Thursday, November 15, 2012

Aprendizaje de conceptos (laguia2000.com)

El aprendizaje de conceptos implica incorporar a la estructura cognitiva, los elementos básicos del proceso de conocimiento, que luego nos llevará a armar proposiciones, relacionándolos.
 
Llamamos conceptos a aquellos objetos, hechos o propiedades, que reúnen características comunes y que por ello son identificados con un nombre particular de tipo convencional. Así surge el concepto de perro, para identificar a todos los animales cuadrúpedos que ladran, o el concepto de hombre que agrupa a todos los animales poseedores de razón.

Formar un concepto sin ver el objeto por él representado, es un proceso complejo de abstracción cuya posibilidad comienza a surgir recién en la adolescencia. En los niños el aprendizaje de conceptos es concreto. Así darán cuenta de la idea de perro cuando los vean ya sea realmente, o por fotos o películas.

La posibilidad de elaborar nuevos conceptos de forma abstracta se basa en la existencia de conocimientos de conceptos previos formados de modo concreto. Así, luego de formar el concepto de perro, gato, hombre, etcétera, de modo concreto, viéndolos, podemos elaborar el concepto de mamíferos, de modo abstracto, utilizando conocimientos preexistentes sobre la alimentación de esos animales.

Por lo tanto los nuevos conceptos se incluirán en la mente humana abstractamente, en su relación con otros conceptos preexistentes elaborados en forma concreta.

Aprender conceptos repetitivamente solo logrará que estén por un tiempo muy corto en la memoria, y luego desaparecerán sin posibilidad alguna de recuperación. Esto ocurre por ejemplo, cuando aprendemos palabras en otro idioma que no sabemos su significado. Eso es lo que hacen los loros que repiten sin entender lo que dicen. Nuestros educandos deben comprender, relacionando el objeto o el evento, con la idea o representación mental, y el nombre asignado socialmente; para luego armar juicios o proposiciones que serán el “qué” del aprendizaje, el objeto de estudio. A este contenido conceptual a aprender se le debe añadir el “como” o contenidos procedimentales, para adquirirlos en forma significativa, y no arbitraria.

Aprendiendo a aprender (laguia200.com)

 
Aprender significa apropiarse de contenidos externos al sujeto e incorporarlos a su estructura cognitiva (aprehenderlos). La ayuda del maestro es inestimable en esta experiencia, pero no es bueno darle todo el conocimiento ya estructurado, procesado, relacionado, analizado, sintetizado, y listo para su adquisición. El alumno en este caso tenderá a repetirlo, y cuando no tenga al maestro que “le sirva” el contenido (conceptual, procesal o actitudinal) no será capaz de obtenerlo por sí mismo.

De eso se trata la expresión “aprendiendo a aprender”, de que el alumno “fabrique” su propio contenido nuevo, por supuesto no de la nada, por invención (siempre el hombre “crea” a partir de lo existente) sino por descubrimiento, indagando en la información existente, cotejándola, valorándola, y preparándola para su comprensión, o sea para que ese material didáctico le resulte significativo en relación a otros conocimientos poseídos.

Significa que el maestro debe enseñar los contenidos conceptuales, los actitudinales (motivación, valoración, espíritu crítico) y sobre todo los procedimentales, que le darán las herramientas con las que construirá el hogar de su saber, que le servirá para siempre, y lo transformará en un ser humano con pensamiento autónomo en el futuro.

No siempre el maestro acompañará a la persona a lo largo de su vida, y sin embargo, en este proceso de aprendizaje continuo, el sujeto deberá incorporar conocimientos nuevos por sí mismo, para lo cual deberá saber hacerlo.

Lo que debe enseñarse son las estrategias de aprendizaje significativo, y fundamentalmente a conocerse a sí mismo. No hay fórmulas infalibles para aprender, sino que conociendo muchas técnicas cada uno las irá a adaptando a sus aptitudes, gustos e intereses. A algunos les resultará más conveniente resumir un texto antes de estudiarlo, a otros hacer un cuadro sinóptico, a otros, grabarlo y luego escucharlo, etcétera. Ninguna técnica es mejor que otra, lo importante es conocerlas, y aprender a realizar un proceso de metacognición para indagar lo que se sabe, lo que se desea aprender, lo que aún falta incorporar y relacionar esos conocimientos de modo sistemático, y no arbitrario.

Aprender a aprender se logra con un estudiante comprometido en su propio proceso de aprendizaje que conozca sus objetivos y cómo lograrlo, un alumno activo y no mero receptor, y un docente guía y no transmisor.

El Rol del Padre (laguia2000.com)


En el año 1977, Emily Dale, psicóloga y catedrática norteamericana, realizó una investigación, a pedido del entonces presidente Jimmy Carter, para conocer en qué medida los padres se ocupaban de sus hijos.

El resultado de este estudio fue que la mayoría les brindaban a sus hijos sólo 38 segundos por día.

Es posible que esa cifra, actualmente sea aún más alarmante; porque el papel de los padres se ha reducido a la tarea, cada vez más difícil, de ganar dinero.

Sin embargo, la presencia del padre en una familia sigue siendo imprescindible, necesaria y útil tanto para la madre como para la identificación, formación y el cuidado de los hijos.

El padre, como parte responsable del acto reproductivo, representa el complemento ideal para la madre, el apoyo para su fortaleza y el uso de la razón, cuando la emoción perturba su discernimiento.

En el mundo animal, el instinto de unión de los padres con sus hijos no se establece a la hora del nacimiento sino más tarde.

En algunas aves, la hembra trata de atraer al macho al nido para que la ayude después que los polluelos rompen el cascarón.

Para conseguirlo lo seduce nuevamente reconstruyendo el nido, que después de los nacimientos queda bastante maltrecho.

En la mayor parte de las aves no existe una forma más eficaz de seducir al macho como la de reconstruir el nido.

Esta conducta de la hembra parece hacerle recordar al macho los tiempos felices pasados con ella e impulsarlo a volver a él.

En el momento en que escucha el sonido del alegre piar de los polluelos, es cuando le surge al macho el instinto de alimentarlos y protegerlos; y también el deseo de permanecer fiel a la hembra.

Se puede inferir, en función de este proceder instintivo, que los hijos afianzan la relación de los padres y contribuyen a unirlos.

En algunas especies de peces, el instinto paternal se despierta rozando con los labios cada uno de los huevos que salen de la madre.

Esto no impide que existan especies animales en las que las hembras se bastan solas para criar a sus hijos y que los padres no tengan oportunidad de sentir ningún instinto paternal.

En estos casos, las hembras, ni bien tienen cría, se ponen agresivas contra los padres superfluos y los echan del nido.

En los cisnes, el padre tiene una tarea de guarda y vigilancia y nada más; pero si la hembra muere, curre algo asombroso, de inmediato el padre se hace cargo de todo y sustituye a la madre en forma perfecta.

Quiere decir que el macho conoce muy bien el trabajo pero que sólo lo practica si es necesario.

Existen especies de aves en que la hembra sólo pone los huevos y el resto del trabajo lo hace el macho, como construir el nido, incubar los huevos, hacer todas las tareas domésticas, y enseñarle a los hijos, mientras las hembras casi no tienen contacto con ellos, y sólo intervienen en su defensa cuando están en peligro.

La distribución de las tareas entre el padre y la madre, desde el punto de vista racional parecería ser más ventajosa para todo el grupo familiar. Pero la naturaleza tiende a priorizar la supervivencia de las especies, de manera que cuando la hembra no se ocupa de nada, se siente impulsada a ir a poner otros huevos en distintos nidos.

Esta conducta se justifica porque los machos suelen ser más numerosos en una colonia, debido a la mayor mortandad que sufren las hembras, víctimas de los depredadores.

Es indiscutible que una madre en la naturaleza, es mucho más difícil de sustituir que un padre.

Tal vez, el origen de la mayor responsabilidad que recae sobre las hembras provenga de remotas épocas, cuando el macho, debido a su mayor tamaño y fuerza se encargaba de las tareas más peligrosas y riesgosas y las hembras, de una constitución más pequeña eran más sedentarias.

La realidad es que en la raza humana, la tendencia femenina se orienta hacia los trabajos hogareños y el cuidado de los niños, y esta característica, aunque parece estar cambiando, es evidente que sigue aún arraigada en la raza humana.

Fuente: “Calor de Hogar”, Vitus B. Dröscher.

El Amor a los Hijos (laguia2000.com)


Cuando amo con respeto a mis hijos, su salud física y mental elijo.
El amor a los hijos es instintivo y sin condiciones. Es el único amor que dura para siempre, el que no nos va a defraudar y el que se encuentra disponible y atento en todo momento.
Por eso cuando perdemos a nuestros padres aunque ya seamos adultos, la sensación de orfandad nos pega a todos tan fuerte.

El amor a los hijos se da por sobre entendido, suele ser a menudo un amor sin manifestaciones evidentes de cariño, amortiguado por la rutina, por lo cotidiano, por la vergüenza de expresar los sentimientos.

Los hijos necesitan que los padres le manifiesten su afecto con señales más visibles que su atención, preocupación y apoyo; o sea con palabras, con gestos, con un trato diario afable y respetuoso para poder esperar que ellos cumplan con su rol de hijos.

Esto no representa para los padres un signo de debilidad, porque cumplir con el papel de padres afectuosos que expresan su afecto, no incluye dejar de lado su rol, la firmeza de las convicciones ni la disciplina.

Existe una expectativa de rol de madre en esta sociedad, que es necesario cumplir pero en forma creativa para favorecer la salud física y mental de los hijos; y que de ninguna manera representa el ideal de madre, que es algo que no existe.

La madre tiene a su cargo la protección y el cuidado de los hijos y la función de brindarle su calor y afecto, tarea que es importante que comparta con el padre.

El hogar es la contención que necesitan los hijos y los padres tienen que estar dispuestos y atentos. 

La madre tiene que delegar sus tareas a una persona responsable si trabaja y facilitar la comunicación con ella para decidir sobre las situaciones que necesiten de su intervención y el padre tendrá que cumplir la tarea de autoridad y de sostenedor.

La autoridad no significa mandar, es un rol como cualquier otro que quiere decir hacerse cargo de la disciplina y responsable de asegurar el cumplimiento de las reglas. 

Cuando las reglas son claras y las cumple también el que imparte la autoridad, es difícil que los hijos las trasgredan.

Es necesario que la madre mantenga a su cargo el timón de la casa, la dirección, la organización; y ser el gerente de la empresa más importante que es la familia. Porque cuando en una sociedad no se cumplen los roles familiares se produce un desequilibrio en el grupo que lleva a los hijos a comportarse en forma errática y antisocial.

Los padres pueden tener un ejército de empleados de servicio, pero su función es intransferible.

Algunas madres se sienten culpables cuando salen a trabajar, como si abandonaran a sus hijos. Pero cuando se toma la decisión de trabajar, se renuncia al ideal de madre que se ha asimilado con la cultura, que no necesariamente es la mejor madre, y se acepta elegir el rol de madre responsable que se atreve a seguir creciendo y mejorando para su propio bien y también el de su familia.

Si no renuncia a ese ideal de madre, sentirá culpa, y esa culpa la transmitirá a sus hijos que vivirán su ausencia como un abandono.

El amor a los hijos nunca se debe manifestar con sobre protección, porque los convertirá en personas débiles que necesitarán siempre vivir a la sombra de alguien más fuerte.

Proteger es brindarle sólo lo que necesitan y no más, porque es inconveniente acostumbrarlos a los excesos.

La austeridad y la sencillez hará a los hijos menos exigentes, más capaces de afrontar las adversidades, de entender a los demás y de relacionarse, y más humildes y sensibles.

El amor no debe ser un obstáculo para ver las auténticas capacidades que tienen los hijos, porque la única forma de ayudarlos es respetando sus limitaciones y desarrollando sus habilidades específicas sin prejuicios.

Los hijos no tienen por qué ser iguales a los hijos de los demás, de hecho la diferencia es lo que los hace únicos y valiosos.

Este reconocimiento es esencial para desarrollar la autoestima en los hijos, a partir de lo que piensan sus padres, las personas más significativas para ellos.


Objetivos del aprendizaje (laguia2000.com)


Siendo la educación un proceso que consiste en alimentar el cerebro y el alma, sacando lo mejor que cada individuo tiene dentro de sí mismo, para elevarlo como persona, compartimos los fines que ya Platón le asignó a la educación en tanto pretendía formar buenos ciudadanos, hombres virtuosos y prepararlos para el ejercicio de una profesión.

Actualmente, luego de pasar por instancias donde la educación era más bien instrucción, y el ser humano debía empaparse de conocimientos preelaborados que otros le imponían y debía ciegamente repetir bajo un modelo conductista, volvemos a la vieja filosofía ateniense.

Educar es, ante todo, preparar para la vida, primero en valores, que la sociedad en que vive califica como positivos, luego en herramientas prácticas y a posteriori en información.

Actualmente, el contenido del conocimiento puede adquirirse en amplísimas bibliotecas reales o virtuales, pero lo importante es aprender a organizar esa información, relacionarla, comprenderla, criticarla positiva o negativamente, y sacar sus propias conclusiones.

El objetivo principal de la educación formal del presente es que los alumnos aprendan a pensar, que tomen los valores que se les ofrecen y en su caso si lo creen correcto, los cuestionen, que se equivoquen y repiensen sobre sus errores, pues eso es lo que necesitan en la vida, para sortear los escollos que puedan tener que afrontar.

No solo los que asumirán estudios superiores, deben saber pensar; los que decidan trabajar deben conocer sus derechos y obligaciones, interpretar un contrato laboral o comercial, pues la vida de relación así se los exigirá, y además deben ser buenos ciudadanos, que significa ni más ni menos, que ser buenas personas, solidarias, comprensivas, con aceptación de las diferencias, y con decisiones propias.

En una sociedad autoritaria, la educación prepara para la obediencia; en las actuales sociedades democráticas debe preparar para la libertad, la autodisciplina y el respeto hacia uno mismo y hacia los demás.

En la taxonomía de Bloom se distinguen los objetivos afectivos, donde se trata de recepcionar el conocimiento, prestando atención, y dando luego una respuesta a ese estímulo, que luego es valorado por el educando, quien lo relaciona, lo critica y lo incorpora en su estructura cognitiva de acuerdo a su visión particular.

Otro objetivo, en segunda instancia, se centra en la dimensión psicomotora, desarrollando habilidades manuales y físicas en general.

El último escalón de la taxonomía es la dimensión cognitiva que consiste en aprender a pensar, en forma progresiva.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...