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Friday, January 24, 2014

Dieta, Biología y Cultura (laguia2000)


Estudios científicos muestran que la biología y la cultura interactúan y crean hábitos alimenticios, porque la especie humana se rige por influencias culturales a la hora de elegir alimentos y luego crea un hábito no necesariamente saludable.

Sin embargo, también participan en esta elección nutricional, factores genéticos de índole evolutivos debido a los cambios que se producen de generación en generación.

La evolución de la dieta se puede explicar a partir de la teoría evolucionista de Darwin.

Se acepta que el hombre primitivo evolucionó en forma gradual en África, pasando a ser de recolector a cazador, debido a la necesidad de adaptarse al medio. Sin embargo, esta postura se ha ido modificando con el tiempo y desde los años setenta se cree que la evolución biológica y cultural son dos fenómenos que se interrelacionan en forma compleja.

Los fenómenos evolutivos que surgen de la interacción entre factores genéticos y culturales, los estudia la “coevolución genético-cultural”, una especialidad de la genética de poblaciones.

Modelos matemáticos de esta ciencia muestran que la cultura puede generar fuertes presiones selectivas y crear nuevos mecanismos que se relacionan a veces con la cooperación humana. Las preferencias culturales por determinados alimentos pueden producir cambios genéticos que favorecen al mismo tiempo un mayor aprovechamiento de los recursos.

Por ejemplo, la tolerancia humana a la lactosa suele ser mayor en países que tienen alta producción lechera; y la era agrícola ganadera incrementó el consumo de carbohidratos, provocando la consecuente modificación genética.

La postura erguida del hombre, el desarrollo de las relaciones sociales, la fabricación de utensilios y herramientas, el aumento de la talla corporal y los cambios en la alimentación, fueron un conjunto de factores de adaptación que favoreció la supervivencia de la especie.

Los imperativos biológicos modelan la cultura y las condiciones biológicas cambian en función a la cultura. La información cultural se transmite por medio del aprendizaje y es un factor importante en la dieta.

La creación de útiles filosos contribuyó al cambio en la alimentación, permitiendo al hombre penetrar el cuero de los animales y romper huesos para acceder a una mayor cantidad de tejidos.

Mientras los monos continuaban con su alimentación vegetariana los homínidos ampliaron su dieta y esta diferencia parece haber sido crucial en la evolución humana.

Los yacimientos arqueológicos revelan información valiosa sobre la fauna, los útiles de que disponía el hombre primitivo y los territorios que ocupaban, todos factores que se vinculan con la dieta.

Los cambios en la alimentación aumentaron el tamaño y modificaron el cuerpo del hombre, condiciones que le permiten tolerar mayor cantidad y calidad de alimentos y promover una mayor adaptación a climas más fríos.

La dieta también se relaciona con el aumento del tamaño cerebral, principalmente la del homo erectus, que contenía más carne que la de otros homínidos, permitiéndole mantener los ácidos grasos necesarios para sustentar la evolución de su cerebro.

El cambio cultural correspondiente a la producción de leche, además de elevar la tolerancia humana a la lactosa, dio como resultado rebaños con mayor tamaño y variedad genética que producen más leche.

Pero la gran expansión de nuestra especie por todos los continentes coincide con el control del fuego.

En el futuro, el riesgo de sufrir diabetes Tipo 2 parece ser el próximo objetivo de la selección natural humana; y es probable que más adelante, nuevos estudios revelen que la comida rápida ha producido un cambio genético, ya que su consumo se ha generalizado en casi todo el mundo.

Fuente: Investigación Científica, Olli Arjamaa y Timo Vuorisalo.

Saturday, June 15, 2013

Triptófano (laguia2000.com)


El Triptófano (que se abrevia Trp o W en la nomenclatura de tres o de una letra respectivamente) es uno de los 20 aminoácidos que son esenciales para el cuerpo humano, puesto que la especie humana somos incapaces de sintetizarlos por nosotros mismos, así que tiene que estar presente en nuestra dieta. No obstante, otros seres vivos son capaces de sintetizarlo, así que no es esencial que esté en su dieta. En el código universal se corresponde con el codón o triplete UGG. Es decir, cuando el ARN está siendo transcrito a proteínas y el complejo ribosomal que las sintetiza se coloca encima de las tres bases dichas UGG (uridina, guanina y guanina), necesita incorporar un triptófano para poder sintetizar esa proteína.

Características químicas: el Trp es un aminoácido apolar, hidrofóbico y aromático, puesto que posee un anillo con dobles enlaces resonantes conjugados, que le otorga a la molécula una grane estabilidad estructural y desprende menos energía en las reacciones en las que participa. Esta cualidad aromática es debido a su grupo R (la cadena lateral específica del aminoácido). Puesto que es un grupo indol, con dos anillos una de seis carbonos y otro de 5 carbonos, ambos con enlaces deslocalizados. Su formula molecular es C11H12N2O2, lo que le da una masa molecular de 204,23 u.

Estructura bidimensional del triptófano.

Propiedades y metabolismo: como ya hemos comentado es esencial para la formación de proteínas y además su metabolismo secundario participa en la síntesis de alcaloides, hormonas y pigmentos. El Trp es un precursor de estas moléculas por lo que si no obtenemos suficiente en nuestra dieta no podemos producir serotonina. El Trp es metabolizado principalmente por dos vías, la de la serotonina y la vía de la quinurenina. 
 
En la vía de la serotonina es un factor indispensable en la secreción de la serotonina en la glándula pineal. La serotonina es un neurotransmisor que regula procesos muy diversos como el sueño, el estrés o el hambre, es el neurotransmisor del positivismo.

La vía de la quinurenina tiene como resultado final la niacina, también llamada vitamina B3, que podemos obtener en los cereales o mediante el catabolismo del Trp. La niacina a su vez es un precursor de las moléculas NADPH y NADH, que son el reservorio de poder reductor de la célula, que empleará para sintetizar moléculas que requieran reducirse o energía.

Alimentos que contienen Trp: en principio todos los alimentos de procedencia animal son siempre más completos, contienen todas las vitaminas y los aminoácidos que necesitamos, puesto que ellos mismos los necesitan para vivir. Pero son los pescados azules y la carne los que se considera que contienen una mayor cantidad de Triptófano. También los huevos o la leche y otros productos lácteos tienen un porcentaje respetable, puesto que son el alimento básico para el pollito que se está gestando o del ternero que solo toma leche. Por otra parte existen también alimentos vegetales que un vegetariano tiene que incluir en su dieta si no quiere tener una deficiencia de triptófano: Cereales como el trigo, legumbres como las lentejas frutas como las fresas o los aguacates y frutos secos como las almendras, son la mejor opción.

Salud y triptófano:
se ha calculado que un adulto tiene unos requerimientos mínimos alrededor de los 220 mg/dia. La dieta típica occidental se considera que contiene entre 650 y 1200 mg de Trp por lo que en una dieta equilibrada consumimos tranquilamente las cantidades recomendadas. El Trp se considera por sus efectos sobre la producción de serotonina un antidepresivo, y tranquilizante eliminando la ansiedad.


Wednesday, May 15, 2013

VIH (laguia2000.com)

El VIH, Virus de la inmunodeficiencia Humana, es un virus que causa la caída de las defensas inmunológicas del ser humano, conocido comúnmente como SIDA (Síndrome de InmunoDeficiencia Adquirida).

VIH y SIDA: Si bien el VIH causa SIDA, no todas las personas con SIDA tienen el VIH, existen otras causas para desarrollar SIDA como la desnutrición o el consumo de estupefacientes. Los problemas se acentúan en aquellos individuos que pueden desarrollarlo por más de una razón.

Descripción: este virus de la Familia de los Retrovirus es del género Letivirus. Su virión es esférico con una cápside y una envoltura proteica. Su material genético está codificado en un ARN monocatenario dentro de la cápside. Se reproduce por retrotrasncripción inversa dentro de las células. La envoltura del virus es parte de la membrana de las células que parasita más proteínas propias, que emplea para poder infectar a nuevas células. Cuando e introduce el virus en una célula usa la maquinaria de transcripción inversa que lleva consigo para convertir su ARN en ADN. Este ADN puede empezar a replicarse activamente y, por lo tanto, liberar viriones, con la capacidad de infectar nuevas células, o bien puede introducirse dentro del ADN de la célula y permanecer silenciado. Este estado de latencia puede, no obstante, servir para que el virus se divida, puesto que al dividirse las células y hacer nuevas copias de su ADN copia también el ADN del virus, que no diferencia del suyo. Esta es una de las razones de que el virus del SIDA sea tan difícil de controlar con fármacos. El VIH ataca preferentemente linfocitos T CD4+, es por eso que disminuyen las defensas del infectado.

Historia: actualmente se calcula que hay más de 40 millones de infectados por el virus del VIH, siendo más de la mitad africanos. El VIH-1 se cree que se originó como una mutación de un virus de chimpancés africanos, SIV cpz (Virus de Inmunodeficiencia en Simios). Según los estudios realizados el salto de especie se produjo en tres ocasiones diferentes. Cabe destacar que este virus que está asolando a la población mundial humana en chimpancés no se muestra tan agresivo en las poblaciones de chimpancés. Cuando fue descrito como el virus causante de SIDA en 1986 se creó una gran controversia puesto que los Retrovirus eran prácticamente desconocidos. Este desconocimiento fue el causante de tanto pánico como se vivió en la década de los 80 y 90 respecto al SIDA. Una enfermedad agresiva que no se conocía y que no tenía cura que causaba una inmunodeficiencia tan severa desató todas las alarmas mundiales de la salud. Hoy en día todavía hay detractores de la propia existencia del virus y atribuyen sus síntomas a una serie de enfermedades variadas, o algunos a una conspiración gubernamental.



Esquema en el que pueden observar la envoltura, la cápside protéica y el RNA del virus.

Síntomas: el síntoma más claro es una inmunodeficiencia severa de linfocitos T. Aunque si el virus está latente y no se replica puede pasar desapercibido, se calcula que el 80% de los casos son asintomáticos. El problema del VIH no es que mate por sí, sino que permite que otros organismos que en condiciones normales no podrían causar la muerte se conviertan en letales para los seropositivos (individuos que dan positivo para VIH en una prueba de sangre).

Diagnóstico y tratamiento: el diagnóstico es mediante una analítica de sangre por el procedimiento llamado ELISA y una confirmación por western blot. Esta prueba no es fiable del todo puesto que si el virus está latente o ya no quedan linfocitos T no aparecerán las proteínas víricas que se buscan. Igualmente el diagnóstico tiene que esperar a que el virus esté lo suficientemente extendido como para que en una muestra de sangre aparezcan suficientes marcadores virales (se recomienda esperar unos 6 meses para realizarse la prueba). No obstante, existen pruebas de laboratorio en la actualidad capaces de detectar la presencia del virus tan solo unos días después.

No existe un tratamiento definitivo para acabar con el VIH, si bien puede ayudarse con fármacos a las defensas del individuo. El gran problema para la erradicación del VIH del organismo reside en que éste puede introducirse dentro del ADN de las células. El tratamiento se realiza con una gran batería de fármacos muy agresivos que intentan inhibir la transcriptasa inversa del virus para que, si bien no puede eliminarse, que no se multiplique.

Como se contrae: principalmente por compartir fluidos con una persona infectada. Transplante de un órgano infectado, transfusión de sangre, intercambio de fluidos sexales, la leche que mama el bebe y en menor medida la saliva.
 

Monday, December 31, 2012

Cómo piensan y se comportan los hombres (laguia2000.com)


Louann Brizendine, doctora en medicina, especialista en neurobiología y neuropsiquiatra de la Universidad de San Francisco; ha escrito muchos artículos sobre su especialidad y ha publicado dos libros que han tenido amplia repercusión: “El Cerebro de las mujeres” y posteriormente “El cerebro de los hombres”. En cada uno de estos dos libros señala la influencia que tienen las hormonas en el cerebro del hombre y de la mujer y cómo condicionan sus conductas.

En el cerebro masculino actúan las siguientes hormonas:

La testosterona, principal hormona masculina, es la que le da la característica dominante y agresiva; y el afán de poder; es la que lo orienta hacia sus objetivos y la que lo impulsa a destacarse entre los demás hombres. Esta hormona hace que genere la androstenediona, que le da al sudor masculino su olor característico, activa su conducta sexual y agresiva y lo conduce a buscar la pareja.

La vasopresina, es la que propicia el ritual de apareamiento; y también es la hormona de la monogamia, que lo estimula a proteger y defender su territorio, a su mujer y a sus hijos.

La testosterona y la vasopresina son las hormonas que exaltan la masculinidad.

La sustancia inhibidora mülleriana (SIM), es la que hace al hombre intrépido y la que lo libera de su parte femenina; y es esencial para generar su impulso exploratorio.

La oxitocina, le brinda la capacidad de empatía y hace posible sus sentimientos de amor, confianza y apego; es la que disminuye la hormona del estrés y de la presión sanguínea, la que lo ayuda a generar sentimientos de seguridad y la que hace que se quede dormido después del coito.

La prolactina, favorece la conducta paterna y disminuye el deseo sexual.

El cortisol, hace reaccionar al hombre con violencia cuando se siente en peligro y lo predispone a la lucha.

La androstenediona, es la ferormona que segrega la piel, que es el afrodisíaco natural que atrae a las mujeres.

La dopamina tiene una función vigorizante que produce exceso de entusiasmo en el hombre, tanto en el juego brusco como en el disfrute sexual.

El estrógeno en el hombre es capaz de aumentar su deseo de brindar muestras de cariño a su pareja, de ser más amoroso y afectuoso.

Las hormonas rigen todas las conductas y condicionan activamente el comportamiento sexual y social, son las que lo impulsan al hombre a competir, a destacarse, a ganar, a explorar y a resolver problemas.

El cerebro del hombre y su biología hace que viva una realidad propia, muy distinta a la femenina, que trasciende ampliamente su conducta sexual y lo convierte además en una máquina para encontrar soluciones.

El cerebro masculino es diferente del femenino desde su concepción y todas sus células son masculinas, ya que el hombre dispone del cromosoma Y, que la mujer no posee; y esa base genética es clave para el desarrollo de las hormonas.

Los avances científicos y la nueva tecnología de neuroimágenes, permiten observar hoy en día las diferencias genéticas, hormonales, químicas y estructurales entre hombres y mujeres; y cómo funcionan y procesan la información. Se puede constatar que los cerebros de ambos sexos tienen similitudes, pero que operan de una manera diferente.

Sin embargo, tanto los hombres como las mujeres no conocen la diferencia de los instintos básicos que mueven a actuar al otro sexo; no se entienden mutuamente ni pueden darse cuenta que en todas las conductas existen bases genéticas y hormonales poderosas que los impulsan a comportarse como lo hacen.

No obstante, la biología no es totalmente determinante, porque los seres humanos tienen la capacidad de aprender, la posibilidad de vivir experiencias diferentes y de estar inmersos en un medio social y en una cultura que puede influir en la remodelación de sus cerebros, cuya arquitectura es plástica y sigue cambiando toda la vida.

Hombres y mujeres son principalmente seres sociales y sus cerebros aprenden a adoptar conductas socialmente aceptables y a inhibir gran parte de sus instintos innatos.

No sabemos en qué medida influye lo adquirido en un ser humano, pero lo que si puede ser positivo para las relaciones humanas es aprender a conocer los impulsos más profundos del cerebro de cada sexo para llegar a comprender la importancia de las diferencias biológicas entre ellos.

Fuente: “El cerebro masculino”, Louann Brizendine.

Monday, July 16, 2012

Anatomía


SECCION 1 > FUNDAMENTOS
CAPITULO 1

Anatomía

La biología es la ciencia que trata de los seres vivos e incluye la anatomía y la fisiología. La anatomía estudia las estructuras del organismo y la fisiología estudia sus funciones. Dado que la estructura de los seres vivos es muy compleja, la anatomía abarca desde los componentes más pequeños de las células hasta los órganos más grandes, así como la relación de éstos con otros órganos. La anatomía general estudia los órganos tal como aparecen durante una inspección visual o una disección. Por otra parte, la anatomía celular estudia las células y sus componentes mediante el uso de instrumental específico como los microscopios; también utiliza otras técnicas especiales para su observación.


Interior del cuerpo

Células

A pesar de que las células se consideran como la unidad más pequeña de los organismos vivos, están constituidas por elementos aun menores, cada uno de ellos dotado de una función propia. El tamaño de las células humanas es variable aunque es siempre microscópico; un óvulo fecundado es la célula más grande, y sin embargo resulta tan pequeña que no es perceptible por el ojo humano. Las células humanas están envueltas por una membrana que las mantiene unidas; no se trata de una simple envoltura ya que esta membrana tiene unos receptores que permiten a las diversas células identificarse entre sí. Además, estos receptores son capaces de reaccionar ante sustancias producidas por el organismo así como ante los fármacos introducidos en él y debido a esta característica pueden seleccionar las sustancias o los medicamentos que entran en la célula o salen de ella. Las reacciones que tienen lugar en los receptores a menudo alteran y controlan las funciones celulares. Dentro de la membrana celular existen dos componentes principales: el citoplasma y el núcleo. El primero contiene estructuras que consumen y transforman la energía y dirigen las funciones de la célula; el segundo contiene el material genético de la célula y las estructuras que controlan su división y reproducción. Son muchas y muy diversas las células que constituyen el organismo y cada una está dotada de estructura y vida propias. Algunas, como los glóbulos blancos, se mueven libremente sin adherirse a otras células; en cambio las células musculares están firmemente unidas entre sí. Las de la piel se dividen y reproducen con rapidez; las nerviosas, por el contrario, no se reproducen en absoluto. Así mismo determinadas células, sobre todo las glandulares, tienen como función principal la producción de sustancias complejas como hormonas o enzimas. Por ejemplo, las células de las mamas producen leche; las del páncreas, insulina; las del revestimiento de los pulmones, mucosidad y las de la boca, saliva. Por último, existen otras células cuya función primordial no es la producción de sustancias, como las células que se encargan de la contracción, tanto de los músculos como del corazón. También es el caso de las células nerviosas que conducen impulsos eléctricos y permiten la comunicación entre el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) y el resto del organismo.

Tejidos y órganos
Se denomina tejido a una agrupación de células relacionadas entre sí, aunque no idénticas, que forman un conjunto para llevar a cabo funciones específicas. Cuando se analiza al microscopio una muestra de tejido (biopsia), se observan diversos tipos de células, aunque el interés del médico se centre en un tipo determinado.

El tejido conectivo, resistente y frecuentemente fibroso, tiene la función de mantener la estructura corporal unida y darle soporte. Se encuentra en casi todos los órganos aunque la mayor parte se halla en la piel, los tendones y los músculos. Las características del tejido conectivo y de los tipos de células que contiene varían según su localización.

Los órganos desempeñan las funciones del organismo y cada órgano está provisto de una estructura diferenciada capaz de desarrollar funciones específicas. Es el caso del corazón, los pulmones, el hígado, los ojos y el estómago. Distintos tejidos y, por lo tanto diversas células, intervienen en la constitución de un órgano. El corazón está formado por tejido muscular que al contraerse produce la circulación de la sangre; también está constituido por tejido fibroso que forma las válvulas y por células especiales que controlan la frecuencia y el ritmo cardíacos. El globo ocular está formado por células musculares que abren o contraen la pupila, por células transparentes que constituyen el cristalino y la córnea, y por otras que producen fluidos que ocupan el espacio entre la córnea y el cristalino. También está formado por células fotosensibles y células nerviosas que llevan los impulsos al cerebro. Incluso un órgano tan simple en apariencia como la vesícula biliar contiene distintas células. Unas son las células de revestimiento interior resistentes a los efectos irritantes de la bilis, otras son las musculares, que se contraen para expulsar la bilis, y otras las que forman la pared externa fibrosa que contiene la vésicula.
Interior de la célula
Si bien existen distintos tipos de células, la mayoría posee los mismos componentes. Una célula consta de un núcleo, un citoplasma y la membrana celular; ésta constituye su límite y regula los intercambios con el exterior. El núcleo controla la producción de proteínas y contiene cromosomas, el material genético de la célula, y un nucléolo que produce ribosomas. El citoplasma es un material fluido con organelas, las cuales se consideran los órganos de la célula. Por su parte, el retículo endoplasmático transporta materiales en el interior de la célula. Los ribosomas producen proteínas, que son agrupadas por el aparato de Golgi a fin de que abandonen la célula. Las mitocondrias generan la energía necesaria para las actividades celulares. Los lisosomas contienen enzimas que pueden descomponer las partículas que entran en la célula. Por ejemplo, ciertos glóbulos blancos (una variedad de las células de la sangre) ingieren las bacterias que luego destruyen las enzimas lisosómicas. Por último, los centríolos participan en la división de la célula.
Sistemas orgánicos

Aunque un órgano en particular desempeñe funciones específicas, hay órganos que funcionan como parte de un grupo denominado sistema; es la unidad de organización en que se basa el estudio de la medicina, la clasificación de las enfermedades y la planificación de los tratamientos. En este Manual la exposición de los temas está organizada en unidades didácticas alrededor de este concepto.

El aparato cardiovascular es un ejemplo de un sistema. Está compuesto por el corazón (cardio) y por los vasos sanguíneos (vascular). Este sistema es el encargado de la circulación de la sangre. Otro ejemplo es el aparato digestivo que se extiende desde la boca hasta el ano; recibe los alimentos, los digiere y elimina los residuos en las heces. Está formado por el estómago, el intestino delgado y el intestino grueso, que movilizan los alimentos. También incluye órganos como el páncreas, el hígado y la vesícula biliar, los cuales producen enzimas digestivas, eliminan sustancias tóxicas y almacenan las sustancias necesarias para la digestión. El sistema musculosquelético está formado por huesos, músculos, ligamentos, tendones y articulaciones que, en su conjunto, sostienen y dan movilidad al cuerpo.

La función de un sistema está relacionada con la de otros sistemas. A modo de ejemplo, el aparato digestivo necesita más sangre para realizar sus funciones cuando se ingiere una comida abundante y para ello recurrirá a los sistemas cardiovascular y nervioso. En este caso, los vasos sanguíneos del aparato digestivo se dilatan para transportar más sangre, al tiempo que el cerebro recibe impulsos nerviosos indicándole que hay un aumento de trabajo. Es más, el aparato digestivo estimula de forma directa el corazón mediante impulsos nerviosos y sustancias químicas liberadas en el flujo sanguíneo. El corazón responde con una mayor irrigación sanguínea; el cerebro, por su parte, reduce la sensación de apetito, aumenta la de saciedad y disminuye el interés por realizar actividades que supongan un gasto energético.

La comunicación entre órganos y sistemas es fundamental ya que permite regular el funcionamiento de cada órgano de acuerdo con las necesidades generales del organismo. El corazón debe saber si el cuerpo está en reposo para reducir el ritmo cardíaco y aumentarlo cuando los órganos requieran más sangre. Los riñones necesitan saber si existe un exceso o un defecto de líquido en el organismo, para proceder a su eliminación en la orina o a su conservación cuando el cuerpo está deshidratado.

Las constantes biológicas se mantienen gracias a la comunicación. Gracias a este equilibrio, que se denomina homeostasis, no existe ni exceso ni defecto en el funcionamiento de los órganos y cada uno facilita las funciones de los demás.

La comunicación necesaria para la homeostasis se produce a través del sistema nervioso o mediante estímulos de sustancias químicas. La compleja red de comunicación que regula las funciones corporales está controlada, en su mayoría, por el sistema nervioso autónomo. Este sistema funciona sin que la persona tenga consciencia de ello y sin que se perciba una señal evidente de que está actuando.

Se denominan transmisores a las sustancias químicas utilizadas en la comunicación. Las hormonas son transmisores producidos por un órgano, que viajan hacia otros órganos a través de la sangre. Los transmisores que conducen los mensajes a distintas partes del sistema nervioso se denominan neurotransmisores.

La hormona adrenalina es uno de los transmisores más conocidos. Cuando alguien se encuentra de manera repentina ante una situación de estrés o de miedo, el cerebro envía un mensaje a las glándulas suprarrenales para que de inmediato liberen la adrenalina; esta sustancia química pone rápidamente al organismo en estado de alerta para que pueda reaccionar de manera adecuada al estímulo. El corazón late más rápido y con más intensidad, las pupilas se dilatan para recibir más luz, la respiración se acelera y la actividad del aparato digestivo disminuye para permitir que llegue más sangre a los músculos. El efecto es rápido e intenso.

Otras comunicaciones químicas son menos espectaculares pero igual de efectivas. A este respecto, cuando el cuerpo se deshidrata y por lo tanto necesita más agua, decrece el volumen de sangre que circula por el sistema cardiovascular. Esta disminución la perciben los receptores de las arterias del cuello que responden enviando impulsos a través de los nervios hacia la hipófisis, una glándula situada en la base del cerebro, que produce entonces la hormona antidiurética, la que a su vez estimula al riñón para que disminuya la producción de orina y retenga más agua. Simultáneamente, la sensación de sed que se percibe en el cerebro estimula la ingestión de líquidos.

El cuerpo además está dotado de un grupo de órganos, el sistema endocrino, cuya función principal es la de producir hormonas que regulen el funcionamiento de los demás órganos. La glándula tiroides produce la hormona tiroidea que controla el ritmo metabólico (velocidad de las funciones químicas del cuerpo), el páncreas produce la insulina, que controla el consumo de azúcares, y las glándulas suprarrenales producen la adrenalina, que estimula a varios órganos y prepara al organismo para afrontar el estrés.

Barreras externas e internas

Por extraño que parezca, no es fácil definir qué es lo que está dentro o fuera del cuerpo ya que éste tiene varias superficies. La piel como tal es en realidad un sistema que forma una barrera que impide la entrada de sustancias nocivas en el organismo. Aunque lo cubra una fina capa de piel, el canal auditivo se considera como una parte interior del cuerpo porque penetra en la profundidad de la cabeza. El aparato digestivo es un largo tubo que comienza en la boca, serpentea a lo largo del cuerpo y desemboca en el ano; no es fácil determinar si los alimentos que se absorben parcialmente a medida que pasan por este tubo se encuentran dentro o fuera del cuerpo. De hecho, los nutrientes y líquidos no están en el interior del organismo hasta el momento en que son absorbidos y entran en el flujo sanguíneo.

El aire entra por la nariz y la garganta pasando por la tráquea hasta las extensas ramificaciones de las vías respiratorias pulmonares (bronquios). Podríamos preguntarnos en qué punto este sistema de conducción deja de ser exterior para convertirse en interior, puesto que el oxígeno que está dentro de los pulmones no es útil para el cuerpo hasta que no pasa al flujo sanguíneo. Para ello, el oxígeno debe atravesar una fina capa de células que recubren los pulmones y que actúan como barrera contra los virus y las bacterias que contiene el aire inspirado, como los gérmenes de la tuberculosis. Sin embargo, estos microorganismos no producen trastornos a menos que penetren en las células o en el flujo sanguíneo. La mayoría de los organismos infecciosos no causan enfermedades gracias a varios mecanismos de protección que tienen los pulmones, como los anticuerpos que combaten las infecciones y las células ciliadas que expulsan los desechos de las vías respiratorias.


Además de separar el exterior del interior, las superficies del cuerpo mantienen en su lugar las sustancias y estructuras del cuerpo, haciendo que funcionen correctamente. Es evidente que los órganos internos no flotan en un charco de sangre, sino que ésta circula normalmente dentro de los vasos sanguíneos. Si la sangre sale de los vasos sanguíneos hacia otras partes del cuerpo (hemorragia), se pueden producir lesiones graves, y no sólo porque deja de llevar oxígeno y nutrientes a los tejidos. A modo de ejemplo, una hemorragia muy pequeña en el cerebro destruye parte del tejido cerebral ya que no puede extenderse más allá de los límites del cráneo; en cambio, una cantidad similar de sangre en el abdomen no destruye los tejidos.

La saliva es importante en la boca, pero puede causar daños significativos si es aspirada por los pulmones. El ácido clorhídrico producido por el estómago rara vez produce daños en este órgano pero puede quemar y lesionar el esófago si fluye en dirección contraria. También puede dañar otros órganos si se escapa a través de la pared del estómago. Por último, las heces, la parte no digerida de los alimentos que se expulsa por el ano, pueden causar infecciones peligrosas cuando pasan a través de la pared del intestino hacia el interior de la cavidad abdominal.

Anatomía y enfermedad

El diseño del cuerpo humano es admirable. La mayoría de sus órganos dispone de una buena capacidad adicional o de reserva; de hecho funcionan de forma adecuada aunque estén deteriorados. Por ejemplo, se tendrían que destruir más de dos tercios del hígado antes de que se produjeran consecuencias graves. Una persona puede sobrevivir a la extirpación quirúrgica de un pulmón, siempre que el funcionamiento del otro sea normal. Sin embargo, otros órganos no pueden funcionar adecuadamente si llegan a sufrir leves trastornos. Si un ictus destruye una pequeña cantidad del tejido nervioso en determinadas regiones del cerebro, la persona puede quedar incapacitada para hablar, mover una extremidad o mantener el equilibrio. Un infarto de miocardio destruye el tejido cardíaco y puede causar un leve deterioro en su capacidad para bombear la sangre; puede también causar la muerte.

Si bien es cierto que las enfermedades afectan a la anatomía del organismo, también los cambios en la anatomía pueden causar enfermedades. Tumores como el cáncer destruyen directamente el tejido sano o lo comprimen hasta que acaban destruyéndolo. Si se obstruye o interrumpe el flujo de sangre hacia un tejido, éste se destruye (infarto), como en un ataque cardíaco (infarto de miocardio) o un ictus (infarto cerebral).

Dada la estrecha relación entre la enfermedad y sus repercusiones anatómicas, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades se apoyan principalmente en los métodos para observar el interior del cuerpo. Los rayos X fueron el primer descubrimiento importante que permitió observar el interior del cuerpo y examinar los órganos sin necesidad de una intervención quirúrgica. La tomografía computadorizada (TC) es otro importante adelanto que asocia los rayos X con el computador. Una TC produce imágenes detalladas y bidimensionales de las estructuras internas.

Entre los métodos para observar las estructuras internas a través de la imagen también cabría destacar la ecografía, basada en la utilización de ondas sonoras (ultrasonidos); la resonancia magnética (RM), que se basa en el movimiento de los átomos dentro de un campo magnético; la gammagrafía o las imágenes que proporciona ésta gracias a la utilización de isótopos radiactivos (para ello se inyectan en el cuerpo elementos químicos radiactivos). Todas estas técnicas permiten observar el interior del cuerpo y, a diferencia de la cirugía, no son procedimientos invasivos.

La anatomía en este Manual

Dada la importancia de la anatomía en medicina, casi todas las secciones de este Manual empiezan por describir la anatomía de un sistema determinado. Las ilustraciones se centran en aquella parte de la anatomía que se esté tratando.

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