Monday, December 31, 2012

Ciertos trastornos psicológicos pueden aumentar el riesgo de apoplejías (blogdefarmacia.com)


Las personas que sufren de ansiedad, depresión, insomnio u de otro tipo de trastornos psicológicos tienen un mayor riesgo de muerte a causa de un derrame cerebral, según un nuevo estudio.

Investigadores de la University College de Londres señalaron que la angustia psicológica afecta a alrededor del 15 al 20 por ciento de la población general . Investigaciones anteriores han relacionado estas condiciones mentales comunes con enfermedad de la arteria coronaria, pero su asociación con accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades cardiovasculares no estaba establecida.

Los investigadores examinaron datos de un estudio de 68.652 adultos que participaron en la Encuesta de Salud de Inglaterra. La gran mayoría de los participantes eran blancos, el 45 por ciento eran hombres y el promedio en edad era de aproximadamente 55 años.

Casi el 15 por ciento de las personas consultadas dijeron que se habían visto afectadas por algún trastorno psicológico, la mayoría de ellas mujeres. Los que reportaron tener problemas psicológicos también tendían a ser más jóvenes, fumadores y tomar medicamentos para la presión arterial alta. También tendían a tener menores ingresos, agregaron los investigadores.

Después de seguir a los participantes durante un promedio de unos ocho años, los autores del estudio descubrieron 2.367 muertes por enfermedad isquémica del corazón (arterias obstruidas), problemas cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y otros.

Se pudo observar entonces una asociación entre el estrés psicológico y el riesgo de enfermedad cerebrovascular entre los participantes, todos los cuales habían estado libres de enfermedad cardiovascular al inicio del estudio. Esta asociación fue similar en tamaño a la asociación entre los trastornos psicológicos y la enfermedad isquémica del corazón en el mismo grupo.

Declaremos nuestra independencia para una mejor salud mental (blogdefarmacia.com)


En el mundo constantemente conectado de hoy, pasar tiempo solo se ha convertido casi obsoleto.

Según profesionales, la cultura occidental tiende a ver a las personas que pasan solos mucho tiempo como tristes o antisociales, pero existen muchas ventajas de la soledad.

 
Entre esos beneficios están la libertad, la creatividad, la intimidad y la espiritualidad.

La independencia e interdependencia son ambas esenciales. Todo se trata de un equilibrio correcto. Pero para sentirse fuerte y poderoso, la relación con uno mismo es la relación más importante que jamás se tendrá. Por lo tanto, es necesario declarar nuestra independencia.


Despertar una hora antes que el resto de la familia y usar ese tiempo para meditar, leer o hacer cualquier otra cosa que te haga feliz puede ser un buen comienzo. Esta estrategia también funciona si se puede llegar a trabajar antes que nadie.

Es especialmente importante pasar tiempo lejos de la gente que nos succiona la vitalidad. La interacción con tales individuos tiende a hacer que nos sintamos enfermos, enojados, molestos y / o agotados, e incluso hacernos perder de vista nuestra propia identidad por estar atrapados en un drama ajeno. Si se trata de alguien que no se puede evitar por completo, como un familiar o un compañero de trabajo, simplemente se debe intentar hacer lo mejor para pasar menos tiempo con ellos.

Esto no se trata, sin embargo, de un egoísmo desmesurado, sino de saber otorgar el lugar que merece cada circunstancia. Existen personas que se nutren de los problemas e intoxican a quienes los rodean.
 
Por supuesto que si un ser querido se encuentra en una situación particularmente difícil y necesita de nuestro apoyo, no adoptaremos la misma actitud.

Cómo descartar el aburrimiento de nuestra vida (blogdefarmacia.com)


La mente necesita constantemente nuevos estímulos.

Tedio, aburrimiento, hastío, falta de interés crónica, son estados de aislamiento psicológico similares que pueden llegar a ser muy perjudiciales para la salud.

En algunos casos, el aburrimiento patológico lleva a ciertas personas a combatirlo con la búsqueda de emociones fuertes o peligrosas.

En otros, el individuo puede verse encerrado dentro de un círculo vicioso que le arrastre a la depresión.

También puede ser causa de actitudes perjudiciales, como el fumar

El tedio es capaz de bajar la autoestima de la persona que no encuentra incentivos para salir de él.


Cómo buscar incentivos contra el tedio o aburrimiento 

  • Introducir novedades. Propóngase realizar todos los días dos actividades que se salgan de lo común y que después sean motivo de charla con otras personas. Por ejemplo, leer un artículo sobre un tema desconocido para usted o asistir a una charla.
  • Compartir actividades con otras personas. Busque actividades compartidas ya sea con la pareja o con los amigos, como por ejemplo aprender a bailar u ofrecerse como voluntario en algún grupo de ayuda  Prueben varias y después practiquen regularmente las que más les agraden. También permiten conocer gente nueva que puede inspirarles.
  • Salir de casa. El hogar y el aislamiento pueden resultar gratificantes, pero a la larga son perjudiciales. Conviene proponerse romper la rutina organizando una salida regular para tomar un café, realizar visitas semanales a museos o exposiciones. Recuerde que el objetivo es salir.
  • Buscar desafíos. Piense si es posible mejorar algo en su trabajo o actividad habitual. Por pequeño que sea, puede darle una oportunidad de mejorar en su profesión, como asistir a un curso de formación o poner en práctica un nuevo método de organización…
  • Hacer listas. Realice una lista de actividades que siempre quiso hacer. Recopile  información, haga llamadas consultando horarios al respecto o acuda a las oficinas indicadas. Comente con los amigos o con la familia estos deseos y pregúnteles a su vez por los suyos.
Fuente: http://blogdefarmacia.com/como-descartar-el-aburrimiento-de-nuestra-vida/

Cómo controlar el enojo (laguia2000.com)


Enojarse es natural y sano siempre que se pueda controlar, porque cuando esta emoción no se puede manejar afecta a quien padece de este trastorno y a los que la rodean.

Cuando el enojo no se puede controlar, esa forma violenta de reaccionar se relaciona con experiencias infantiles traumáticas con personas significativas, quienes pudieron actuar en forma abusiva o violenta, creando en la víctima resentimiento hacia determinados roles sociales, emoción que tiende a reiterarse cada vez que se encuentran en circunstancias parecidas.

Una buena forma de controlar las emociones es retirarse del escenario de los hechos, salir a caminar o a correr, porque cambiar de aire produce tranquilidad y calma y al volver se puede estar más sereno y pensar diferente.

Cuando se reflexiona se produce un cambio de perspectiva y se puede reconsiderar la propia postura desde otro ángulo.

El hecho de distraerse y alejarse de la persona involucrada, hace que se detengan los pensamientos negativos hacia ella y cambie el estado de ánimo.

Lo importante es no dejarse vencer por los sentimientos hostiles si vuelven a ocupar la mente, porque éstos serán los detonantes que provocarán nuevos enojos.

Las emociones negativas o positivas necesitan ser expresadas, porque si no se las descarga pueden adherirse a la experiencia y volver cada vez que un acontecimiento cualquiera la recuerde.

Las personas introvertidas tienen que aprender a expresar más sus emociones, evaluando los riesgos y los beneficios y atreverse a actuar diferente a como lo hacen habitualmente.

Las personas extrovertidas en cambio tienen que esperar antes de expresar un pensamiento y contenerse hasta que puedan dominar su enojo.

Es bueno expresar los sentimientos de felicidad y de agradecimiento; decirles a los demás cómo se sienten y no tanto lo que piensan.

Los enojos pueden desaparecer practicando técnicas de respiración; como por ejemplo, inspirar contando cuatro; luego mantener la respiración también contando hasta cuatro; exhalar en cuatro segundos y antes de volver a inspirar contar hasta cuatro; repitiendo este modo de respirar cuatro veces.

Se puede ensayar y programarse para tener una actitud calma en las situaciones de crisis que habitualmente producen ira; y luego reflexionar si realmente enojarse vale la pena; tratando de no olvidar las consecuencias que tuvieron otros enojos para uno mismo y también para los otros.

El que no puede controlar sus enojos no acepta que hay cosas que no va a poder cambiar, porque tal vez no tienen solución o porque el cambio puede que no dependa solamente de él; pero lo que sí puede hacer es cambiar él.

Si aceptamos lo que no podemos cambiar podremos ver las opciones que tenemos, o sea alejarnos del problema o cambiar de punto de vista.

El enojo que no se descarga adecuadamente se suele transferir a otra persona que no tiene nada que ver, la cual seguramente se enojará y expresará su enojo a otra y ésta a su vez hará lo mismo con otra, provocándose de esta manera una cadena interminable de enojos difícil de parar. Esto es lo que pasa en las grandes ciudades donde todo el mundo recibe agresiones y luego le devuelve la agresión a otro.

Romper esta cadena exige detenerse a pensar y no engancharse en más discusiones aunque parezca injusto; para luego, con tranquilidad y tacto hablar del problema para resolverlo.
Enojarse sin control no cambia nada, al contrario, empeora todo.

Cada vez que algo nos enoja tenemos que decirnos a nosotros mismos “no hagas caso”, eso es lo que propone Osho, porque es el ego el que reacciona para defenderse cuando se siente agredido o molesto, no el verdadero Ser indestructible y eterno que somos que está más allá de todo.

El Manejo del Enojo (laguia2000.com)


Estar enojado es lo habitual en las personas de carácter colérico, que son hipersensibles a la crítica, y que están en permanente oposición al curso natural de los hechos.

Estas personas tienen dificultades para adaptarse, no pueden renunciar a que las situaciones y las personas sean como son y pretenden cambiarlo todo.

Su actitud es de permanente lucha y siempre están dispuestas al ataque, están tensas, amargadas, tristes, pueden sufrir de distintas dolencias crónicas y por lo general viven frustradas por defender utopías inalcanzables.

El enojo también es una forma de manipular, cuando las personas que las rodean no hacen lo que ellas dicen o las contrarían en algo.

Estar enojado produce alteraciones en el funcionamiento del cuerpo; eleva la tensión arterial, el índice de cortisol en sangre y los radicales libres, que son los responsables del deterioro de los órganos y del envejecimiento.

El que se enoja está manifestando su desagrado, su incomodidad y su intención de dominar a las personas y a las situaciones.

Cada estallido de cólera desencadena un proceso en el cuerpo que puede producir serios trastornos de salud, inclusive ataques cerebro vasculares e infartos.

El carácter colérico es típico de la personalidad tipo A, que son las competitivas, las que desean destacarse, las hiperactivas, las que viven en forma acelerada, atropellan y no pueden disfrutar de cada momento.

Sus relaciones están basadas en el temor no en el afecto, o sea en el miedo a que se enojen y hagan un escándalo.

Existen técnicas psicológicas para revertir el hábito de tener reacciones iracundas y aprender a ser más tolerante, accesible y paciente; pero también hay que tener en cuenta que la base de la personalidad iracunda es orgánica, o sea forma parte del temperamento básico que por lo general se caracteriza por tener un nivel demasiado bajo de percepción de los estímulos y por un alto grado de irritabilidad y de sensibilidad.

Son personas que no pueden controlar sus emociones y descargan el cien por ciento de su bronca cuando sienten que las situaciones o las conductas de las personas los superan, cuando no se ajustan a sus expectativas.

Enojarse es posible y también saludable, cuando se puede controlar y no se convierte en una catarata de reacciones con el objetivo de hacer justicia.

La clave es el control, hasta qué punto me tengo que enojar sin que mi cuerpo sufra perturbación alguna y la situación se adueñe de mí y pueda malograr mi equilibrio.

Cuando nos enojamos la sangre fluye al rostro, el corazón late más aprisa, nos agitamos, la respiración se acelera y podemos sentir taquicardia o arritmias cardiacas. Todas estas manifestaciones físicas las podemos detectar sin mayor esfuerzo desde el primer momento, de modo que ni bien comenzamos a sentir los efectos del enojo hay que intentar detener este proceso, reflexionar y darse cuenta hasta qué punto ese gran enojo, que puede llegar a matar a una persona, realmente vale la pena.

De esa forma podremos comprobar que la mayoría de las veces, enojarse no es ninguna solución, al contrario, el enojo complejiza los problemas y crea otros aún peores.

Tomar las cosas con serenidad y tener la fortaleza de pensar antes de actuar para poder darle el valor que merece cada experiencia, es una actitud que se puede aprender rápidamente: siendo capaz de responder una sola vez en forma diferente y tener la oportunidad de ver los resultados.

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