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Sunday, March 31, 2013

Carreras de ingeniería, matemática y teatro lideran porcentajes de deserción en primer año


Las ingenierías encabezaron las deserciones de los estudiantes universitarios de primer año durante 2012, reveló un estudio realizado por mifuturo.cl, dependiente del Ministerio de Educación (Mineduc). De acuerdo al catastro, los mayores porcentajes de alumnos que no continuaron sus estudios estuvieron en Ingeniería en Marketing (45%), Ingeniería en Industria de la Madera (44%) y Matemáticas y/o Estadísticas (37,5%).

En cuarto lugar figuró Actuación y Teatro (36,8%), seguida por las ingenierías Electrónica (33,9%), Industrial (32,4%), en Computación (31,9%), Agroindustrial (31,5%) e Ingeniería Forestal (30,7%).

El jefe de la división de Educación Superior del Mineduc, Juan José Ugarte, sostuvo que “de cada dos jóvenes que ingresan (a la educación superior), sólo uno se titula y ese 50% restante se da tanto en carreras universitarias como en carreras técnicas”.

Según los expertos, la deserción en carreras del área de ingeniería se explicaría, en parte, por la brecha que hay entre la educación media y la superior. Para Ernesto Treviño, director del centro de políticas comparadas de Educación de la Universidad Diego Portales, dos factores explicarían esta tendencia. En primer lugar, la baja preparación que reciben en el sistema escolar parte de sus alumnos de primer año, especialmente en el área matemática. En segundo término, las limitantes como método de selección de la PSU.
“Entran con muchas desventajas en conocimientos, habilidades y competencias de estudio y académicas, y esto se ve aún más en aquellos de niveles socioeconómicos más bajos. El sistema escolar tiene que mejorar para que los estudiantes lleguen mejor preparados y eso nos dice que hay una falla generalizada en nuestro sistema de admisión”, afirma.

El director de desarrollo estudiantil de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad Central, Rodolfo Zuluaga, sostiene que “la preparación (escolar) que los alumnos reciben no es la más adecuada, y cuando se encuentran con una nueva modalidad metodológica y con una nueva forma de estudiar y enfrentar ejercicios y problemas, se complican enormemente, y eso da por resultado una alta deserción en todas las universidades”.

Consultado sobre las formas de enfrentar esta situación, afirma que han implementado “comunidades de aprendizaje y escuelas de ayudantes que nos permiten apoyar, reforzar y acompañar al estudiante con el objeto de que la deserción disminuya”.

Juan José Ugarte añade que más allá de las facultades de ingeniería, “en las carreras universitarias la primera causa de deserción es por motivos vocacionales. Porque una vez que el joven ingresó a la educación superior se da cuenta de que no era la carrera que quería, que no era el ámbito profesional en el que quería desarrollarse”.

En el área técnica, dice, la razón principal es económica: “Los estudiantes son mucho más frágiles respecto de su financiamiento para sostenerse en las carreras”.

FORMACIÓN TÉCNICA

De acuerdo al catastro, en los institutos profesionales las mayores deserciones en los alumnos de primer año estuvieron en las carreras de Técnico en Procesos Industriales (54,7%), Ingeniería Industrial (50,4%) y Técnico en Computación e Informática (47,8%).

En el caso de los centros de formación técnica, este ranking lo encabezó la carrera de Técnico en Computación e Informática (49,6% y que también figuraba en la categoría anterior), Técnico en Construcción y Obras Civiles (45,7%) y Técnico en Servicio Social (45,0%).

Fuente:  http://www.latercera.com/noticia/educacion/2012/12/657-500147-9-el-ranking-con-las-carreras-que-lideran-la-desercion-estudiantil-durante-el.shtml



Saturday, December 15, 2012

El tiempo en el aprendizaje (laguia2000.com)

 
El tiempo en el aprendizaje es muy importante en muchos sentidos. Por un lado hay que respetar los tiempos de cada alumno. Tal vez alguno necesite más tiempo que otro para aprehender algún contenido o hacer una tarea. Por eso es importante dar varias fechas para cumplimentarlas. Lo importante es lograr que el alumno aprenda. Si lo hace unos días más tarde no es significativo, pero sí será un fracaso, si el alumno no logra el objetivo por fijar pautas temporales rígidas, y muchas veces esto puede desembocar en deserción del sistema escolar. Por supuesto, con límites, y estímulos para los que las efectúan en tiempo y forma, para aprender el sentido de la responsabilidad.
 
Por otro lado también es importante enseñar a manejar los tiempos. Por ejemplo en un examen es fundamental que el alumno sepa el tiempo del que dispone y programe las respuestas de acuerdo a ello. Si son muchas preguntas y el tiempo es escaso, deberá darse cuenta que debe sintetizar las respuestas para que el tiempo le alcance, o si tiene que estudiar una cantidad considerable de contenidos, y tiene para hacerlo una semana, lo mejor será que lo distribuya en cada día de la semana y no trate de estudiar todo junto a último momento. Planificar el tiempo debe ser parte de los contenidos a enseñar.

Los maestros también deben tomar en cuenta el tiempo para preparar sus clases, pues no pueden dar a sus alumnos tareas que no alcancen a terminar en la hora de clase, si al dar las consignas se dijo que debían concluirlas en ese lapso; ni tampoco que sobre demasiado tiempo, pues cuando los educandos se aburren sobreviene la indisciplina. Programar el tiempo brinda eficacia al aprendizaje, pues lo hace productivo.


Friday, November 30, 2012

El conductismo en educación (laguia2000.com)

 
El conductismo ha sido estudiado dentro de la Psicología y la Filosofía, siendo J John Broadus Watson (1878-1958) su fundador.
 
El conductismo, aplicado a los animales y al hombre, se basa en la conducta que puede ser objeto de observación, y no en el proceso mental, que sin desconocer su existencia, es inobservable, y por lo tanto su evaluación no científica. A todo estímulo le sigue una respuesta, por lo cual se podrán obtener las conductas deseables si se emplean sobre el individuo, los estímulos adecuados.

Aplicado a la educación, el conductismo, que tuvo gran auge y permanencia en el sistema educativo, hasta el desarrollo del cognitivismo, que se centra en los procesos internos del sujeto cognoscente y su estructura mental, significó adiestrar, más que educar a los niños, de igual modo como se procede con los animales, asignándole un premio cuando la conducta era la deseada, y un castigo en caso contrario.

Quien aprende, para Watson, es aquel que logra modificar su conducta, y esto al ser observable, puede medirse. El maestro es quien presenta los estímulos y los reforzamientos.

Si bien hoy es altamente criticado por la Pedagogía moderna, pues el alumno no se considera que aprende cuando simplemente genera una respuesta a un estímulo, sino que el nuevo conocimiento ya sea conceptual, procedimental o actitudinal, debe integrarse a la estructura cognitiva, tampoco debemos decir que esta teoría sea un disparate.

En ciertas ocasiones me ha ayudado a resolver problemas de conducta en mi experiencia personal. Recuerdo un día en que la situación se me había escapado de las manos, y los alumnos no se sentaban, caminaban por el salón de clases, conversaban, jugaban entre ellos, y a pesar de que intentaba explicarles que así era imposible que aprendieran, no lograba mi cometido, pues en sus planes no parecía estar el escucharme. 

Fue allí donde me acordé de Watson, y en un tono suficientemente audible, les dije que si no se sentaban tendrían un aplazo en la materia. La respuesta a mi promesa de castigo fue inmediata y se sentaron. Allí, cuando se recobró la calma puede darles la explicación y el motivo justificado de mi pedido, que en el desorden no era escuchado. 

Puede, por lo tanto ser un complemento muy válido del cognitivismo. Otro tanto sucede con las calificaciones, o con pasar lista para determinar el ausentismo. Es muy difícil que se logre que el alumno concurra a clases por el placer de aprender. Si las materias no fueran calificadas o no se pasara lista, seguramente los alumnos estudiarían menos, y crecería el ausentismo, pues son respuestas humanas. ¿Acaso iría una persona a su trabajo si le dijeran que vaya o no vaya cobrará o no cobrará su salario?

En Argentina se incorporó una asignatura, en la escuela secundaria básica, que trató de desvirtuar totalmente al conductismo. Su nombre es “Construcción de la Ciudadanía” y el contenido es elegido según el interés de los alumnos, y no es calificable a fines de promocionarla. Es una materia que causa grandes problemas, pues muchos alumnos no encuentran la motivación suficiente, a pesar de los grandes esfuerzos que me consta realizan los docentes, pues se los escucha decir “para qué me voy a esforzar en esta materia si igual la apruebo”. Se está evaluando actualmente incorporarle una calificación, lo que demostraría que en ciertos casos, al menos por ahora, el conductismo no puede descartarse totalmente.

Por lo tanto, sin dejar de reconocer el mérito de poner la atención en los procesos internos de la mente, tampoco se deben despreciar los aportes conductistas, aunque deben ser usados con cuidado, para que las conductas humanas sean el resultado de una reflexión interna y crítica, y no una simple respuesta a estímulos.


Thursday, November 15, 2012

Aprendiendo a aprender (laguia200.com)

 
Aprender significa apropiarse de contenidos externos al sujeto e incorporarlos a su estructura cognitiva (aprehenderlos). La ayuda del maestro es inestimable en esta experiencia, pero no es bueno darle todo el conocimiento ya estructurado, procesado, relacionado, analizado, sintetizado, y listo para su adquisición. El alumno en este caso tenderá a repetirlo, y cuando no tenga al maestro que “le sirva” el contenido (conceptual, procesal o actitudinal) no será capaz de obtenerlo por sí mismo.

De eso se trata la expresión “aprendiendo a aprender”, de que el alumno “fabrique” su propio contenido nuevo, por supuesto no de la nada, por invención (siempre el hombre “crea” a partir de lo existente) sino por descubrimiento, indagando en la información existente, cotejándola, valorándola, y preparándola para su comprensión, o sea para que ese material didáctico le resulte significativo en relación a otros conocimientos poseídos.

Significa que el maestro debe enseñar los contenidos conceptuales, los actitudinales (motivación, valoración, espíritu crítico) y sobre todo los procedimentales, que le darán las herramientas con las que construirá el hogar de su saber, que le servirá para siempre, y lo transformará en un ser humano con pensamiento autónomo en el futuro.

No siempre el maestro acompañará a la persona a lo largo de su vida, y sin embargo, en este proceso de aprendizaje continuo, el sujeto deberá incorporar conocimientos nuevos por sí mismo, para lo cual deberá saber hacerlo.

Lo que debe enseñarse son las estrategias de aprendizaje significativo, y fundamentalmente a conocerse a sí mismo. No hay fórmulas infalibles para aprender, sino que conociendo muchas técnicas cada uno las irá a adaptando a sus aptitudes, gustos e intereses. A algunos les resultará más conveniente resumir un texto antes de estudiarlo, a otros hacer un cuadro sinóptico, a otros, grabarlo y luego escucharlo, etcétera. Ninguna técnica es mejor que otra, lo importante es conocerlas, y aprender a realizar un proceso de metacognición para indagar lo que se sabe, lo que se desea aprender, lo que aún falta incorporar y relacionar esos conocimientos de modo sistemático, y no arbitrario.

Aprender a aprender se logra con un estudiante comprometido en su propio proceso de aprendizaje que conozca sus objetivos y cómo lograrlo, un alumno activo y no mero receptor, y un docente guía y no transmisor.

Monday, October 15, 2012

Maslow y la motivación (laguia2000.com)


El psicólogo humanista neoyorkino Abraham Maslow (1908-1970) expuso una teoría sobre las necesidades propias del hombre, organizadas jerárquicamente en forma de pirámide, que van estableciéndose en orden de abajo hacia arriba, de tal modo que satisfaciéndose las necesidades más básicas, el hombre se fija otras nuevas que debe saciar para sentirse realizado.

Las primeras necesidades son las fisiológicas, y una vez logradas, el hombre ambiciona sentirse seguro; obtenido esto va en búsqueda de afectos; más luego anhela el reconocimiento, propio y ajeno, para llegar por último a la autorrealización.

Aplicado esto a la educación, no puede pretenderse que un alumno sienta inclinación por el estudio, por su capacitación y desarrollo personal, si asiste a clases con hambre, con sueño, enfermo, con frío o con calor.

Pero tampoco esto es suficiente, el alumno debe sentirse seguro en la institución escolar, protegido, pues sino se concentrará solo en ese problema, por ejemplo, si las aulas están deterioradas, son riesgosas, si su silla está a punto de dejarlo caer, no podrá concentrarse en aprender.

Luego de resueltas estas necesidades podrá relacionarse con sus pares, crear vínculos, y si logra sentirse parte positiva del grupo, y recibe el estímulo suficiente de sus docentes, y confía en sí mismo, recién podremos decir que esta motivado para su tarea escolar.

Como conclusión: solo aquel que logró estar física y psíquicamente en plenitud, podrá lograr tener deseos de aprender. Los docentes deben estar atentos a todas las necesidades de sus alumnos en general, y de cada uno de ellos en particular, al evaluar por qué no se aprendió.

Tuesday, July 31, 2012

Ética del docente (guia2000.com)


La ética del docente debe ser especialmente tenida en cuenta, tanto por parte de él mismo como de los directivos, quienes deben comprobar que quienes estén al frente del curso sean capaces de transmitir los valores que la institución escolar, trata de imponer en los educandos, haciéndose eco de los que la sociedad en la que se vive estima como positivos.

El docente debe por sobre todas las cosas ser ejemplo de lo que reclama en sus alumnos: ser puntual, prolijo en su vestimenta y aseo personal, respetuoso de los educandos y del mobiliario e instalaciones del colegio, debe conocer la materia que enseña, y si desconoce algún tema que sea de inquietud de los alumnos y que se relacione con el contenido escolar, debe admitir su ignorancia (el docente no tiene por qué saberlo todo, y será un ejemplo de humildad) invitando a investigar la cuestión por su parte, y por la de los alumnos.

Debe manejar un vocabulario adecuado al ámbito en que se desempeña, ser cordial, afectuoso pero cuidando las formas, estar abierto al diálogo y también a poner límites razonables en caso de que corresponda. No alzar la voz a menos que sea absolutamente indispensable (por ejemplo, si existe algún riesgo físico que se trate de evitar).

Debe brindar explicaciones sobre las calificaciones que efectúa, y justificar sus inasistencias. No debe discriminar a ningún alumno, ni colocarle rótulos, expresa ni implícitamente (no puede aprender, es incorregible, etcétera).

No se trata de que sea un superhéroe, sino de que cumpla sus funciones con responsabilidad y compromiso. Todo esto se logra fundamentalmente, cuando se posee vocación docente, pues cuando se hace una tarea con amor, esto se nota en los resultados.

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