios le extenderá su mano y le levantará por medio de su Santo Espíritu. Aunque la hoja se marchite, la raíz quedará salva y sana; ya llegará la primavera después del invierno.
4. Que no nos faltará lo necesario para la vida (v. 25): «Joven fui y ya he envejecido, y no he visto al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando el pan.» A pesar de las muchas vicisitudes por las que puede pasar un hombre ya envejecido, David declara su personal experiencia, fruto de la observación (no sólo como hombre, sino aún más como rey interesado por el bien de sus súbditos), de no haber visto a ninguna persona piadosa y, por tanto, honesta y trabajadora, que se viese reducida a la extrema necesidad.
5. Que Dios no nos abandonará, sino que nos protegerá amorosamente en nuestras dificultades y estrecheces (v. 28): «Porque Yahweh ama la rectitud y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados. » Dios se deleita en hacer justicia y en los que hacen justicia.
6. Que dispondremos de las suficientes comodidades en este mundo, y mucho más cuando salgamos de él: Tendremos para siempre una morada (hebr. shikhón --morarás--, vocablo de la misma raíz que shekinah), ya en este mundo (v. 27), sin ser cortado (lit.), como la descendencia de los impíos (v. 28b). Por tercera vez se repite que «los justos heredarán la tierra» (el país pactado). No obstante, en este mundo no tenemos ciudad permanente (He. 13:14); morada perpetua nos está reservada en el Cielo (Jn. 14:2, 3).
7. Que no llegaremos a ser presa de nuestros adversarios que buscan nuestra ruina (vv. 32, 33).
Versículos 34-40
El salmista concluye aquí su sermón, diciéndonos:
1. Que el deber en que aquí insiste es el mismo que ha declarado anteriormente (v. 34): «Espera en Yahweh y guarda su camino.» Si nos esmeramos en guardar el camino de Dios, bien podemos poner gozosamente nuestra confianza en El y encomendarle nuestro camino (v. 5), pues hallaremos en Él un buen Amo, lo mismo para sus criados que trabajan que para los que esperan sus órdenes y sus dones.
2. Las razones con que refuerza esa exhortación son también similares a las anteriores, basadas en la cierta destrucción de los malvados y en la segura salvación de los justos.
(A) Vemos, por fin, la miseria de los malvados, por mucho que hayan prosperado algunos años: «El final de los perversos es cortado» (v. 38b, literalmente), aunque también puede significar la posteridad, conforme al doble sentido del vocablo hebreo ajarit. Si se admite dicha versión literal, tenemos paralelismo con la primera parte del versículo; si se admite la versión de ajarit por «posteridad», hay paralelismo antitético con el versículo anterior, aunque también allí aparece el vocablo ajarit, con lo que tendríamos un contraste entre el final pacífico, lleno de tranquilidad y consuelo, de los justos, y el final terrible, repentino, de los malvados. A este final rápido aluden los versículos 35 y 36.
(B) En cambio, vemos la dicha y bendición de los justos; al menos, en su fin terrenal. Aun en el caso de que hayan carecido de heredad en este mundo, les está reservada mansión en los cielos: dignidad, honor, verdadera riqueza, en la Nueva Jerusalén, de la que Canaán era tipo. Que todos tomen buena nota de esto (v. 37): «Considera al íntegro y mira al justo. Fíjate en el resultado de su conducta (He. 13:7) y hallarás que su fin es paz. » No es el justo el que se ha procurado su salvación; es obra de la iniciativa libre y amorosa —soberana— de Dios: «La salvación de los justos. Viene de Yahweh» (v. 39, comp. con don. 2:9 y Ef. 2:8 _<y esto no proviene de vosotros, pues es don de Dios»). El v. 40 dice literalmente: «Les ayudará Yahweh y los libertará; los libertará de los perversos y los salvará, porque en El se han refugiado.» El, que se refugia bajo las alas del Todo suficiente, no sólo hallará en El ayuda y libertad, sino también segura salvación.
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