Saturday, December 15, 2012

Aprendizaje repetitivo (laguia2000.com)


El aprendizaje repetitivo consiste en reiterar muchas veces la lectura de un escrito, en general por oraciones y en voz alta, a las que se le van agregando otras en forma progresiva, hasta que se aloje en la memoria y seamos capaces de reproducirlo literalmente sin comprenderlo. También se lo llama estudiar “a lo loro” pues este pajarito tiene la habilidad de repetir palabras o frases cuando se las reiteramos a menudo. Se lo usa con frecuencia para estudiar las tablas de multiplicar o para memorizar poesías. No está mal para agilizar las tareas, o no cambiar la belleza del escrito, pero primero se debe hacer un análisis comprensivo de por qué da ese resultado en el primer caso, o el sentido y análisis del poema en el segundo.

Otra denominación que recibe el aprendizaje por repetición es aprendizaje memorístico, pero en realidad la memoria siempre interviene en los procesos de aprendizaje, aún cuando se lo haga significativamente, siendo una facultad compleja y absolutamente necesaria para almacenar la información y poder recuperarla.

La diferencia entre un aprendizaje repetitivo y uno memorístico es que el primero se aloja en la memoria a corto plazo, y no tiene ninguna significación para la persona que lo guardó, por eso es más difícil recuperarlo luego de un tiempo, o cuando uno se olvida alguna palabra con la que la siguiente está enlazada. En cambio el aprendizaje significativo al tener relación con otros conocimientos antes adquiridos, tiene sentido para el sujeto que los relaciona y puede evocarlo luego de un período mucho más prolongado.

Relajación para estudiar (laguia2000.com)

 
Estudiar es una actividad estresante cuando se la toma con responsabilidad, especialmente durante los períodos de evaluación. La tensión nerviosa que acompaña al estudiante puede provocarle irritabilidad, cambios en los patrones de sueño y alimentación e incluso trastornos digestivos, dolores de cabeza, mareos, etcétera, lo que es obviamente indeseable, ya que el estudio no debe transformarse en una carga traumática sino que es un derecho, deber en algunos casos, que sería bueno poder disfrutarse.
 
Sin llegar a proponer soluciones mágicas, existen técnicas de relajación, que no demandan en su práctica más que algunos minutos, y que permiten al estudiante controlar sus tensiones, para poder relajarse, y en consecuencia sentirse mejor en su salud física y mental, para poder concentrarse, ya que estando alterado no lo logrará. 

Dedicarle a la relajación un rato diario, acostándose en una colchoneta, cerrando los ojos y pensando en algo placentero, con una música muy suave, respirar concientemente, inhalando en cuatro pasos y luego expulsando el aire por la nariz, realizar pequeñas caminatas por sitios sin congestión de gente, por ejemplo una plaza, comer en forma sana, beber líquidos en abundancia, no restarle horas al descanso nocturno, puede contribuir a sentirse más tranquilo. No es cuestión de estar muchas horas estudiando, sino hacerlo en óptimas condiciones psicofísicas, para que el tiempo que se le dedique mucho (es lo deseable) o poco (si se está en período de tratar de relajarse) sea eficiente.

El lugar que se destine al estudio también debe ser adecuado, tratando de que no se sufran interrupciones ni ruidos, que distraigan y perturben.

El yoga es sumamente aconsejable para los estudiantes, y sus posiciones iniciales (que sirven a estos fines) muy fáciles de practicar.


Las normas y la falsa moral de las mafias (laguia2000.com)


Los grupos mafiosos, se dedican a la explotación de actividades clandestinas y poseen una estructura de tipo piramidal, donde el más poderoso y generalmente el más despiadado y cruel, es el que dirige los negocios, quien aunque personalmente no desarrolle ningún delito por mano propia, ni hable directamente con sus subalternos, que muchas veces no lo conocen, recibe de todos los que trabajan para él, parte de las ganancias que generan.

Generalmente se trata de personas que pueden gozar de prestigio y reputación en la sociedad, ser altruistas, codearse con las altas esferas del gobierno de turno; que suelen tener una vida pública de bajo perfil y una familia constituida que respetan, que no siempre está enterada de sus reales actividades.

Este respeto no implica fidelidad, porque tienen una actitud machista, sino el sentido de mantenerlas al margen de sus fechorías. 

Lo natural es que tengan una doble vida, con la anuencia de sus esposas mientras satisfagan todas sus necesidades y no se vanaglorien de sus conquistas. Pero tener un amorío con alguien que vive bajo el mismo techo es un deshonor, no porque sea inmoral sino porque provoca conflictos.

Mantener un bajo perfil es una garantía de éxito en estas organizaciones, no frecuentar bares ni clubes y evitar los escándalos y la exhibición en los medios. 

Es muy difícil encarcelar a un capo mafioso porque no se le puede probar ningún delito, aunque se sospeche que pertenece a un grupo que se dedica a realizar negocios clandestinos.

Las luchas por el poder de distintas bandas se deben a que sus miembros, principalmente los más modernos, no respetan el antiguo código de honor mafioso y desafían sus normas, generalmente para quedarse con una mayor parte de las ganancias que generan sus negocios.

Esta falta de respeto por el código de honor de las mafias ha provocado que prácticamente hoy queden pocos grupos en Norteamérica de estas características

Las leyes de la mafia no son morales, aunque lo parezcan , sino que son normas que deben cumplirse para que la organización pueda mantenerse y no se produzcan conflictos internos que atenten contra su buen funcionamiento.

Las mafias norteamericanas son de origen siciliano y solo acepta como miembros a familiares directos o indirectos o a personas del mismo país de origen; y una vez ingresado es un compromiso de por vida.

Los extranjeros pueden ser socios pero nunca pueden lograr la membresía ni acceder a estas organizaciones por cuenta propia, porque la condición para conectarse es ser presentado por alguno de ellos.

El que presenta a un candidato se convierte en su garantía, de manera que si él no se comporta a la altura de sus obligaciones el castigo lo recibirá el que lo presentó.

Es un trabajo de tiempo completo, las 24 horas del día los siete días de la semana y no se acepta ninguna excusa, porque la organización tiene prioridad sobre cualquier otro compromiso urgente de cualquier índole.

Aunque la mafia se basa en la mentira y el engaño, los subordinados sólo deben decir la verdad a sus jefes, porque la mentira se paga con la muerte.

Las normas exigen que sus miembros respeten tanto a sus propias familias como a las esposas, hijas o familiares de sus colegas, principalmente para evitar los conflictos.

Las mafias antiguas no permiten el tráfico de drogas por todos los inconvenientes que acarrean y la falta de respeto a los que ocupan un rango superior tiene consecuencias fatales. Pero algunos no respetan esta norma.

El dinero fluye de abajo hacia arriba y no está permitido robarse entre ellos. Los jefes exigen que se justifique cada centavo y la falta de pago a quien corresponda es considerada un robo.

Cuando alguno tiene que recibir su castigo, generalmente el que lo mata es alguien que lo conoce que sólo está cumpliendo una orden.

Estos asesinatos provocaron que algunos decidan salir de la organización y colaborar con la policía brindando información; y mediante el programa de protección a testigos pueden cambiar de identidad y eludir las venganzas.

La vida delictiva mafiosa se derrumba desde adentro porque se estructura sobre el miedo.

Televisión Basura (laguia2000.com)


La televisión es un invento maravilloso que lamentablemente se utiliza con fines perversos, para mantener el rating.

Es un negocio, por lo tanto, se rige por las leyes de la oferta y la demanda; y como de acuerdo a las estadísticas la gente consume sexo y violencia, la programación se centra en esos temas con generoso despliegue y amplios detalles.

La televisión, que sin duda les ha cambiado la vida a muchas personas; podría convertirse en el medio más eficaz para elevar el nivel cultural y moral de la humanidad; si difundiera más programas que enseñen a educar a la gente, a modificar hábitos dañinos, a criar a los niños, a ayudar a las parejas con sus problemas, a guiar a los jóvenes, a entusiasmarlos con el conocimiento, enseñarles valores morales y a estudiar y a vivir en armonía.

No necesariamente esta programación tiene que ser tediosa, porque la característica de este medio audiovisual hace posible dramatizar los contenidos teóricos que se desean difundir, pudiendo ser de esta forma accesibles y atractivos para la mayoría.

Claro que para lograr esto se necesita inteligencia y creatividad, y ésto no existe en la gente mediocre que abunda en los medios, siendo los golpes bajos más fáciles y más baratos.

Sin embargo, en la televisión por cable existen algunos canales que están intentando el cambio y se puede comprobar que ya hay una saludable cantidad de programas útiles que están ayudando a muchos con sus problemas.

Sin embargo, la mayoría de los canales siguen invirtiendo en una programación con gran cantidad de televisión basura asegurándose la obtención de grandes dividendos.

Anoche, mientras recorría los canales con mi control remoto, me detuve en uno que proyectaba une escena que me impactó y ofendió por su crudeza y mal gusto.

En un lúgubre y deprimente ambiente íntimo de un lugar ignoto, un hombre desnudo de aspecto rudo y temible, practicaba sexo anal con una joven de rasgos asiáticos en forma salvaje.

Detrás de una cortina precaria se encontraba uno de sus secuaces con una mujer y un hombre, que con actitudes hostiles habían venido a reclamar el pago de un dinero que supuestamente les debía el que estaba entretenido con la mujer.

De pronto, interrumpiendo el acto sexual por el alboroto, el terrible forajido, tomó a la mujer de un brazo y la echó a la calle como una basura, se dirigió resueltamente a ellos con un revolver y sin decir una palabra los mató a los dos, recordándole luego a su dependiente que ya le había dicho que no quería ser molestado cuando estaba teniendo sexo.

Ahora que lo estoy escribiendo me resulta hasta cómico, porque se asemeja a un grotesco directo y simple, como seguramente es su autor, que además no puede ocultar la fantasía de su homosexualidad latente o bien manifiesta.

Cada vez que tengo la oportunidad de presenciar estos actos de violencia por televisión pienso en la persona que un día se le ocurrió escribir ese guión, en los actores que aceptaron protagonizarlo, en los que les pareció buena idea poner dinero para producirlo y en los que estuvieron dispuestos a distribuir ese producto por todo el mundo.

Si algunas de todas esas personas tienen hijos, nunca podrán estar seguros que no verán lo que produjeron.

Sin embargo me alienta la esperanza que no tengan descendencia, porque el que realiza todas esas cosas que sólo sirven para ganar dinero, lo que está haciendo es una proyección de su propia vida, o bien lo que le gustaría hacer y no puede, aunque también pueden ser hipócratas señores serios que van a la iglesia todos los domingos.

Pero si llegaran a tener hijos y estos se enteran de lo que hacen sus padres, es altamente probable que cuando sean grandes hagan lo mismo, pura basura para difundir por televisión o lo que es peor, hasta podrían llegar a ser protagonistas reales de esas historias.

La Vida Ociosa (laguia2000.com)


En todas las épocas existieron personas que pertenecieron a una clase social privilegiada sin la exigencia de tener que trabajar para poder vivir.

Esta condición puede anhelarla quien tiene la obligación de hacer grandes sacrificios para ganar su sustento y al mismo tiempo atender su casa y su familia.

Sin embargo, el privilegio de vivir en la opulencia no es sinónimo de felicidad, porque se convierte en un factor que induce a la vida cómoda y vacía de contenido y limita muchas veces la realización personal.

El ocio bien entendido es disfrutar del descanso después de haber desarrollado una tarea constructiva, que puede o no ser productiva económicamente según la circunstancia de cada uno, pero que reporta la satisfacción de la participación activa y necesaria que toda persona debería tener la oportunidad de realizar.

Si tenemos la convicción de que cada uno nace con un potencial diferente para desarrollar, tanto para su propia satisfacción como para colaborar en su medio, se hace necesario canalizar toda la energía en esa dirección y dedicarse a la profesión u oficio que le indica su vocación.

Sin embargo hay gente que por distintas razones no se atreven a intentar ser ellos mismos, eligiendo la vida cómoda y ociosa.

Algunos pueden aceptar esta situación con resignación, como un destino contra el cual no pueden luchar y dejarse llevar actuando según los roles que le impone la sociedad.

Otros se rebelan y se atreven a abandonar una posición de privilegio para sentirse libres de realizarse según sus propósitos.

Y también están los que viven amargados, quejándose de no poder hacer lo que quieren y despreciándose a si mismos por no tener el coraje de desprenderse de sus propias cadenas.

Este es el tema que trata la película “El Sr. y la Sra. Bridges”, magníficamente interpretada por el famoso actor Paul Newman(ya fallecido) y Joan Woodward, que estuvieron casados en la vida real.

En la década de los años treinta del siglo pasado, antes de la guerra, comenzaron los grandes cambios en la sociedad norteamericana.

Aunque todavía se vivía con los valores de la cultura victoriana y muchas mujeres tenían como objetivo último y principal conseguir un esposo de buena posición social, casarse y tener hijos, comenzaban a surgir señales de cambio.

La revolución industrial estaba produciendo una transformación, modificando valores y costumbres; y muchas mujeres aportaban su fuerza de trabajo colaborando con el desarrollo económico.

Sigmund Freud exponía su teoría del inconsciente y la clase privilegiada tenía acceso al psicoanálisis, una psicoterapia que orientaba hacia el autoconocimiento y la liberación de las dependencias; haciendo consciente lo inconsciente, o sea, darnos cuenta de lo que no queremos saber, sin dejarnos llevar por lo que indica el “establishment”.

Esta película es un impecable retrato costumbrista sobre el estilo de vida de los hombres y las mujeres norteamericanos de esa época, de clase media alta, antes de la guerra.

Aunque la guerra aún no había comenzado, la juventud no se adaptaba al estilo de vida de sus padres y actuaban por oposición, intentando de vivir una vida diferente.

La señora Bridges, es el personaje de una mujer que se ha adaptado a su rol de esposa de un prominente abogado y que ha renunciado a sus propias necesidades. Apenas acusa ciertas inquietudes fomentadas por amigas más superadas que son fagocitadas por el marido con astucia, para alejarla de una posible rebelión.

Es una mujer sin brillo, sedienta de afecto, viviendo la experiencia amarga de la soledad en compañía, donde las cosas se ocultan y no se hablan, encargándose solamente de mantener tradicionalmente el equilibrio y considerándose una privilegiada; convencida de tener todo lo que hay que tener y ser quien hay que ser.

El Sr. Bridges, mientras tanto, es un hombre serio, reprimido y rígido que aunque utiliza los servicios de una mujer de color como doméstica, no ve con buenos ojos que los negros vayan a la Universidad de Harvard, institución que considera reservada supuestamente para la raza blanca.

Sin embargo, no todos pueden silenciar sus conciencias en ese ambiente social y cuando a alguien le fallan los mecanismos neuróticos de defensa se puede producir la tragedia.


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