Thursday, May 31, 2012

Cómo vencer la indisciplina e inconstancia y conseguir tus metas sin desistir en el intento (anaceciliavera.com.ar)


Resumen: ¿Realmente eres una persona indisciplinada o inconstante? Te revelo por qué no es así y te doy estrategias para que descubras que sí puedes convertirte en alguien disciplinado que sostiene el proceso de hacer tus sueños una realidad.

¿Cuántas veces te has encontrado refiriéndote a ti como alguien indisciplinado y poco voluntarioso ante ciertos desafíos o metas que quieres resolver o lograr?

Quiero mostrarte porque NO eres indisciplinado y darte estrategias para que descubras cómo el SER Disciplinado es una posibilidad que puedes crearla tú mismo sin importar cómo hayas sido o qué hayas hecho en el pasado.

Uno de los puntos de partida en los que me enfoco cuando estoy ofreciendo entrenamiento (coaching) privado, es detectar ciertos estados de ánimo que paralizan en la acción a mis clientes y la consecuencia negativa que este “no accionar” les provoca.

Veo a la “falta de disciplina” o ”falta de constancia” como estados de ánimo enemigos que provocan ciertos resultados tales como…
  • No alcanzar ni tener lo que necesitas y quieres…
  • Sentirte desanimado o desmotivado y la falta de acción que provocan…
  • El aumento de la inseguridad en ti mismo…
Podríamos hablar de estos resultados simplemente con una sola palabra que refleja lo que más se afecta en tu interior:


Y puede que ronden por tu cabeza este tipo de “conversaciones internas”…
  •  “¿Para qué moverme a  hacer algo si no estoy seguro de qué quiero?”.
  •  “¿Para qué proponerme algo si sé que luego no seré capaz de lograrlo?”
  • “¿Para qué intentarlo si tengo “esta” forma de ser -poco voluntariosa- o -indisciplinada? 
“Nadando” en estas aguas mentales recurrentes inconscientes para ti (hasta este momento), sientes que te vas apagando cada día más, desconectándote de tus necesidades, de lo que realmente quieres, viviendo sin rumbo ni sentido.

Pero te tengo una buena noticia. Tú tienes un valioso INSTRUMENTO que quizás no estás utilizando de la mejor manera.

El instrumento del que hablo es tu mente. Dado que puede que estés haciendo un desaprovechado uso de ella, el resultado es una conducta inactiva de tu parte.

El secreto que se esconde bajo el estado de ánimo de la falta de disciplina y constancia reside en tu mente; en lo que estás pensando sobre ti mismo, sobre quién eres y sobre lo que eres capaz de hacer.

¿Por qué lo que piensas en tu mente lo considero un valioso instrumento?
Porque allí es donde tienes que trabajar para “salirte” de esa conducta de inacción.

Los pensamientos que “viven” en tu mente, a veces llamados desde el coaching “conversaciones internas”, son los que disparan ese estado de ánimo que has dejado que se apodere de ti.

El sentimiento de falta de disciplina y constancia tiene por lo general como origen, un lenguaje especial que se origina en tu mente, que puede nacer de dos “conversaciones internas” diferentes que te afectan en forma recurrente, de formatos como los siguientes:

Conversación interna 1: “Lo que hago actualmente o lo que debo hacer, no me entusiasma, no quiero hacerlo”.

“Lo que estoy haciendo” = “La vida que llevo” = “Mi realidad”, etc.

Resultados:
  • Estado de ánimo de falta de disciplina, poca o cero voluntad, desánimo, dejadez, pereza.
  • Buscas cualquier excusa para no hacerte cargo de eso que debes enfrentar.
  • No lo haces, pasa el tiempo.
  • Te sientes culpable por tu falta de responsabilidad.
  • Y este ciclo continúa una y otra vez drenando tu energía y resintiendo tu autoestima.
¿Qué tienes que hacer?

Clarificar tus deseos y hazte cargo de tus necesidades.
Utiliza estas preguntas para intervenir en ése diálogo interior…
  • ¿Qué es lo que quieres?
  • ¿Qué te gustaría que ocurra en tu vida?
  • ¿Qué te está faltando hacer o qué decisión te hace falta tomar para acercarte más a ello?
  • ¿Qué estás evitando con esta conducta de inacción?
  • ¿Cuáles son las consecuencias de no-actuar?
Conversación interna 2: “Sé qué quiero, tengo claros mis objetivos y sueños. Lo que estoy haciendo y tengo actualmente sí es lo que quiero, pero me desanimo porque tengo dudas de mi mismo. Siento temores que me bloquean. Tengo miedo de que me vaya mal, temo fracasar, entonces “me hago el tonto” y postergo”.

Resultados:
  • Estado de ánimo de falta de disciplina, poca o cero voluntad, desánimo, dejadez, pereza.
  • Estos pensamientos se esconden bajo estas voces interiores…
    • “no tengo fuerza de voluntad” o,
    • “no soy una persona voluntariosa ni disciplinada”.
    • Como tú mismo ya te has autoadjudicado la etiqueta de “yo no soy una persona disciplinada, voluntariosa ni constante”, el resultado es la INACTIVIDAD, que continua alimentando el círculo vicioso de disminuir tu autoestima.
¿Qué tienes que hacer?

Enfrentarte con tus temores, dudas y ansiedades.
Utiliza estas preguntas para intervenir en ése diálogo interior…
  • ¿De qué tienes miedo?
  • ¿Qué es lo que te genera ansiedad e incertidumbre?
  • ¿Qué es lo peor que podría ocurrir si avanzaras?
  • ¿Cómo podrías atravesar ese miedo?
  • ¿Qué pedidos de ayuda y a quiénes te hace falta hacer?
Busqué en la RAE www.rae.es el significado de la palabra voluntad. Comparto contigo los significados que más me han gustado:
1. f. Facultad de decidir y ordenar la propia conducta.
4. f. Elección de algo sin precepto o impulso externo que a ello obligue.
5. f. Intención, ánimo o resolución de hacer algo.
Recuerda: Tú tienes el poder de decidir sobre tus actos.

La posibilidad de convertirte en alguien disciplinado, voluntarioso y constante “vive” en ti, en tus pensamientos, en lo que CONSTANTEMENTE TE ESTÁS DICIENDO A TI MISMO.

Enfrenta los pensamientos disparadores de esta supuesta falta de voluntad y hazla surgir de tu interior, haciendo valer tu facultad de decidir y ordenar tu propia conducta, con tu libre albedrío y sobre todo con el maravilloso poder que reside en tu interior, tu poder de ELEGIR. ¡Utilízalo! Y…
Qué se haga tu voluntad…  :)

Autoestima y rendimiento escolar (laguia2000)


El rendimiento escolar depende mucho de la motivación intrínseca, pues si alguien no siente la necesidad de aprender o cree no poder hacerlo, difícilmente tendrá un buen rendimiento académico. Aquel educando con una historia de fracaso escolar tiende a tener la autoestima baja en cuanto a sus capacidades para el aprendizaje escolar, concibiendo la idea de que aunque se esfuerce será en vano.

Es labor docente tratar de estimular y reforzar la convicción de que con dedicación y empeño se logra superar las dificultades, y que cada uno puede acrecentar sus conocimientos sin tomar como parámetro lo que ya conocen sus compañeros. Si está atrasado en sus conocimientos previos, paulatinamente deberá “ponerse al día” y luego podrá nivelarse en el curso que le corresponde. Puede suceder que sea un alumno repitente y que se sienta más grande que sus compañeros, y por lo tanto atrasado. También se debe trabajar en eso, pues perder algún año en el colegio, no significa que la situación no pueda revertirse y tener un futuro exitoso, ya que es muy largo el tiempo dedicado a la preparación intelectual, y muchos los años en que un pasado de fracasos, pueda trocarse en un presente y un futuro venturosos.

Se debe comenzar por asignarle al alumno tareas simples, que fomenten su confianza en que puede lograrlo, para ir poco a poco acrecentando el nivel de complejidad. No se debe desvalorizar su trabajo, aún cuando no sea el esperado, sino tratar de destacar los aspectos positivos, y estimular para que lo mejore, sin usar términos despectivos. Debe evitarse encasillar a un alumno como mal estudiante, pues él lo percibirá, y entenderá que haga lo que haga, no podrá salir de esa categoría.

Tampoco es bueno reforzar tanto la autoestima del buen alumno, al punto de hacerlo creer que es infalible. Esto le provocará un stress que le impedirá disfrutar de sus logros, o que le provocará deprimirse ante algún fracaso actual o futuro, cuando curse estudios superiores. Expresiones tales como “no lo esperaba de vos” o “parece mentira, tan buen alumno, y solo respondiste esto” pueden crear una baja abrupta en la autoestima que le quite su motivación intrínseca, o desemboque en no permitirse tiempo para el goce o el placer, para responder a las expectativas de los adultos, y pasarse todo el día estudiando, como si fuera un castigo o un deber tan imperioso que no le permita distracciones.

Comida rápida: consejos para no sumar muchas calorías (vidaysalud.com)


Cada vez más personas quieren cambiar su forma de alimentarse con el fin de perder peso y estar más sanas. Sin embargo, la comida rápida aparece en nuestra vida, muchas veces, como la única alternativa que hay, ya sea debido al tiempo o por el lugar en el que estamos a la hora de comer. Si tienes que ir a un restaurante de comida rápida, no necesariamente tienes que comer mal. Aquí te cuento qué puedes hacer para evitar que una comida rápida sea una explosión de calorías que saboteen tu plan de comer de forma saludable.
 
Si te prometiste comer bien y abandonar las frituras y las comidas rápidas, haz dado un gran paso para bajar de peso y estar saludable. Sin embargo, en ocasiones, nuestros esfuerzos por comer siempre de forma balanceada y sana se ven comprometidos si estamos en algún lugar en donde la única opción es la comida rápida. Tal vez estés en un centro comercial o de viaje con tu familia y no encuentras nada más que cadenas de comida rápida cuando es hora de comer.

Pero encontrarte en un restaurante de comida rápida no significa que no tienes opciones y que tienes que consumir muchas calorías. Afortunadamente, existen formas de comer ahí sin excederte. Toma nota de estos consejos que de seguro no sabotearán tu dieta:
  • Algunos restaurantes de comida rápida publican el contenido nutricional de sus alimentos en su sitio de Internet (sitio Web) o en el mismo restaurante. Así que allí podrás ver cuántas calorías tiene cada platillo y podrás elegir la mejor opción
  • Es común que los restaurantes de comida rápida ahora ofrezcan un menú con menos calorías.
  • Si no encuentras estas opciones, entonces opta por las porciones pequeñas. Pedir un sándwich (emparedado) pequeño es mejor que una hamburguesa de tres pisos que puede tener hasta 1,000 calorías. Incluso las opciones del menú infantil son ideales para no excederte en calorías.
  • Si te ofrecen agrandar las papas o los anillos de cebolla, no aceptes aunque la tentación sea grande. Mejor aún: elige un plato para acompañar que sea saludable como por ejemplo, una ensalada pequeña, papas al horno, trocitos de manzana, o de maíz.
  • Aprende qué significan palabras como “crujiente” y “cremoso”. Estas se refieren a métodos de preparación que involucran mucha mantequilla, queso y crema. Las palabras que debes elegir son “al horno”, “hervido” y “a la parrilla”.
  • Elige siempre una ensalada para acompañar o simplemente, para que sea tu plato fuerte. Puedes agregarle pollo a la parrilla o camarones. Recuerda pedir el aderezo en un recipiente aparte y no agregar queso ni pedacitos de tocino  pues suman calorías que quieres evitar.
  • Comparte: aprovecha los tamaños agrandados de las comidas para compartirla con alguien.
  • Pregunta si hay una porción más pequeña de lo que ordenaste o simplemente guarda la mitad para el día siguiente.
  • Ten cuidado con las bebidas: las sodas grandes contienen un promedio de 300 calorías. Así que mejor refréscate con agua mineral o con gas, té que no contenga azúcar o soda (refresco) de dieta. Las malteadas ni las contemples: una de tamaño grande puede llegar a tener 800 calorías.
  • Pide siempre opciones más saludables: mayonesa baja en grasa, pan integral o queso bajo en grasa.
Con estos consejos y teniendo siempre en cuenta el tamaño de las porciones, puedes salir de un restaurante de comida rápida sin sentirte culpable. La clave es saber elegir y buscar otras opciones más sanas para tu menú.
Así que no hay excusa: incluso en los lugares de comida rápida puedes ganarle la batalla a las calorías.

Compañeros de estudios (laguia2000)


Estudiar solo, o hacerlo con otro u otros compañeros, suele ser una disyuntiva que enfrentan los estudiantes, especialmente en el nivel universitario, donde se demandan muchas horas dedicadas a la tarea de aprender, lo que resulta muchas veces tedioso.

Estudiar con o sin compañero va a depender en mucho de las características del estudiante. Si éste tiene gran motivación intrínseca, es auto suficiente, metódico y poco tolerante con los demás, es mejor que estudie solo, ya que si bien hacerlo con otro tiene múltiples ventajas, como aunar esfuerzos, motivarse y hacer más amena la lectura, poder realizar debates, cotejar apuntes de clase, expresar dudas y evacuarlas entre todos, estimulando la cooperación; también tiene ciertos inconvenientes: coordinar horarios, consensuar métodos de aprendizaje, entender los problemas ajenos que pueden impedir algunas veces reunirse, retrasarse cuando uno de los integrantes del grupo de estudio no entienda un tema, distraerse hablando de otros temas, etcétera.

Algunos prefieren reunirse para repasar, y esto también es muy provechoso, pues entre compañeros pueden evaluarse, comentar temas con el fin de comprenderlos mejor, y analizar, además de la propia, la interpretación del otro. Antes de reunirse con otros es conveniente tener leído el material, y si es posible, tener subrayadas las ideas principales, y expresadas en un cuadro sinóptico.

Puede además suceder que no seamos compatibles con algún compañero o grupo de estudios, pero con otro sí. Es bueno aprender a formar grupos de estudios pues en general, un vez recibidos, la práctica profesional requerirá saber colaborar y trabajar en equipo.

En definitiva, es cuestión de experimentar el estudio individual y con compañero/s para luego tomar la decisión, siendo lo idea combinarse.

Trabajar y estudiar (laguia2000)


Trabajar y estudiar son dos actividades que pueden compatibilizarse si se logra un buen planeamiento del tiempo, y siempre que una y otra actividad no requiera de dedicación exclusiva. Con un trabajo de ocho horas diarias o un colegio con doble escolaridad o una carrera universitaria de régimen de cursadas intensivo, esta intención difícilmente podrá cumplirse o concluirá por agotar a quien lo haga, con consecuencias en su salud física y mental.

En la escolaridad primaria (especialmente) y en la universitaria es deseable que el alumno se dedique solo a estudiar, salvo que se trate de pequeños trabajos en empresas familiares o de conocidos; o cuando se necesite imperiosamente la colaboración económica del menor para ayudar a sostener la economía familiar. Sin embargo, en este último caso, es preferible tratar de obtener alguna beca que permita solo estudiar, ya que en muchos casos, la necesidad de trabajar es una de las causas del ausentismo o peor aún, de la deserción escolar.

En niveles superiores, el trabajo que acompaña a los estudios, es, en muchos casos, muy útil, siempre que se relacione con lo que se está estudiando, y quede tiempo para esto último. Para un estudiante de Derecho, es interesante realizar prácticas en un estudio jurídico, como para un estudiante de Economía hacerlo en un estudio contable, o para un alumno de Medicina concurrir a efectuar prácticas a un hospital, entre otros casos. Si bien es probable, que la carrera demore más tiempo del que determina el plan de estudios, se estará estudiando de modo más significativo, en contacto con la futura práctica profesional que ayudará a evaluar si se trata de verdadera vocación; además lógicamente de permitir mayor independencia económica.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...