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Sunday, May 14, 2017

Mediocre (Vocabulario)

Mediocre

  1. adj. De calidad media:
    compro productos mediocres porque no puedo permitirme los más caros.
  2. De mala calidad:
    película mediocre y aburrida.
  3. adj. y com. [Persona] que no tiene capacidad para la actividad que realiza:
    es un actor mediocre;
    nunca dejarás de ser un mediocre.

Mediocre

  • mediano, vulgar, común, regular, mezquino, gris, anodino
    • Antónimos: magnífico, excelente
Fuente; http://www.wordreference.com/definicion/mediocre

Friday, May 29, 2015

Creativo, va (Vocabulario)

Creativo, va

  1. adj. Que posee o estimula la capacidad de creación:
    es un escritor muy creativo.
  2. m. y f. Persona que crea los anuncios y campañas de promoción para una empresa, agencia de publicidad, etc.:
    el equipo lo formaban varios creativos y un comercial.
 

Sunday, October 20, 2013

4 Maneras de Aumentar tu Memoria Fotográfica en un Mes o Menos

 
La Memoria Fotográfica te permite recordar con cierto nivel de detalle una imagen que has visto con anterioridad. Mayor nivel de detalle cuanto mayor sea tu capacidad para retener las imágenes en la mente. 
 
Puedes aumentar esta capacidad mediante los siguientes ejercicios. Emplea 10 minutos o menos al día, durante 1 mes y disfruta de los resultados. Para ello, decide qué ejercicio vas a realizar, siéntate, respira profundamente, relájate y lleva alguno(s) de los siguientes:
  1. Abre una revista que contenga fotos de paisajes, personas o interiores de casas, por ejemplo. Elige una foto cualquiera y mírala atentamente durante unos instantes (1 minuto máximo). Cierra la revista y comprueba qué es todo lo que puedes recordar de la imagen
  2. Estando en una habitación de tu casa, sala o aula de un edificio cualquiera. Mira atentamente a lo que tienes delante tuya. De nuevo, durante 1 minuto máximo. Cierra los ojos y comprueba cuánto recuerdas.
  3. En la calle, mira hacia un edificio durante 1 minuto máximo. Cierra los ojos o vuelve la vista hacia otro lado. ¿Cuánto recuerdas?
  4. Al aire libre, en el campo, por ejemplo. Mira el paisaje durante 1 minuto máximo. Cierra los ojos y comprueba cuánto recuerdas.

Para Sacar el Máximo Partido de Cualquiera de Estos 4 Ejercicios:

  • aumenta progresivamente la complejidad. Es decir, empieza por el ejercicio 1 con fotos o imágenes sencillas que no tengan un gran nivel de detalle o sin que te exijas recordar absolutamente todo. Confía en que poco a poco irás recordando mucha más información;
  • puedes ir pasando de un ejercicio a otro, teniendo en cuenta que probablemente los más complejos sean los dos últimos (en la calle y al aire libre) ya que estarás percibiendo una gran cantidad de datos que vienen de otros sentidos como el olfato y el oído al menos, además de la vista. Es más fácil que con las imágenes de la revista y la habitación en casa, toda esa percepción extra sea mucho menor si haces el ejercicio en un momento tranquilo y sin ruidos.
 

Sunday, October 6, 2013

Locke y la libertad (laguia2000.com)

 
John Locke consideraba que el hombre, el ser humano, era dueño de sus capacidades. Todos seríamos, en ese sentido, iguales. En el estado de naturaleza que presenta —un estado previo al de la sociedad civil y que es una mezcla entre entidad real y lógica— los hombres se dedican, siguiendo la ley de Dios o natural —que en este sentido son la misma cosa—, a trabajar el campo con sus manos para poder alimentarse y vestirse, etc. Es el trabajo lo que genera propiedad y no pueden poseer más de lo que puedan consumir sin que se pudra o deteriore por no ser usado, porque eso va en contra de la ley anteriormente citada. Dios nos ha dado los recursos suficientes para mantener nuestra vida, lo que es un deber, no para que los echemos a perder. Debemos tomar lo que sea necesario sin perjudicar a los demás. Claro, esta es la norma que regía en ese estado de naturaleza, antes de que surgiera, por convención, el dinero. 
 
Por supuesto, gracias al dinero se puede acumular lo que se desee para cambiarlo por él, porque éste no caduca. Le hemos otorgado un valor tal que, aunque fluctúe, siempre tendrá alguno. De tal manera, que tras su invención la ley natural ya nos permite acumular, incluso dejando a los demás sin tierras que cultivar con sus propias manos. O, mejor dicho, hacerlo de tal manera que ese trabajo no genere propiedad. 

Resulta que gracias al dinero un terrateniente puede ceder una parcela de tierra por un tiempo a cambio de cierta cantidad económica para que otra persona la labre, pero teniendo que devolverle la propiedad de la tierra en cuanto acabe el contrato. O, también, trabajarla a cambio de un salario, sin que por ello su trabajo le permita creerse poseedor ni del más pequeño de los tomates cultivados. Naturalmente, hablamos del trabajo del campo, pero podríamos hacer lo mismo con las fábricas y el trabajado llevado en ellas por los obreros, lo que pasa que en el siglo XVII, que fue el siglo que le tocó vivir al filósofo inglés, no es que estuviera muy desarrollada (en absoluto) que digamos.

Claro, como cada persona es dueño de su propia capacidad (para trabajar, por supuesto) puede hacer lo que quiera con ella. Y alguien que sólo pueda lograr su sustento para seguir con vida —que, recordemos, es un deber hasta que el buen Señor decida llevarnos con Él— enajenando su capacidad, alquilándola por horas o para siempre, tendrá que hacerlo. 

Esto se puede entender que es una forma de perder la libertad, si es que entendemos ésta de la manera antedicha, pero no parecíale lo mismo al bueno de Locke. 

De lo dicho hasta aquí pueden surgir muchas preguntas, dudas y cuestiones, pero a mí me gustaría resaltar una sobre las demás: ¿De verdad podemos considerar acertadamente que somos dueños de nuestras capacidades, es decir, que no se las debemos a nada ni a nadie, y mucho menos a la sociedad, porque sólo pertenecen al yo? Y de ser esto mentira, ¿qué supondría? Es decir, si realmente lo que somos es una mezcla extraña entre los genes que debemos a nuestros progenitores, nuestra relación con el entorno, y cómo nos trata éste, la educación recibida y ciertos accidentes (entendiendo estos como sucesos puntuales inesperados), entonces, ¿cómo podríamos hablar de que nuestras capacidades nos pertenecen, de que, incluso, nos pertenecemos a nosotros mismos, sin más consideraciones?

Friday, July 26, 2013

Inteligencia Espacial (Wikipedia)

Inteligencia espacial

La inteligencia espacial corresponde a una de las ocho inteligencias del modelo propuesto por Howard Gardner en la teoría de las inteligencias múltiples.

Definición

Este tipo de inteligencia se relaciona con la capacidad que tiene el individuo frente a aspectos como color, línea, forma, figura, espacio, y la relación que existe entre ellos. Es además la capacidad que tiene una persona para procesar información en tres dimensiones. Las personas con marcada tendencia espacial tienden a pensar en imágenes y fotografías, visualizarlas, diseñarlas o dibujarlas.

Características de la inteligencia espacial

Percibir la realidad, apreciando tamaños, direcciones y relaciones espaciales.

Reproducir mentalmente objetos que se han observado.

Reconocer el mismo objeto en diferentes circunstancias, la imagen queda tan fija que el individuo es capaz de identificarla, independientemente del lugar, posición o situación en que el objeto se encuentre.

Anticiparse a las consecuencias de cambios espaciales, y adelantarse e imaginar o suponer cómo puede variar un objeto que sufre algún tipo de cambio.

Describir coincidencias o similitudes entre objetos que lucen distintos, identificar aspectos comunes o diferencias en los objetos que se encuentran alrededor de un individuo

Sunday, March 31, 2013

Amplitud (Vocabulario)

Amplitud

  1. f. Extensión, dilatación:
    fíjate en la amplitud de esta sala.
  2. Capacidad de comprensión intelectual o moral:
    amplitud de criterios, de miras.
  3. fís. Valor máximo que puede alcanzar una magnitud oscilante en un periodo de tiempo:
    amplitud de onda. 

Amplitud

  • anchura, dilatación, holgura, espaciosidad, extensión, capacidad, vastedad
    • Antónimos: escasez, estrechez

Thursday, January 31, 2013

Fatiga mental: cuando el trabajo nos supera

 
"Disminución temporal de la eficiencia funcional mental". Así definen los expertos la fatiga mental. Los efectos en el trabajo son evidentes: pérdida de concentración, peor relación esfuerzo-resultado, menor capacidad de asimilar información y, en consecuencia, aumento de los errores.

A todos nos ha ocurrido en alguna ocasión, pero existen casos en los que la sensación de fatiga llega a ser permanente. Y entonces, las consecuencias para el afectado llegan mucho más allá del trabajo. Entre los síntomas asociados habitualmente a la fatiga mental encontramos trastornos en el sueño, fatiga ocular, sensación continua de cansancio, adormecimiento, mareos, cefaleas, irritabilidad, alteraciones digestivas.

¿Por qué se produce?

La fatiga se produce cuando hay un exceso de carga mental en el trabajo. Es decir, cuando las exigencias de nuestra tarea diaria -esfuerzo requerido, ritmo de trabajo, nivel de atención, tensión emocional - superan nuestra capacidad de respuesta.

Esto puede ocurrir en trabajos que requieren una intensa actividad intelectual o una implicación emocional fuerte. Pero también en trabajos que aún siendo monótonos y repetitivos exigen atención continua. En todo caso, es más frecuente en puestos sedentarios, con poca actividad física.

En una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo a finales de 1999, dos de cada tres personas que decían mantener un ritmo alto de trabajo y un nivel elevado de atención durante más de la mitad de la jornada presentaban síntomas claros de fatiga.

En este punto, sin embargo, conviene aclarar dos cosas: primero, que la fatiga no siempre está motivada por el trabajo; segundo, que nunca está motivada sólo por el trabajo. Los hábitos poco saludables en la vida diaria y las circunstancias personales del individuo también influyen.

La fatiga, además, es un síntoma habitual en muchas enfermedades graves, por lo que el afectado no debe confiarse pensando que el problema está causado por el trabajo, la falta de sueño y una dieta poco recomendable. La visita al médico es obligada.

¿Cómo prevenirla?

La sensación de fatiga, sea o no síntoma de otra enfermedad, nos indica la necesidad de descanso. Es un mecanismo regulador del organismo. Cuando aparece, nuestro cuerpo y nuestra mente ponen en marcha sistemas de defensa sin que seamos conscientes de ello: ralentizamos el ritmo de trabajo, hacemos más comprobaciones de las habituales y aplazamos las tareas más críticas. Todo esto ocurre cuando la fatiga ya es una realidad. Pero, ¿cómo evitar que aparezca?

Lo primero que hay que hacer es fortalecer la propia capacidad de resistencia mejorando los hábitos de alimentación, descanso y ejercicio. Son tres factores que, por sí solos, pueden provocar una sensación de cansancio permanente si no se les presta la debida atención.

La organización de las tareas del puesto de trabajo también es clave para prevenir la fatiga. La asignación de funciones a cada trabajador y el establecimiento de timings razonables dependen fundamentalmente de la empresa, pero la persona también puede tomar algunas medidas:
  • Establecer objetivos parciales de trabajo a lo largo del día ayuda a tener una sensación de avance, de "cosas terminadas", que previene la fatiga. El problema de estas metas parciales es que, si no se distribuyen correctamente y resulta imposible alcanzarlas a la hora prevista, originan lo que algunos expertos llaman "agendas calientes" y acaban teniendo un efecto contrario al deseado.
  • Es muy importante poder hacer pausas durante la jornada. Pausas que serán mucho más reparadoras si se cumplen dos condiciones: que el trabajador las pueda distribuir según sus necesidades y que verdaderamente permitan "desconectar". Estar esperando una información o una llamada de teléfono no es hacer una pausa, porque la persona permanece alerta. Sí lo es alejarse del puesto de trabajo y cambiar el foco de atención durante unos minutos.
Las condiciones ambientales en el entorno de trabajo también pueden influir en la aparición de la fatiga. La mala iluminación o el exceso de ruido obligan a hacer un esfuerzo suplementario que provoca más cansancio.

Cada individuo responde de manera diferente a la carga mental en el trabajo. Un trabajador hipermotivado, por ejemplo, puede ser incapaz de percibir su propia fatiga hasta llegar al borde del agotamiento. Una persona muy poco motivada, en cambio, puede notar los primeros síntomas nada más empezar su jornada laboral. 

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