Sunday, May 6, 2012

Las Ventajas de la lectura (laguia2000.com)

La lectura no es solamente para muchos un placer, sino que además tiene efectos benéficos; porque aumenta la capacidad de concentración, promueve la empatía y representa un ejercicio útil para evitar la pérdida de las funciones cognitivas.

Leer produce modificaciones en la anatomía del cerebro y favorece las conexiones nerviosas; y si es un hábito frecuente, puede compensar el deterioro natural de la edad avanzada.

Cuando leemos aumenta notablemente la actividad cerebral, principalmente en el hemisferio izquierdo.

El reconocimiento de una palabra implica identificar las letras, procesarlas en sílabas y luego traducirlas a sonidos.

Las palabras aisladas, por ejemplo, estimulan numerosas zonas del cerebro; y la comprensión de un texto más o menos complejo requiere capacidad de representación y simular la escena ficticia, completando los datos que sugiere dicho texto con la propia experiencia e imaginación.

Según la psicóloga Nicole Speer, de la Comisión Interestatal para la Educación Superior en Boulder, la lectura no es una actividad pasiva, porque cuando el lector lee un relato, tiene que recrear mentalmente cada situación, lo que hace activar zonas de su cerebro similares a las que se activan si él realizara esas mismas acciones.

El equipo de Alexandre Castro-Caldas, de la facultad de medicina de la Universidad Católica Portuguesa en Lisboa, realizó un estudio que comparaba los cerebros de personas que leían, con otras que eran analfabetas.

En la prueba ambos grupos debían escuchar palabras reales en su propia lengua y otras inventadas sin ningún significado pero parecidas a las palabras auténticas.

Los analfabetos tuvieron dificultades para repetir esas pseudo palabras y tendían a sustituirlas por las palabras reales que se parecían. Esto se debe al hecho de tener menos desarrollado el sentido para percibir diferencias sonoras sutiles, en tanto que los que sabían leer, las podían diferenciar sin dificultades.

Las personas que leen con regularidad, después de los 70 años, tienen un menor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, por lo menos durante los siguientes veinte años.

Dawn Betts, del Centro de Servicios Educativos del Condado de Clermont, en Ohio, demostró que la habilidad en la expresión, la lectura y el lenguaje tiene significativa importancia en el rendimiento académico.

Los investigadores temen que el hábito de chatear con mucha frecuencia a través de medios electrónicos, produzca una alteración en la concentración, debido principalmente al reducido vocabulario que se maneja y la poca profundidad de lo que se comunica.

Por otro lado, a las personas que les gusta profundizar en las lecturas mantienen su actividad mental hasta edades muy avanzadas.

El neurólogo Joe Verghese, de la Universidad Yeshiva en New York, llevó a cabo un seguimiento durante veinte años a 470 ancianos de 75 años.

Los que leían mucho así como los que tocaban algún instrumento musical, presentaron menos probabilidades de sufrir demencia, y fue mucho más lento el desgaste de su capacidad mental.

La actividad mental aumenta la reserva cognitiva, o sea, que existe un potencial cognitivo que compensa el efecto de las enfermedades deficitarias nerviosas.

En cuanto a que la lectura favorece la empatía, un estudio realizado muestra que los aficionados a leer novelas de ficción suelen tener mejores habilidades sociales que los que leen libros de textos especializados o los que leen menos.

Hace ya más de trescientos años, el escritor Joseph Addison advirtió que “leer es para la mente lo que el ejercicio físico es para el cuerpo”.

Fuente: “Mente y Cerebro”, No.47/2011, “El beneficio encubierto de leer”, Christian Wolf, doctor en filosofía y periodista científico.

La Lectura (laguia2000.com)

La lectura es uno de los mejores hábitos que existen y que hay que fomentar en los niños y en los jóvenes. 

Entrar en esas librerías que afortunadamente todavía existen, que venden a cinco o diez pesos libros usados, o saldos de impresión de libros nuevos que superaron la etapa mercantil y que terminaron vendiéndose al por mayor, más por su peso específico que por su contenido literario, suele ser una aventura para todo buen lector.

Se encuentran verdaderos tesoros si nos atrevemos a internarnos en esa maravillosa maraña de libros y aprendemos a mirar.

La lectura puede transportarnos a cualquier parte y nos puede describir vivencias que se pueden llegar a experimentar como si fueran propias.

Los libros nos sirven para conocernos mejor a nosotros mismos. Encontramos proyectados en las narraciones de los libros nuestras preocupaciones, nuestros miedos, nuestras dudas y por lo general nos sentimos identificados siempre con alguno de los personajes, brindándonos la oportunidad de vivir otras vidas y ensayar la propia.

Nuestra imaginación es capaz de recrear situaciones, escenas, rostros, estados emocionales con toda fidelidad a través de una buena lectura.

El proceso mental que requiere la lectura es más exigente que el ver proyectada esas mismas imágenes en el cine o en la televisión, donde todo aparece masticado y digerido y donde prevalece más la espectacularidad que el contenido.

Emmanuel Kant, (1724-1804) famoso filósofo nacido en un pequeño pueblo de Alemania, llegó a ser una celebridad por su extraordinaria lucidez de pensamiento, sin embargo era un hombre muy metódico y rutinario dedicado por completo a su trabajo.

La gente del lugar lo conocía porque pasaba todos los días a la misma hora para ir a la Universidad a dar clases; y era tan puntual que verlo a él era lo mismo que consultar el reloj.

Era un lector muy minucioso y un afamado escritor de ensayos filosóficos. Su libro “Crítica de la razón pura” lo hizo famoso, y aunque nunca dejó su tierra natal, podía describir cualquier país con todo detalle, como si hubiera vivido allí muchos años.

La lectura, además de transmitir conceptos, o historias, nos emociona y muchas veces nos inspira. Ese libro, el que nos llegó al corazón, es el que seguramente recomendaremos y no olvidaremos y hasta nos puede cambiar la vida.

Por otra parte, el acto de leer incrementa el vocabulario, mejora la ortografía, aumenta la información, perfecciona la manera de hablar y estimula la imaginación

Leer tiene que ser un placer y no una obligación. Es inútil querer inculcar a alguien que nunca leyó un libro la satisfacción por la lectura, sencillamente porque no le gusta, no le interesa y puede tener preferencias por otras actividades que un buen lector puede desconocer totalmente, como los deportes, la música, o el teatro.

Solamente se puede transmitir el placer que uno siente al leer e introducir a la gente en el mundo de los libros dándole la oportunidad de elegir lo que les gusta.

Lamentablemente, el sistema educativo tanto primario como secundario exige la lectura de determinados libros con carácter obligatorio, a veces escritos en castellano antiguo, que son verdaderas torturas para los lectores novatos.

Esta experiencia devastadora termina con las buenas intenciones de cualquiera y convierte en remota la posibilidad de fomentar el hábito de la lectura en los jóvenes.

Sin embargo, es necesario que sepan que eso no es todo, que existen libros maravillosos dignos de leer, que pueden lograr incorporarse a nosotros y transformarnos.

Manual del BorregoMatrix: Miro la televisión y luego existo (cherada.com)


El alienado programado / Microchip cerebral


El mundo está compuesto por miles de millones de individuos que se rigen por un axioma elemental: miro la televisión y luego existo. El alienado programado por la TV y la sociedad de consumo no está formado para pensar (desarrollo reflexivo) sino para consumir productos capitalistas por medio de consignas (eslóganes) y de imágenes sin ninguna relación entre sí.

Por Manuel Freytas

A) El alienado programado

El individuo-masa, o Alienado Programado (AP), se desarrolla en la primera fase de las operaciones psicológicas-mediáticas-publicitarias imperiales orientadas a imponer la sociedad de consumo capitalista en las áreas dependientes del Tercer Mundo, a fines de la década del 50, y experimenta su máximo nivel de desarrollo con el advenimiento de la era de las comunicaciones informáticas globalizadas a fines de los 90.

El Alienado Programado (AP) es el prototipo de "hombre universal" modelado por las políticas niveladoras consumistas impuestas por las trasnacionales capitalistas a escala planetaria.

El AP no está programado para pensar (desarrollo reflexivo) sino para consumir productos capitalistas por medio de consignas (eslóganes) y de imágenes sin ninguna relación entre sí.

Sus emociones y pensamientos (programados por el mensaje televisivo) duran y se terminan con las imágenes en la pantalla: El AP es el hijo de la "patria televisiva" nivelada mundialmente como primer "agente socializador" en reemplazo de la familia, la escuela y las tradiciones culturales de su lugar de nacimiento.

El AP de la era informática rompe definitivamente con la matriz cultural del viejo "Estado nacional" y se proyecta como un microchip nivelado del nuevo "Estado trasnacional" de las corporaciones capitalistas que han divido el mundo en "gerencias de enclave".

Sus esquemas referenciales psicosociales fueron modelados y construidos sobre dos pilares básicos: individualismo y consumismo.

Utilizando técnicas y estrategias de la guerra psicológica, los laboratorios estratégicos de comunicación publicitaria comenzaron a modelar al individuo-masa (el AP) a partir del surgimiento de la sociedad de consumo capitalista en los años 50.

Un AP está programado para consumir: desde productos, espectáculos, modas, hasta presidentes (gerentes de enclave de las trasnacionales capitalistas) vendidos por medio de técnicas de marketing y de campañas electorales manipuladas por operaciones psicológicas.

A excepción de los casi tres mil millones de marginados de la sociedad de consumo capitalista, que no alcanzan los niveles de supervivencia, el resto de la sociedad mundial (tanto en el mundo dependiente como en el mundo de las potencias capitalistas dominantes) está programada a partir de una estructura piramidal de AP (individuos-masa) nivelados por la ideología del consumo capitalista.

Un AP es un nivelado universal por la cultura del consumo.

El consumo (no el pensamiento razonado con lógica de qué y para qué), rige y parametra sus pautas de comportamiento social e individual.

Un AP de Asia, Africa, o Latinoamérica (más allá del idioma y la raza) viste de la misma manera y consume los mismos productos que un AP de EEUU o de Europa.

Ropa, cortes de cabello, música, fútbol, deportes, creencias, modas, gustos consumistas, estereotipos de conducta social, son nivelados por igual en los AP por las trasnacionales capitalistas que han convertido al planeta en un "gran mercado".

Un AP (Alienado Programado), técnicamente, es una terminal de consumo para abrir nuevos mercados y nuevas fuentes de ganancia capitalista a escala planetaria.

Así como la acelerada concentración y centralización del poder capitalista trasnacional impuso la incorporación masiva de la informática para la toma de decisión económica, la sociedad de consumo requirió de la utilización en gran escala de la publicidad comercial destinada a crear las bases psicosociales del consumismo.

La manipulación psicológica con el consumismo desarraigó al individuo-masa de los valores de su propia cultura, historia y tradiciones de origen, y lo convirtió en un alienado universalizado y sin conciencia.

El colonizado mental, el AP, el individuo-masa, es un lumpen social cuya máxima ambición es emigrar de su país de origen hacia los grandes centros consumistas del Imperio, como está ocurriendo en Europa y en la frontera con México.

El máximo objetivo de un AP es consumir sin interrogarse sobre los fenómenos de genocidio económico y las lacras sociales emergentes de la explotación del hombre por el hombre, a los que vive en forma alienada, sin vincularlos al sistema capitalista, del que que tampoco sabe de que se trata.

Un AP, es la célula y la materia prima emergente de las operaciones psicológicas trazadas para el control y direccionamiento de conducta con fines colonizadores que lo despojó de todo atisbo de pensamiento reflexivo y de conciencia social.

Un AP de clase baja es un declasado sin patria (exactamente la contrapartida del proletario revolucionario con conciencia social emergente de la Revolución Industrial) que sirve como carne de cañón y mano de obra barata (cuando consigue trabajo) de las trasnacionales, también sin patria, extendidas por los cuatro puntos cardinales del planeta.

Un AP, de clase media o alta, también es un desclasado sin patria que alimenta (desde el vértice y el medio de la pirámide) las estructuras gerenciales, políticas, burocráticas y/o profesionales del sistema capital-imperialista trasnacionalizado.

Pero antes que nada, un AP (más allá de cualquier grupo de pertenencia clasista) es un alienado social construido a la imagen y semejanza de las trasnacionales y sus necesidades de mercado.

En este cambio de las matrices mentales y culturales de las sociedades dominadas subyace la culminación de un minucioso proceso de colonización psicológica-cultural, cuyo objetivo central se orienta a borrar las fronteras entre el dominador y el dominado.

El perfeccionamiento del AP fue simultáneo a la destrucción de los Estados nacionales por medio de la imposición del "libre mercado", la "apertura económica" y las privatizaciones de empresa públicas impulsadas por el capitalismo trasnacional desde Washington, en la década del 90.

B) El microchip cerebral


La etapa de la "colonización de las sociedades" con el consumo de productos, comenzada en la década del 60, posibilitó la era de la "colonización mental" con el consumo de información perfeccionada con el advenimiento masivo de Internet y de las comunicaciones globalizadas en la década del 90.

Cuando el sistema capitalista trasnacional, por medio del consumo, niveló un "modelo único de pensamiento", sentó las bases psicosociales para el control político-ideológico por medio de la información periodística manipulada por operaciones psicológicas .

Así como las técnicas de manipulación sirven para alienar conciencias con la "TV espectáculo", también sirven para esconder la realidad, crear cortinas de humo, y fabricar "atención social", o "indiferencia", ante los distintos acontecimientos locales o internacionales que se van sucediendo.

El "mostrar" o "esconder" (por medio de la manipulación mediática) tal o cual acontecimiento, depende de los intereses que eventualmente tengan los gobiernos y consorcios mediáticos sobre el mismo.

Así como las cadenas internacionales "vendieron" y mostraron masivamente el Mundial de Alemania (que distrajo por un mes la atención de los problemas reales), de la misma manera ocultaron la masacre producida por Israel en Gaza y Libano, como lo hacen en Irak o en otras partes del planeta sometidas a la conquista y al genocidio militar por el control de mercados y de recursos estratégicos.

Los miles de millones de AP que se emocionaron, rieron o lloraron, con el Mundial permanecieron indiferentes ante el asesinato en masa de seres humanos bombardeados por una superpotencia invasora (Israel) , en el colmo de la impunidad y del silencio cómplice de las potencias y de sus organizaciones internacionales.

En la era de la información y de la revolución informática, los medios de comunicación sustituyen a los ejércitos en los sistemas de dominio y de control social.

La guerra militar y sus técnicas se revalorizan dentro de métodos científicos de control social, y se convierten en una eficiente estrategia de dominio sin el uso de las armas.

De manera tal, que el control de las sociedades, en la primera etapa, por medio de la publicidad, posibilitó la segunda fase: el control ideológico, a través del consumo de información periodística, también nivelado a escala planetaria por el aparato mediático controlado por las trasnacionales del Imperio.

Con la nivelación consumista se establecieron las bases para el AP consumidor de "órdenes psicológicas" manipuladas a través de la información fragmentadora y "anti-reflexiva" del llamado "periodismo espectáculo".

De esta manera el AP, se convierte en la célula terminal del sistema de colonización mental nivelado a escala universal por el aparato mediático-informativo controlado por el capitalismo trasnacionalizado.

La era del microchip cerebral no solamente borra las fronteras entre el dominador y el dominado sin que además nivela al hombre a "imagen y semejanza" del capitalismo consumista sin fronteras.

"Miro la televisión y luego existo": El axioma elemental del humano convertido en un microchip programado por las trasnacionales capitalistas. 

¿Cuántas horas de sueño necesito? (kidshealth.org)


La mayoría de los adolescentes necesitan entre ocho horas y media y más de nueve horas de sueño cada noche. Dormir la cantidad adecuada de horas es fundamental para cualquier persona que quiera hacer bien un examen o practicar un deporte sin tropezarse con sus propios pies. Lamentablemente, muchos adolescentes no duermen lo suficiente.

¿Por qué no duermen lo suficiente los adolescentes?

Hasta hace poco, los adolescentes solían tener mala fama por quedarse despiertos hasta tarde, llegar tarde al centro de estudios por haberse quedado dormidos y dormirse en clase. Pero algunos estudios recientes han demostrado que los patrones de sueño de los adolescentes difieren de los que tienen los niños y los adultos.

Estos estudios han permitido constatar que durante la adolescencia el ritmo circadiano de nuestro cuerpo (una especie de reloj biológico interno) experimenta un reajuste temporal, indicándoles a los jóvenes que se duerman y se despierten más tarde. Este cambio en el ritmo circadiano parece deberse al hecho de que la melatonina, una hormona del cerebro, se produce más tarde por la noche en los adolescentes en comparación con los niños y los adultos. Esto puede dificultar que los adolescentes concilien el sueño temprano por las noches.

Estos cambios en el ritmo circadiano coinciden con una etapa en que los adolescentes están más ocupados de lo que lo habían estado en su vida. Para la mayoría de los jóvenes, la presión de rendir en los estudios es mucho mayor que la que tenían durante la infancia y es más difícil aprobar sin estudiar muchas horas. Además los jóvenes también tienen otras ocupaciones que les llevan tiempo: desde las actividades extraacadémicas, deportivas y de otro tipo, hasta los trabajos a media jornada para ahorrar dinero para la universidad.

El hecho de que las clases empiecen muy temprano en la mayoría de centros de enseñanza secundaria también desempeña un papel en la falta de sueño que padecen muchos adolescentes. Los adolescentes que no se duermen hasta después de la medianoche siguen teniendo que levantarse temprano para ir a la escuela, lo que significa que sólo duermen seis o siete horas cada noche. Perder una o dos horas de sueño por noche puede no parecer un gran problema, pero, a la larga, esto puede generar un déficit de sueño importante.

¿Por qué es tan importante dormir?

El déficit de sueño repercute sobre todos los aspectos de la vida de una persona, desde su capacidad de prestar atención en clase hasta su estado de ánimo. Las investigaciones demuestran que más del 20% de los alumnos de la escuela secundaria se quedan dormidos en clase y los expertos han establecido una relación entre la falta de sueño y el hecho de sacar peores notas. La falta de sueño también repercute negativamente sobre el rendimiento deportivo de los adolescentes.

Además, el mayor tiempo de reacción y la falta de concentración provocados por la falta de sueño no sólo repercuten sobre el rendimiento académico o deportivo. Estas consecuencias de la falta de sueño pueden poner en peligro la vida de las personas que conducen. La Administración Nacional de Seguridad y Tráfico en Carreteras de los Estados Unidos calcula que cada año mueren 1.500 personas en accidentes de tráfico provocados por conductores de edades comprendidas entre los 15 y los 24 años que simplemente conducían cansados. (Más de la mitad de las personas que provocan accidentes por quedarse dormidos al volante tienen menos de 26 años).

La falta de sueño también se ha relacionado con problemas emocionales, como los sentimientos de tristeza y depresión. Además, el sueño nos ayuda a mantenernos sanos, al ralentizar lo suficiente nuestros sistemas corporales como para que podamos "recargar baterías" después de las actividades cotidianas.

¿Cómo puedo saber si estoy durmiendo lo suficiente?

Aunque creas que estás durmiendo suficiente, es posible que no sea así. He aquí algunos de los indicadores de que tal vez no estés durmiendo suficiente:
  • te cuesta mucho levantarte por las mañanas,
  • tienes grandes dificultades para concentrarte,
  • te quedas dormido en clase o
  • estás triste o deprimido.

¿Qué puedo hacer para dormir más?

Recientemente, en EE.UU. algunos investigadores, padres y profesores han sugerido que los centros educativos de secundaria empiecen las clases más tarde por la mañana para adaptarse a las necesidades de los jóvenes de dormir más. Algunos centros ya han modificado sus horarios para retrasar la hora de inicio de las clases. Tú, tus amigos, tus padres y los profesores de tu centro de estudios pueden hacer presión para intentar que retrasen las horas de inicio de las clases en tu centro, pero mientras tanto, tendrás que hacer tus propios ajustes.

He aquí algunas de las cosas que te pueden ayudar a dormir mejor:
  • Sigue un horario regular para irte a dormir. Si te acuestas cada día a la misma hora, cuando se acerque esa hora tu cuerpo sabrá que ha llegado el momento de dormir. El hecho de levantarte cada día a la misma hora también te ayudará a establecer un patrón regular de sueño, de modo que intenta ajustarte a ese horario incluso los fines de semana. No retrases más de una hora la hora de acostarte ni la de levantare más de 2 ó 3 horas.

  • Haz ejercicio regularmente. De todos modos, intenta no hacer ejercicio justo antes de acostarte, puesto que eso puede subirte la temperatura corporal y activarte, dificultando que concilies el sueño. Los expertos en sueño consideran que practicar ejercicio 5 ó 6 horas antes de acostarse (a media tarde) puede favorecer el sueño.

  • Evita los estimulantes. No tomes bebidas con cafeína, como refrescos con gas o café, después de las 4 de la tarde. La nicotina también es un estimulante, así que dejar de fumar puede ayudarte a dormir mejor. Y es posible que beber alcohol por la noche te provoque inquietud y te despiertes durante la noche.

  • Relaja la mente. Evita ver películas o programas de televisión violentos, de terror o acción justo antes de acostarte; cualquier cosa que te pueda acelerar la mente o el corazón. Leer libros de suspenso o intriga también puede dificultar que concilies el sueño.

  • "Desconéctate" reduciendo la intensidad de la iluminación. La luz le indica al cerebro que es hora de despertarse. Antes de acostarte, mantente alejado de luces fuertes (¡incluida la pantalla de tu equipo de computación!) y medita o escucha música suave para ayudar a tu cuerpo a relajarse.

  • No hagas siestas demasiado largas. Dormir más de 30 minutos durante el día puede hacer que te resulte más difícil conciliar el sueño por la noche.

  • Evita pasar noches sin dormir para estudiar. No esperes al último día para prepararte para un examen. No dormir la noche anterior al examen puede hacer que rindas menos en el examen de lo que habrías rendido de haber estudiado menos y dormido más.

  • Crea un ambiente adecuado para dormir. Los estudios demuestran que la gente duerme mejor en una habitación oscura y más bien fresca. Baja la persiana o cierra las cortinas (y asegúrate de que éstas sean lo bastante gruesas como para bloquear el paso de la luz) y desconecta la calefacción o baja el termostato de tu habitación (ten preparadas algunas mantas por si acaso o ponte un pijama abrigado si tienes frío). El ruido también dificulta el sueño.

  • Levántate con la primera luz de la mañana. La luz matutina le indica al cuerpo que es hora de levantarse y ponerse en marcha.
Si estás adormilado, no te verás de lo mejor. De modo que considera el "sueño" como un aspecto fundamental de tu agenda diaria para ayudarte a estar creativo y sano.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD
Fecha de la revisión: mayo de 2009
Revisado inicialmente por: Mena T. Scavina, DO

Cinco formas de plantarle cara a la ansiedad (kidshealth.org)


Todo el mundo se siente estresado, nervioso, ansioso o tenso de vez en cuando. He aquí cinco consejos para afrontar mejor este tipo de situaciones.

Aviso: Cuando la ansiedad o la preocupación son extremas, puede ser un signo de un trastorno de ansiedad. Las personas que padecen trastornos de ansiedad es muy importante que pidan ayuda a un profesional de la salud. Es indudable que los siguientes consejos también les pueden ayudar. Pero el tratamiento profesional es imprescindible en estos casos.
  1. Conviértete en un experto en relajación. Todos creemos que sabemos relajarnos. Pero repanchingarse delante de la pantalle del ordenador no es relajarse de verdad. (Dependiendo de lo que veas en la televisión o de lo que hagas con el ordenador, hasta es posible que te ponga más tenso.) Lo mismo ocurre con el alcohol, las drogas o el tabaco. Tal vez parezca que alivian la ansiedad o el estrés, pero inducen un falso estado de relajación que sólo es temporal. Lo que necesita el cuerpo son técnicas de relajación —como la respiración profunda, el taichi o el yoga— que producen efectos físicos sobre la mente. Por ejemplo, la respiración profunda ayuda a relajar un nervio importante que va del diafragma hasta el cerebro, enviando un mensaje a todo el cuerpo para que se relaje y se deje ir.

  2. Duerme lo suficiente, aliméntate bien y haz ejercicio físico. ¿Quieres que tu mente y tu cuerpo estén lo bastante fuertes y relajados para poder afrontar sin problemas los altibajos de la vida diaria? Duerme el tiempo adecuado para satisfacer tus necesidades —ni demasiado ni demasiado poco. Aliméntate bien: elige la fruta, la verdura, las proteínas magras y los cereales integrales, que proporcionan energía a largo plazo (en vez de la inyección de energía de corta duración que proporciona un exceso de azúcar o la cafeína). Y haz ejercicio regularmente para enviar oxígeno a todas las células de tu cuerpo a fin de que tu cerebro y tu cuerpo puedan funcionar al cien por cien.

  3. Conectate con otras personas. Pasa tiempo con amigos o familiares. Las actividades organizadas son estupendas, pero salir simplemente a dar una vuelta también va bien. Hacer cosas con personas que nos aprecian y a quienes apreciamos nos ayuda a estrechar lazos y a sentirnos apoyados y seguros. Y la diversión y la experiencia de compartir nos alegra la vida y nos ayuda a preocuparnos menos por las cosas. Si hay algo que te preocupa o estresa, el hecho de hablar sobre ello con alguien que sepa escuchar y que te aprecie puede ayudarte a sentirte comprendido y más capaz de afrontar tus problemas. Te ayudará a recordar que todo el mundo se siente estresado de vez en cuando y que no estás solo.

  4. Conectate con la naturaleza. Dar un paseo por un parque, hacer una excusión por el monte o adentrarse en un bosque puede ayudar a cualquiera a sentirse en paz y conectado con la tierra. (Elige un lugar donde te sientas seguro para que te puedas relajar y disfrutar del entorno.) Actividades como pasear, hacer montañismo, coger la bicicleta de montaña o calzarse unas raquetas de nieve ofrecen el beneficio añadido del ejercicio físico. Invita a un par de amigos —o familiares— y disfruta al mismo tiempo de la sensación de conexión.

  5. Piensa en positivo. Una buena forma de alejar las preocupaciones de tu mente es centrándote en cosas que sean buenas, bonitas y positivas. Permítete soñar, desear e imaginar lo mejor que puede ocurrir.
Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD
Fecha de la revisión: octubre de 2010

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