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Wednesday, February 25, 2015

Relax (Vocabulario)


Relax

(voz i.) m. Relajamiento muscular producido por ejercicios adecuados y,p. ext.,el producido por comodidad,bienestar,etc.:
necesito un poco de relax,estoy muy cansado.
♦ No varía en pl.

Relax

  • relajación, calma, descanso, distensión :)
    • Antónimos: tensión, estrés :(

Sunday, October 20, 2013

¿Qué diferencia hace una hora más de sueño? (BBC)


El británico promedio duerme seis horas y media cada noche, de acuerdo con el Sleep Council de Reino Unido, una organización dedicada a mejorar la experiencia de sueño con financiamiento de la industria de fabricantes de camas. El periodista científico de la BBC Michael Mosley participó en un experimento inusual para averiguar si esto es suficiente.

Hace tiempo se sabe que el número de horas de sueño de que disfrutan las personas declina con la edad.
Esto sucede por varias razones, entre ellas que vivimos en una cultura que propicia la creencia de que dormir es un lujo, algo que fácilmente puede recortarse si hace falta. Después de todo, para eso es la cafeína: para despertarte de un sacudón. Pero mientras el promedio de sueño que obtenemos ha caído, las tasas de obesidad y diabetes se han disparado. ¿Es posible que haya una conexión entre estos hechos?

Queríamos averiguar qué efecto tendría incrementar sólo 60 minutos el promedio de horas de sueño. Así que le pedimos a siete voluntarios, quienes normalmente duermen entre 6 y 9 horas, que se prestaran para un estudio en el Centro de Investigación de Sueño de la Universidad de Surrey, en el Reino Unido.

Los voluntarios fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos. A uno se le pidió dormir seis horas y media; al otro, siete horas y media. Una semana después, los investigadores tomaron muestras de sangre e intercambiaron los grupos: se le otorgó una hora más de sueño a los que durmieron menos y viceversa.

Mientras esperábamos ver qué efecto tendría esto, fui al hospital John Radcliffe de la ciudad de Oxford para aprender qué pasa realmente cuando dormimos.

En el Centro de Sueño me conectaron a un electroencefalograma portátil, un aparato que mide la actividad cerebral. Entonces, sintiéndome ligeramente ridículo, fui a casa y dormí mis siete horas y media.

Trabajo de archivo

Al día siguiente fui a la oficina de la doctora Katharina Wulff para discutir que había pasado dentro de mi cabeza aquella noche.

El periodista Michael Mosley en el experimento de sueño
Mosley cayó profundo; pero eso no significa que descansó.

Lo primero que notó es que había caído rápidamente en un estado de sueño profundo. Puede parecer que descansé mucho, pero durante el sueño profundo nuestros cerebros en realidad trabajan muy duro.

Una de las principales cosas que hace el cerebro es pasar recuerdos del archivo temporal al archivo de largo plazo, de manera que tengamos más espacio para recuerdos de corto plazo al día siguiente. Si no duermes en forma adecuada, estos recuerdos se pierden.

Usted podría pensar: "Voy a dormir menos entre semana y recupero el sueño el fin de semana". Desafortunadamente, no funciona así, porque los recuerdos deben ser consolidados en un plazo de 24 horas.

En virtud de esto, es importante que si usted está estudiando o va a rendir un examen, se asegure de que duerma en forma razonable. En un estudio, quienes no lo hicieron tuvieron resultados inferiores al de sus contemporáneos en un 40%.

El sueño profundo sólo dura unas horas. Los resultados de mi electrodo mostraron que durante la noche mi cerebro pasó por múltiples fases de otro tipo de actividad, llamada sueño MOR, o de Movimientos Oculares Rápidos (REM, por sus siglas en inglés).
"El mensaje claro de este experimento es que si usted está durmiendo menos de siete horas cada noche y puede alterar sus hábitos de sueño, así sea sólo un poco, podría repercutir positivamente en su salud. Duerma hasta tarde, le hará bien"
"Esta es la fase en que generalmente estás paralizado, no te puedes mover", me explicó Wulff. Pero los músculos de los ojos no están paralizados; de ahí que se le llame sueño MOR.

Durante el sueño MOR suceden cosas extraordinarias. Uno de los químicos relacionados con el estrés, la noradrenalida, se apaga. Es el único momento, en el día o en la noche, en que esto pasa. Nos permite permanecer calmados mientras el cerebro reprocesa las experiencias del día y nos ayuda a manejar eventos emocionales particularmente difíciles.

Obtenemos más sueño MOR en la última mitad de la noche. Lo que significa que si a uno lo despiertan de manera inesperada, puede que el cerebro no haya manejado todas las emociones, lo cual puede dejar una estela de estrés y ansiedad. Tomar alcohol tarde en la noche no es una buena idea porque reduce el sueño MOR mientras el cuerpo lo procesa.

Cientos de genes afectados

De regreso en la Universidad de Surrey, nuestros voluntarios habían completado la segunda semana del experimento. Queríamos conocer el efecto de cambiar de un patrón de seis horas y media de sueño a uno de siete horas y media, y al revés.

Perro dormido sobre las piernas de un hombre
Pequeños cambios en el patrón de sueño pueden producir una enorme diferencia.

Las pruebas de computadora revelaron que la mayoría encontraron difíciles las tareas que requerían agilidad mental si habían dormido menos, pero los resultados más destacados salieron de los exámenes de sangre.

El doctor Simon Archer y su equipo en la Universidad de Surrey estaban particularmente interesados en identificar qué genes se "apagaban" o "prendían" en nuestros voluntarios como resultado de cambios en su patrón de sueño.

"Encontramos que unos 500 genes estaban afectados", explica Archer. "Algunos iban hacia arriba y otros hacia abajo".

Lo que descubrieron fue que cuando los voluntarios dormían una hora menos, los genes asociados con procesos como inflamación, respuesta inmune y respuesta al estrés se volvían menos activos. El equipo también notó un incremento en la actividad de los genes asociados con la diabetes y el riesgo de cáncer. Lo contrario ocurría cuando se añadía una hora de sueño.

Así que el mensaje claro de este experimento es que si usted está durmiendo menos de siete horas cada noche y puede alterar sus hábitos de sueño, así sea sólo un poco, esto podría repercutir positivamente en su salud. "Duerma hasta tarde, le hará bien", es la clase de mensaje en materia de salud que no se producen muy frecuentemente.

Thursday, January 31, 2013

Fatiga mental: cuando el trabajo nos supera

 
"Disminución temporal de la eficiencia funcional mental". Así definen los expertos la fatiga mental. Los efectos en el trabajo son evidentes: pérdida de concentración, peor relación esfuerzo-resultado, menor capacidad de asimilar información y, en consecuencia, aumento de los errores.

A todos nos ha ocurrido en alguna ocasión, pero existen casos en los que la sensación de fatiga llega a ser permanente. Y entonces, las consecuencias para el afectado llegan mucho más allá del trabajo. Entre los síntomas asociados habitualmente a la fatiga mental encontramos trastornos en el sueño, fatiga ocular, sensación continua de cansancio, adormecimiento, mareos, cefaleas, irritabilidad, alteraciones digestivas.

¿Por qué se produce?

La fatiga se produce cuando hay un exceso de carga mental en el trabajo. Es decir, cuando las exigencias de nuestra tarea diaria -esfuerzo requerido, ritmo de trabajo, nivel de atención, tensión emocional - superan nuestra capacidad de respuesta.

Esto puede ocurrir en trabajos que requieren una intensa actividad intelectual o una implicación emocional fuerte. Pero también en trabajos que aún siendo monótonos y repetitivos exigen atención continua. En todo caso, es más frecuente en puestos sedentarios, con poca actividad física.

En una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo a finales de 1999, dos de cada tres personas que decían mantener un ritmo alto de trabajo y un nivel elevado de atención durante más de la mitad de la jornada presentaban síntomas claros de fatiga.

En este punto, sin embargo, conviene aclarar dos cosas: primero, que la fatiga no siempre está motivada por el trabajo; segundo, que nunca está motivada sólo por el trabajo. Los hábitos poco saludables en la vida diaria y las circunstancias personales del individuo también influyen.

La fatiga, además, es un síntoma habitual en muchas enfermedades graves, por lo que el afectado no debe confiarse pensando que el problema está causado por el trabajo, la falta de sueño y una dieta poco recomendable. La visita al médico es obligada.

¿Cómo prevenirla?

La sensación de fatiga, sea o no síntoma de otra enfermedad, nos indica la necesidad de descanso. Es un mecanismo regulador del organismo. Cuando aparece, nuestro cuerpo y nuestra mente ponen en marcha sistemas de defensa sin que seamos conscientes de ello: ralentizamos el ritmo de trabajo, hacemos más comprobaciones de las habituales y aplazamos las tareas más críticas. Todo esto ocurre cuando la fatiga ya es una realidad. Pero, ¿cómo evitar que aparezca?

Lo primero que hay que hacer es fortalecer la propia capacidad de resistencia mejorando los hábitos de alimentación, descanso y ejercicio. Son tres factores que, por sí solos, pueden provocar una sensación de cansancio permanente si no se les presta la debida atención.

La organización de las tareas del puesto de trabajo también es clave para prevenir la fatiga. La asignación de funciones a cada trabajador y el establecimiento de timings razonables dependen fundamentalmente de la empresa, pero la persona también puede tomar algunas medidas:
  • Establecer objetivos parciales de trabajo a lo largo del día ayuda a tener una sensación de avance, de "cosas terminadas", que previene la fatiga. El problema de estas metas parciales es que, si no se distribuyen correctamente y resulta imposible alcanzarlas a la hora prevista, originan lo que algunos expertos llaman "agendas calientes" y acaban teniendo un efecto contrario al deseado.
  • Es muy importante poder hacer pausas durante la jornada. Pausas que serán mucho más reparadoras si se cumplen dos condiciones: que el trabajador las pueda distribuir según sus necesidades y que verdaderamente permitan "desconectar". Estar esperando una información o una llamada de teléfono no es hacer una pausa, porque la persona permanece alerta. Sí lo es alejarse del puesto de trabajo y cambiar el foco de atención durante unos minutos.
Las condiciones ambientales en el entorno de trabajo también pueden influir en la aparición de la fatiga. La mala iluminación o el exceso de ruido obligan a hacer un esfuerzo suplementario que provoca más cansancio.

Cada individuo responde de manera diferente a la carga mental en el trabajo. Un trabajador hipermotivado, por ejemplo, puede ser incapaz de percibir su propia fatiga hasta llegar al borde del agotamiento. Una persona muy poco motivada, en cambio, puede notar los primeros síntomas nada más empezar su jornada laboral. 

Monday, September 3, 2012

Cómo Evitar el Insomnio (laguia2000.com)

Si mantenemos el ritmo del sueño, del dormir somos dueños.
Dormir es una necesidad fisiológica involuntaria y natural, sin embargo mucha gente no consigue conciliar el sueño si no es por medio de pastillas relajantes o hipnóticas.

Aunque el proceso del descanso nocturno es aún un misterio, se reconoce que el sueño es un proceso de reparación ya que tanto el cuerpo como la mente se restauran con el buen dormir.

Las mujeres sufren más de insomnio que los hombres en una alta proporción y también ingieren más pastillas para dormir.

Cuando una persona duerme, la química del cuerpo cambia. Esto se ha comprobado, porque si se le inyecta líquido de la columna vertebral de un animal que está dormido a otro que está despierto, éste se dormiría enseguida.

De la misma forma nos despertamos cuando nuestro cerebro segrega las sustancias químicas necesarias.

Si este proceso biológico se cumple normalmente en la forma rítmica natural se logra un sueño reparador.

Las causas más comunes del insomnio son el nerviosismo, la ansiedad y la preocupación.

Es común que el insomnio esté asociado a enfermedades como la depresión o la psicosis maníaco depresiva o trastorno bipolar.

Una de las características de la depresión es despertarse a la madrugada y no poder volver a conciliar el sueño.

Todos los medicamentos para combatir el insomnio producen tolerancia a la droga de manera que después de un corto tiempo de consumirlos pierden su efecto.

Estas drogas no permiten dormir normalmente porque privan a la persona de la faz del sueño MOR, (movimientos oculares rápidos) que en el proceso del dormir es la etapa en que soñamos, tan necesaria como la otra llamada no-MOR.

Cuando no podemos dormir puede ser porque nuestros pensamientos negativos no lo permiten. La preocupación por las cosas que ya ocurrieron o que creemos que pueden ocurrir nos produce ansiedad y nos priva del descanso que necesitamos.

La gente que es feliz y no le hace daño a nadie es raro que sufra insomnio, porque la culpa, la desdicha y la ansiedad son emociones que no dejan dormir.

Cambiar los patrones de pensamiento negativos por otros positivos y esperanzados es la primera y mejor manera que tenemos para recuperar el sueño.

La segunda y eficaz forma de combatir el insomnio exige sintonizar el cuerpo con los ritmos de la naturaleza.

Nuestro cuerpo se guía por ritmos naturales; muchos de los signos vitales del cuerpo se rigen por los ritmos circadianos, que es el modo en que los ciclos biológicos se repiten cada veinticuatro horas, entre ellos el ciclo de sueño/despertar.

Las irregularidades con respecto al reloj biológico interno representan la causa más importante del insomnio.

La pérdida de la sincronización entre un individuo y su medio ambiente natural es un fenómeno de la vida moderna. 

Antiguamente la gente se regía por la luz del sol. Cuando oscurecía se iba a dormir, porque estaba tal vez más cansada, con menos preocupaciones y además no había luz eléctrica, de manera que la elección más acertada era irse a la cama.

Restablecer la armonía entre nuestras rutinas cotidianas y los ritmos naturales de la vida es el factor clave para recuperar el sueño normal.

La hora del ocaso predispone a la relajación y al sueño porque la misma naturaleza se apacigua y todo se vuelve tranquilo y favorable para el descanso.

Si nos resistimos a esta influencia ayudaremos a establecer en nuestro cuerpo un patrón de sueño completamente diferente al natural.

A la diez de la noche el cuerpo está en óptimas condiciones para dormir de acuerdo al ritmo del sueño. Luego de esa hora comienzan a actuar otras sustancias químicas que desvelan al sujeto ya que si la persona permanece levantada, el cuerpo interpreta que hay obstáculos que no permiten el descanso y como su objetivo es mantener el equilibrio del sistema segrega la sustancia adecuada para estar despierto.

Si la persona decide no acostarse a esa hora, su sueño posterior será más superficial e inclusive será más difícil de conciliar.

Esforzarse para dormir es una conducta inapropiada porque solamente nos dormimos cuando no pensamos en ello.

Hacer una siesta de media hora es una costumbre muy saludable y tiene una función muy reparadora, no hay que olvidarse que el que duerme una siesta amanece dos veces.


Wednesday, August 15, 2012

Flojear o descansar, ¿cuál es la mejor opción para recuperar la energía? (emol.com)

Los días grises son propicios para no querer hacer nada. Pero una cosa es el descanso y otra muy distinta la flojera, con la cual se pierde la voluntad.

Quedarse en cama, dormir hasta tarde y no querer hacer nada, son los deseos que nos embargan en la semana, cuando la rutina y el trabajo agotan nuestra energía.

La añoranza por un momento de calma sin obligaciones se vuelve una súplica. Entonces, apenas se lograr tener un momento en calma, el cuerpo se desploma, literalmente hablando. Esto si se tiene suerte, porque hay quienes ni siquiera lo logran y su "descanso" proviene sólo de las horas de sueño que puedan alcanzar.

Sin embargo, cuando la oportunidad de un tiempo libre se vuelve un comportamiento ilícito y se dejan de lado las obligaciones por esa necesidad imperante que doblega la voluntad, se les llama flojera.

¡Uf!, sí. La pereza está en la lista de los pecados capitales o los males del mundo. Así de grave. ¿Por qué tanto?

Tal vez sea porque la flojera no es una pausa en el camino, ni un estado tan agradable como se suele describir en el lenguaje coloquial. Carolina Diomedi, médico de familia (dradiomedi@gmail.com) lo explica.

"Entras a un estado de inercia, donde te paralizas, congelas y comienzas a generar pensamientos derrotistas y no te mueves, es decir, pierdes la voluntad de hacer lo mejor para ti", señala.

Agrega que la flojera tiene que ver con sentir una cierta incapacidad por mantener el control de la vida, donde la rutina diaria termina por invadir y coartar la energía básica que se tiene para funcionar.

"Hay un desgaste físico acumulado que provoca esa inmovilidad, porque como no hay control, los tiempos de recuperación son insuficientes para descansar", sostiene.

Es decir, se gasta más energía de la que está disponible y el cuerpo termina pasando la cuenta: la persona se estresa, cansa y está expuesta a hundirse en la pereza, donde no respondería a nada ni nadie. Mal.

Otra postura

Para el psicólogo Raúl Carvajal de Clínica Santa María, la flojera es un concepto que tiene mala barra porque no se profundiza en las causas de su aparición.

"Creo que está relacionada con un profundo temor por quedar expuesto a lo que no quiero hacer, a sobreexigencias que no tienen sentido para mí en ese momento y que reacciono frente a ese deber ser", asegura.

Por tanto, la flojera según el psicólogo, sería una vía de escape válida para zafarse del juicio social.

"Hay mucha gente que deja de hacer cosas por el temor de quedar expuesto al fracaso y al sentirse incapaz, prefiere pasar por flojo que por incompetente", afirma.

Pero indica que en esa parálisis, emerge la culpa por no hacer lo que se debería hacer. "Se pasa pésimo porque no estás cumpliendo con lo que se espera de uno y eso molesta. Y ni hablar de cómo entras en conflicto con tu voluntad", sostiene.
Días de invierno

Esta época del año tampoco ayuda cuando la flojera se apodera de los estados de ánimo. Y cómo no, sí el invierno es una época donde el ritmo biológico se altera, ralentizándose. "Hay una necesidad de irse para adentro, bajar el ritmo y crear espacios más lentos, tranquilos", comparte Raúl Carvajal.

Por lo que, querer tiempo para descansar y no hacer nada se vuelve natural, comprensible. Pero, ¿qué se puede hacer para no caer en la flojera ni dañar a los demás con mis inacciones?

De acuerdo a los especialistas, lo que salva la situación es permitirse el espacio para descansar. Hablan de unos minutos al día, un día, el fin de semana.

"La idea e regalarse el tiempo para conscientemente romper con mis contradicciones, dejar de pelear con la flojera y dar el valor al descanso que se merece y te lo permites", señala el psicólogo.

Habla que es sano asumir que hay momentos en que no se puede hacer nada y comenta que el doctor Ernest Lawrence Rossi, médico y psicoterapeuta ericksoniano, aconseja que las personas cada 90 minutos de trabajo, deberían hacer una pausa de 5 minutos y no hacer nada.

"Es que está comprobado que después de una hora y media empezamos a bostezar o nos da hambre, se pierde la concentración y para retenerla se gasta más energía, por eso se recomienda parar y luego seguir", explica.

Advierte que no es una siesta, sino que permitir que la mente y cuerpo se borren, descansen.

Aprender a descansar

En ese sentido, la doctora Diomedi de orientación antroposófica, recomienda no olvidar que el descanso diario debe ser reparador, acorde a las necesidades y proporcional al esfuerzo que se hace.

Agrega que lo importante es conectarse con el cuerpo físico y no solo usar las horas del sueño para recuperarse. Es necesario ir más allá.

"Es bueno complementar con una alimentación que mejore mi vitalidad, por ejemplo, incluyendo verduras verdes, frutas, agua y dejar de lado los hidratos de carbono procesados, el azúcar, las bebidas alcohólicas, que lo único que hacen es intoxicar el cuerpo y al hígado", afirma.

Invita también a comer poco si se va a tomar una siesta para que el cuerpo se regenere y desintoxique con mayor facilidad. Pero ojo, no pasarse en las horas de sueño.

"Respira profundo y detente, regálate unos minutos diarios para llevar la atención al sentir el cuerpo sin distracciones de TV, computador o teléfonos. Y si es posible, date un baño de tina antes de dormir", incita.

Otra opción para no caer en la flojera en estos días grises, es optar por el ocio y verlo como un espacio para la creatividad y recuperación de la chispa que nos da vida. Tomar ese tiempo como el "vacío fértil", donde pueden surgir muchas cosas buenas.

Tal vez lo más importante sea el consejo de ambos de evitar caer en los sobreesfuerzos que tiran para abajo, porque se practica el autocuidado, hay ánimo y energía para desplegar en las labores diarias, donde nada se hace cuesta arriba. Al contrario, la adversidad se mira con otros ojos.

Friday, June 15, 2012

Un poco de estrés no siempre hace mal: la clave es el equilibrio (vidaysalud.com)


Muchas veces el trabajo es una de las principales causas del estrés, y son conocidas las consecuencias que éste puede generar en nuestra salud. Sin embargo, según un estudio reciente, un poco de estrés laboral no viene mal. Aquí te contamos por qué.

Dolor de cabeza, dificultad para concentrarte, problemas de sueño, molestias estomacales, depresión, malestar en los músculos y/o en la espalda y mal humor. ¿Tienes o has tenido alguno de estos síntomas o conoces a alguien que los tenga? Posiblemente se trate del tan nombrado estrés.

¿Sabías que una de las principales causas que lo provoca está relacionada con condiciones laborales exigentes? Por eso, lo ideal sería poder elegir un trabajo que no sea muy estresante, que no nos quite el sueño ni nos genere mucha tensión, aunque un estudio reciente desarrollado por Healthy Companies International tiene una nueva hipótesis.

Basados en una encuesta telefónica realizada con casi 500 empleados en los Estados Unidos, los investigadores detectaron que un poco de estrés podría ser positivo para trabajar. La mitad de los trabajadores considera que los niveles de tensión laboral están en su punto adecuado y un tercio de ellos afirma que no hay casi estrés en su ambiente de trabajo, mientras que sólo uno de cada tres empleados siente que hay demasiado estrés en su sitio de trabajo.

Así, este estudio sugiere que para la mayoría de las personas el trabajar con un poco de estrés es necesario. Pero ¡ten cuidado! esto no significa que puedes sostener una vida acelerada, repleta de responsabilidades y presiones. Por el contrario, son muchas las investigaciones que demuestran los efectos nocivos que puede generar el estrés, sobre todo si se mantiene por mucho tiempo, ya que puede causar enfermedades crónicas o permanentes.

Por eso, la clave está en encontrar el equilibrio justo –como en otros ámbitos de la vida- entre las tareas o responsabilidades que pueden representar un reto profesional frente al exceso de ellas, lo que realmente puede transformar nuestra vida en un tormento.

Imagina que te han ascendido en el trabajo y estás muy contento con tu nuevo cargo pero eso te desvela y ya no duermes igual que antes, ¿es tensión o entusiasmo? Para diferenciar cuándo tu trabajo es estresante o desafiante, puedes tener en cuenta esta definición del Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH): “el desafío nos vigoriza psicológicamente y físicamente y nos motiva a aprender habilidades nuevas y a llegar a dominar nuestros trabajos. Cuando nos encontramos con un desafío, nos sentimos relajados y satisfechos”.

Esto es exactamente lo opuesto a los síntomas que puede provocar el estrés, entre los cuales se encuentran:
  • Ansiedad o ataques de pánico,
  • Confusión y apresuramiento;
  • Irritabilidad y melancolía;
  • Problemas estomacales;
  • Dolores de cabeza y/o de pecho;
  • Problemas respiratorios o asma;
  • Irritaciones en la piel;
  • Necesidad de beber y/o comer en exceso, así como de fumar o usar drogas, y
  • Tristeza o depresión.
Luego de leer este artículo, quizás puedas detectar cómo es la situación en tu trabajo, ¿te sientes cómoda/o y enfrentando nuevos retos o estás cansada/o y cada vez más desmotivada/o? Si la respuesta es esta última opción o si quieres evitarla, he aquí algunas sugerencias que puedes implementar para controlar o prevenir el estrés:
  • Recuerda que nadie es perfecto y que todos tenemos un límite de capacidad. Aprende a reconocerlo y evita sobrecargarte de tareas y responsabilidades. En lo posible, delega funciones en otros colegas o empleados.
  • Trata de descansar bien y aprende a relajarte. El hacer ejercicios de respiración puede ayudar en algún momento estresante, pero también es bueno que te tomes el tiempo necesario para realizar actividades que te calmen y te resulten placenteras. A algunos les basta con darse un buen baño relajante, otros prefieren leer un libro o ver alguna película entretenida, ¿tú qué prefieres?
  • Haz ejercicio regularmente (pero ten cuidado de no hacerlos de manera compulsiva). El practicar algún deporte o realizar alguna actividad física como yoga o caminatas también puede ayudarte a controlar el estrés.
  • Trata de alimentarte de manera sana. A veces es más fácil pedir comida rápida pero se sabe que éstas son altas en calorías y poco nutritivas. Es preferible que te lleves comida preparada al trabajo o que busques algún restaurante que ofrezca un menú con más alimentos más saludables.
Por último, evita el tabaco, el alcohol y las drogas. Aunque pueda parecerte que alivian la tensión emocional, en realidad el depender de ellos causa más estrés porque afectan la habilidad natural del cuerpo para recuperarse.

Si a pesar de todo esto no logras evitar los síntomas del estrés o si sientes que ya están afectando tu salud o tu forma de relacionarte con los demás, busca ayuda lo antes posible para encontrar la manera más efectiva de volver a un estilo de vida más tranquilo y saludable.

Friday, April 20, 2012

Estudiar cansado (laguia2000.com)


Jamás hay que olvidar que quien estudia es un ser humano, dotado de una mente capaz de conocer, pero también de un cuerpo que posee necesidades entre las cuales las más elementales son comer y dormir.

Quien pretenda estudiar de modo eficiente, no debe dejar todo para último momento, sino que se aprende mejor cuando se lo hace de a poco, en forma ordenada, repartiendo previa planificación, lo que se estudiará cada día; habiendo desayunado bien, y almorzado, merendado y cenado de modo liviano, consumiendo alimentos sanos y nutritivos y no comidas de las llamadas rápidas, como por ejemplo hamburguesas.

El descanso es fundamental para lograr la concentración, no dormir solo contribuirá a que el alumno esté más nervioso, cansado y mal predispuesto para aprender. Las salidas nocturnas deben ser evitadas cuando se esté próximo a rendir una evaluación, y las diurnas limitarse, pero el descanso de ocho horas diarios debe respetarse si se desea conservar la salud física y mental, pues tal vez resulte quedarse sin dormir para aprobar un examen pero este ritmo será insostenible a largo plazo, pues el cuerpo se enfermará.

Incluso no conviene estudiar durante varias horas sin tomarse un pequeño recreo (10 minutos cada hora y media suele ser suficiente).

Hay personas que prefieren estudiar por las noches, y aunque esto no es recomendable, muchas veces lo hacen porque durante el día la casa está poblada de ruidos que impiden la concentración, o porque trabajan, pero en estos casos también debe compensarse con el sueño diurno. Si es por trabajo, se debe dormir cuando se vuelve, y hasta comenzar a estudiar, pero nunca intentar hacerlo sin previo descanso.

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